ISRAEL
EL PUEBLO ELEGIDO


Literatura Judaica del Período del Segundo Templo


En la historia literaria de Israel podemos distinguir etapas bien definidas: la primera, que podríamos llamar Período Bíblico, es aquella en la que fueron escritos todos los libros que hoy tenemos en el TaNaJ –Torah, Nevi’im, Ketuvim, o sea, Instrucción, Profetas y Escritos–, etapa que inicia con Moisés y termina poco después del retorno de los exiliados de Judá a Jerusalem, es decir, hasta la reedificación de la ciudad y la reconstrucción del Templo. A partir de ese momento, comienza el Período del Segundo Templo, el cual termina con la destrucción del mismo, para dar lugar a una tercera etapa, el Período Tannaítico, que es el primero del judaísmo rabínico, el cual a su vez se compone de distintos momentos literarios desde entonces hasta hoy, pero lo que nos interesa en este estudio son las primeras tres etapas mencionadas, y particularmente la segunda.
El judaísmo del Segundo Templo fue el que transmitió las Escrituras Bíblicas al judaísmo rabínico –y al cristianismo– pero misteriosamente, no logró promover su propia producción literaria, que era en su mayor parte referida a la Torah y a los Profetas, enfatizando más que nunca antes la observancia de los mandamientos y la fidelidad a Elohim como requisitos esenciales de la identidad judía. También es en este período que comienza a delinearse la halajáh con una cantidad de detalles y definiciones que no encontramos en manera explícita en el TaNaJ. Sin embargo, el volumen más importante de documentos de esa época, los Manuscritos de Qumran, parecen ser totalmente desconocidos, o ignorados, por el judaísmo rabínico, y su descubrimiento en concomitancia con la fundación del Estado de Israel ha suscitado perplejidades.
Este vacío literario de aproximadamente cinco siglos es inexplicable, aparentemente. Es como si los herederos de las Escrituras Hebraicas renegaran de quienes se las transmitieron. ¿Cómo llegaron a ser tan diferentes el judaísmo actual y el cristianismo, siendo que ambos comparten el mismo origen? ¿Por qué prácticamente no hay registros de esa etapa tan crucial, a partir de la cual el judaísmo, por causa de la destrucción del Templo y de la Diáspora tuvo que reinventarse a sí mismo? O mejor dicho: ¿Por qué voluntariamente se decidió hacer silencio sobre ese período?
Muy pocos se atreven a indagar acerca de este proceso, entre quienes destaca el Profesor Lawrence H. Schiffman, experto en Estudios Hebreos y Judaicos. En esta introducción citaremos algunos extractos de su obra.
Nota: traducción desde la lengua inglesa, en la misma reemplazando el nombre inglés “Jesus” con el hebreo “Yeshua”.

Con respecto a la transmisión de los textos de las Escrituras, el Profesor Schiffman explica lo siguiente:

“Aunque el judaísmo del Segundo Templo le legó la Biblia a la tradición rabínica, no le legó sus propias producciones literarias. Los rabinos no tuvieron, o tal vez no quisieron leer, los Rollos del Mar Muerto, apócrifos y pseudo-epigráficos, ni las obras de Josefo. Este hiato en la cultura, de hecho un abismo desde el punto de vista literario, sigue siendo inexplicable. El hecho de que prácticamente nada trascendió de los tiempos del Segundo Templo a la era talmúdica está en marcado contraste con la gran cantidad de literatura bíblica que se transmitió durante el judaísmo del Segundo Templo”.

En realidad no es tan inexplicable si consideramos el punto que veremos más adelante, que es el contenido mesiánico de gran parte de los escritos del período del Segundo Templo. Pero continuemos con la importante información que el profesor nos brinda:

“Esta situación es muy probablemente el resultado de la inclinación por la tradición oral de los fariseos, aunque la noción ideológica de revelación y transmisión oral es en realidad establecida sólo en el período tannaítico.
Si no hubo influencia literaria directa, como parece ser el caso, tendremos que contentarnos con la búsqueda de ideas y criterios que se transmitieron como parte de un ambiente religioso general común. Esto se debe a que los antecesores halájicos y teológicos de los rabinos fueron los fariseos, y por eso es de esperarse que la literatura rabínica y el judaísmo rabínico dependan principalmente de las enseñanzas farisaicas. Pero aquí la evidencia no proviene de ningún texto existente, a excepción de las notas escritas de la literatura halájica y aggádica.
En cualquier caso, los fariseos no legaron obras literarias, sólo aparentemente extensas tradiciones orales, a la empresa talmúdica. Es posible que a medida que el judaísmo farisaico surgía como único superviviente real del período del Segundo Templo, los otros libros fueron ignorados o suprimidos, en la categoría de ספרים חיצוניים, "libros externos" (apócrifos).
Ninguna forma farisaica de literatura sobrevivió, excepto en las tradiciones engarzadas en los textos rabínicos”.

Es interesante el hecho de que los fariseos daban mucho peso a la “tradición de los padres”, a veces por encima de las Escrituras, en la misma manera que el judaísmo actual estima la llamada “Ley oral” como autoridad y única interpretación de la Torah escrita. También el cristianismo heredó esta manera de esquivar la Palabra del Eterno, a través de tradiciones de hombres. Prosigamos con los extractos del análisis del Profesor Schiffman sobre este argumento:

“De lo que hemos dicho hasta ahora, es de suponer que simplemente no hay relación entre los Rollos del Mar Muerto y el corpus rabínico. Después de todo, casi nada de literatura del Segundo Templo y, ciertamente, nada de los textos manuscritos del Mar Muerto parecen haber sido conocido por los rabinos. Pero aquí hay una gran ironía: cuando examinamos el judaísmo de la comunidad de los Rollos del Mar Muerto, así como la de gran parte de la literatura que ellos conservaron encontramos ya sea similitud que interacción con los puntos de vista que se conservan en los textos rabínicos. Además, las ideas fundamentales que se transmiten en los libros apócrifos y pseudo-epigráficos se abrieron camino en la tradición rabínica. Y aún sin haberse explicado adecuadamente, la literatura rabínica conserva un conjunto de reflexiones de los datos históricos escritos por Josefo, ya sea en sus palabras o a través de sus fuentes, que se reflejan de alguna manera en los comentarios historiográficos más bien ocasionales de los sabios”.

Efectivamente, no sólo los documentos relacionados con la fe y la Palabra de Elohim que fueron producidos en esa época, sino también historiadores como Josefo o Filón son vistos con recelo por parte del judaísmo rabínico. Sin embargo, también en la tradición oral había muchos elementos que correspondían con lo que estaba escrito, y fueron de esta manera transmitidos.

“Hay una diferencia fundamental en este sentido entre los manuscritos y la evidencia rabínica. La comunidad que reunió a los pergaminos y los autores de los materiales no bíblicos, tanto apócrifos/pseudo-epigráficos (es decir, relacionados con la Biblia) o comunitarios (propio de la Comunidad de Qumran), se derivan de una cultura orientada a la escritura, en la que el desarrollo continuo de la tradición judía se daba a través de la actividad literaria. La historia de la literatura rabínica comienza con los fariseos, que veneraban los libros que llamamos Biblia, pero cuyas tradiciones extra-bíblicas se desarrollaron y transmitieron oralmente”.

Esto, resumidamente, en cuanto a la producción literaria del período del Segundo Templo. Pasemos ahora a considerar lo que el profesor nos dice acerca de las causas de la separación entre judaísmo y cristianismo.

“Sus discípulos, viviendo aún como Judíos y fundamentalmente siguiendo los mandamientos de la Ley Judía, solo se distinguían por su creencia en que el Mesías había venido en la persona de Yeshua”.

Las evidencias documentales demuestran que en un principio los seguidores de Yeshua de Nazareth eran Judíos y considerados como uno de los varios movimientos existentes dentro del judaísmo, y probablemente más semejantes que distintos con respecto a la mayoría. Su maestro era fariseo –de hecho, no escribió nada– cuyas enseñanzas no eran distantes de las de Hillel, pero sus discípulos eran zelotes y sus seguidores mayormente esenios, aunque él mismo tenía una posición crítica hacia algunas actitudes de todos estos grupos. También era muy intensa en el sentimiento popular la esperanza en el Mesías, y no era considerado contrario al judaísmo de la época creer que alguien podía serlo. No fue este el motivo por el cual los judíos repudiaron al cristianismo y por ende, al Mesías como los cristianos lo postularon y no como él mismo se presentó.
El problema fundamental fue la innovación en el modo en que se permitió la entrada de los gentiles, cosa extraña al judaísmo, que siempre mantuvo muy severas normas para la admisión, y la rápida multiplicación de los convertidos hasta superar numéricamente a los mismos Judíos. Éste proceso también es considerado por el Profesor Schiffman, como sigue:

“Después de la destrucción (de Jerusalem), los tannaim trataron de redefinir el judaísmo alrededor de una tradición común. Ellos consideraron al cristianismo como heterodoxo, y clasificaron a los primeros cristianos como minim, o sea, Judíos que sostenían una creencia incorrecta. Aunque consideraron a los cristianos como Judíos, porque eran Judíos según la halajáh, los tannaim asumieron una postura severa. Excluyeron a los cristianos de servir en la sinagoga, declararon sus textos escriturales como carentes de santidad a pesar de que contenían el Nombre de Elohim, luego prohibieron ciertas formas de contacto social y comercial. No obstante, durante este primer período no se cuestionaba su calificación halájica como Judíos y no se decretó ninguna prohibición de contraer matrimonio con ellos”.

Así también leemos en el Nuevo Testamento, que en ningún momento los Judíos cuestionaban a los creyentes en Yeshua su cualidad o identidad judía, sino que disputaban sobre asuntos teológicos y de interpretación de la Palabra, así como de la observancia de las tradiciones de los ancianos, como también sucedía entre las distintas escuelas farisaicas –de Hillel y de Shammai– y como seguramente había también altercados entre los miembros de la Comunidad de Qumran, entre los esenios, y en todo ambiente judío, sin que esto pusiera en tela de juicio la cualidad de judío de uno u otro.
También se evidencia del texto del Nuevo Testamento que los seguidores de Yeshua tenían consideración y estima de cierta literatura de ese período, particularmente varios de los mismos escritos que se conservaron entre los Rollos de Qumran, mientras no hay ninguna mención ni doctrina que corresponda con los apócrifos agregados en la Septuaginta.
Las divergencias mayores comenzaron, como hemos dicho, cuando los creyentes gentiles se multiplicaron y progresivamente también comenzaron a ocupar cargos en la congregación que hasta entonces sólo habían sido prerrogativa de los Judíos. La crisis comenzó a partir de la destrucción de Jerusalem, cuando el judaísmo tuvo la necesidad de redefinirse en cuanto se encontraba nuevamente sin el Templo.

“Este proceso [de separación] se completó en el período de Bar Kojba. El cristianismo judío se había sumergido, mientras que el cristianismo gentil se había promovido. Siendo entonces prácticamente la única forma de cristianismo encontrada por los rabinos, los consideraron como un grupo religioso totalmente independiente y ajeno”.
“Mientras los primeros tannaim se enfrentaron a Judíos que creían que Yeshua era el Mesías, los rabinos ahora se confrontaban con no-Judíos que constituían una comunidad religiosa separada. Éstos no eran minim, Judíos con creencias erradas, sino notzrim, cristianos”.

Durante la insurrección de Bar Kojba, el cual era pregonado como presunto mesías, los cristianos obviamente no podían apoyar las pretensiones mesiánicas del mismo, por lo cual se produjo una ruptura definitiva.

“Terminada la insurrección, los rabinos consideraron a la entera comunidad cristiana como no-Judíos. Ya no importaba si algunos de los cristianos eran técnicamente Judíos. La ausencia de cualificación judía del grupo en general llevó a los rabinos a descalificar a todo el conjunto. Desde este momento, según la perspectiva rabínica, los cristianos eran una religión separada y un pueblo separado. El matrimonio con ellos pasó a ser prohibido”.
“Como hemos notado, desde el punto de vista de los rabinos fue el abandono de las definiciones tradicionales sobre quién es Judío que llevó hacia la completa separación del cristianismo y el judaísmo. Las diferencias teológicas no eran motivo suficiente”.

Y juntamente con los cristianos, los rabinos también tuvieron que decidir acerca de los textos que ellos usaban, en cuanto a la calificación de éstos como inspirados o no. El hecho de que esta decisión fue tomada pocos años después de la destrucción de Jerusalem nos indica claramente que los textos hebreos de los Evangelios ya circulaban en esa época –contrariamente a lo que argumentan algunos– y éste carácter de pertenecer a la literatura judaica del período del Segundo Templo los diferencia fundamentalmente, además del contenido, de los numerosos evangelios apócrifos surgidos posteriormente a partir del siglo II EC, los cuales además, no fueron originalmente escritos en hebreo sino que son evidentemente obra de gentiles. En cuanto a los libros que hoy tenemos en el Nuevo Testamento, pertenecen en su totalidad al período del Segundo Templo, aunque la forma final de algunos de ellos se haya definido poco después, pero de todas maneras siempre durante el primer siglo EC. Así nos lo dice también el Profesor Schiffman:

“Con respecto a la datación… vemos que los cristianos Judíos usaban los textos hebreos de la Biblia, y que existían ediciones tempranas de los Evangelios ya en circulación. Una decisión, por consiguiente, se debía tomar acerca de la cualidad halájica de estos textos. Para ese tiempo, más y más gentiles se habían agregado a la congregación, y las Escrituras de los cristianos eran leídas en Judea. Los rabinos tuvieron que tomar una posición indicando la descalificación de estos textos en los primeros años del segundo siglo”.

La semejanza de los Evangelios con los textos hallados en Qumran constituye también una prueba acerca del período de la composición de los mismos. Los términos, expresiones y conceptos neotestamentarios presentan una evidente armonía con los Rollos del Mar Muerto.

“Buena parte del debate se ha centrado en torno a la posible conexión de los rollos con el cristianismo primitivo. El texto llamado ‘Hijo de Elohim’, el Apocalipsis Arameo, proveen pruebas de que algunos Judíos se referían a la figura del redentor como ‘Hijo de Elohim’ ya en el siglo III AEC”.

Y juntamente con los escritos que hoy conocemos como Nuevo Testamento, también todos los textos precedentes fueron asociados al movimiento denominado cristiano, y éste debe ser el motivo principal por el cual toda la riqueza literaria del judaísmo del Segundo Templo fue descartada por los rabinos, que sólo conservaron la tradición oral farisaica – además, según Eusebio, todos los esenios adhirieron a la fe en Yeshua, y esta afirmación es creíble en cuanto todo rastro de los esenios desaparece en pocos años en coincidencia con el surgimiento de la congregación de creyentes en Yeshua, y definitivamente con la destrucción de Jerusalem, que los esenios verían como cumplimiento de su escatología.
Efectivamente, en el TaNaJ no encontramos alguna referencia explícita y directa acerca de la venida del Mesías, y sólo en los últimos libros escritos y aceptados, particularmente Zacarías, Daniel y Ezequiel, hay algunos pasajes que la anuncian. Sin embargo, en el judaísmo del Segundo Templo el tema del Mesías era fundamental –y su llegada era considerada inminente– y esta tradición sí fue transmitida al judaísmo rabínico, aunque los tannaim, habiendo suprimido la lectura de los textos que los mismos Judíos habían escrito durante todo ese período, eliminaron también las pruebas acerca de la identidad del Mesías.
El Profesor Schiffman analiza los conceptos existentes sobre el Mesías en ese período como sigue:

“Los textos del Segundo Templo contienen tres puntos de vista diferentes de la figura mesiánica. Algunos textos presentan un futuro escatológico inminente pero ningún conductor es mencionado específicamente. Una segunda variedad, tal vez la más común, es aquella en la que se supone que habrá un Mesías de la estirpe de David. La tercera opinión, que nos es conocida a partir de algunos de los textos de Qumran, así como de los Testamentos de los Doce Patriarcas, es la noción de dos Mesías, uno de Aarón y uno de Israel”.

Y sucesivamente expone cómo esta teología mesiánica fue transmitida al judaísmo rabínico y cómo fue adaptada a las nuevas circunstancias:

“En cualquier caso, el judaísmo talmúdico asume que debe haber una figura mesiánica, a pesar de que algunos rabinos argumentaron que el Mesías ya había venido. El punto de vista dominante es el de un Mesías, descendiente de David, que se espera traerá la era mesiánica. No se encuentra un paralelo que pueda ser citado seriamente en la literatura rabínica acerca de un Mesías sacerdotal. La tradición talmúdica, sin embargo, habla de un segundo Mesías, un Mesías hijo de José. No hay volumen de investigación que pueda revelar la prehistoria de este Mesías Josefita (denominado en algunos textos apocalípticos posteriores como un hijo de Efraím) en ningún texto del Segundo Templo. El resultado de esto es que la noción dominante en el período del Segundo Templo, transmitida a la tradición rabínica, era la expectativa de un Mesías davídico que traería la redención y gobernaría sobre Israel como Rey mesiánico. Si bien esta idea tiene amplios paralelos rabínicos, otros puntos de vista concurrentes parecen haberse extinguido y no cruzaron el abismo literario del que hablamos antes, entre los textos del Segundo Templo y la tradición rabínica”.

De esta manera, el judaísmo rabínico aceptó la idea completamente judaica de la venida de un Mesías, pero a su vez tuvo que eliminar las evidencias en cuanto al tiempo en que esta venida debía ocurrir, y por lo tanto no podía dejar trascender los escritos que indicaban las señales y los tiempos de cumplimiento, y las características del Mesías. Los rabinos tuvieron que reelaborar la idea mesiánica.

“Por otra parte, la diferencia de opinión entre los textos del Segundo Templo en cuanto a la llegada de la era mesiánica ha sido transmitida en los textos rabínicos. La primera tendencia, la restauradora o naturalista, supone que la era mesiánica sería el comienzo del retorno a las grandes glorias del pasado judío. Una segunda tendencia, la catastrófica o utópica, supone que la era mesiánica inauguraría una edad de total perfección, como nunca había existido antes, en la que se erradicaría todo el sufrimiento y el mal. Esta misma controversia se refleja en los textos rabínicos, donde encontramos fuentes talmúdicas que apoyan la llegada de la era mesiánica, ya sea en manera pacífica o violenta. Ambas opiniones visibles en la literatura del SegundoTemplo están presentes en el corpus rabínico.
Podemos observar aquí que el pensamiento rabínico, como consecuencia de la insurrección de Bar Kojba, se acercó más al modo quietista en cuanto al mesianismo. Con el tiempo, sin embargo, las nociones apocalípticas militantes volvieron a surgir en el período de los amoraim”.

Hasta aquí por el momento la cita de extractos del Profesor Lawrence H. Schiffman, From Text to Tradition, Ktav Publishing House, Hoboken, NJ, 1991.

Así fue como se distanciaron entre sí las corrientes del judaísmo del Segundo Templo. Aquellos que mantenían una tradición estrictamente escrita vieron cumplidas sus expectativas mesiánicas y su escatología, mientras que aquellos que se aferraron solamente a la tradición oral prevalecieron en cuanto al mantenimiento de la identidad judía, a causa de la entrada de los gentiles en el otro grupo, pero sólo pudieron reconstruir en parte, y modificar en parte, el legado de las Escrituras.
Es notorio y paradójico que fue un fariseo quien inició la difusión del mensaje entre los gentiles, escribiendo epístolas que quizás él mismo no pensaba que serían tenidas como autoridad escritural por los cristianos, y siendo que el judaísmo heredó la tradición oral farisaica, los cristianos heredaron quizás lo único que fue escrito por un fariseo. Prescindiendo de lo escrito y registrado, los hechos transmitidos oralmente sufren, aún involuntariamente, alteraciones, puesto que en el pasaje de una generación a otra la expresión y el lenguaje cambian, mientras que lo escrito perdura. Por este motivo, la mejor manera de conocer cómo fue realmente el judaísmo antiguo, es decir, el del período del Segundo Templo, es a través de sus escritos, los Rollos de Qumran, los pseudo-epigráficos, los Evangelios, y como novelas y leyendas, los apócrifos.



El Nuevo Testamento y la Literatura Judaica del Período del Segundo Templo


El Nuevo Testamento es un texto de origen puramente judío –aunque algunos traten de negarlo, por desconocimiento o por hipocresía– y en su contexto histórico armoniza perfectamente con la literatura judaica de la época, principalmente con los escritos de los místicos, esenios en particular. Las figuras del Mesías, Malkitzedek, Henoc, el Profeta Elías, son centrales en la teología de estas comunidades judías.



MalkiTzedek

Rollo de Qumran 11Q13
“La Venida de MalkiTzedek”

Los rollos de Qumran contienen una vasta literatura relativa a la teología “hasídica” de los esenios, los cuales amaban particularmente personajes envueltos en el misterio, como Henoc, MalkiTzedek y el arcángel Mikhael, a quienes atribuyeron una relación particular con la figura del Mesías.
Uno de estos rollos ha sido denominado “La Venida de MalkiTzedek”, del que transcribimos algunos pasajes:

“... En cuanto a los prisioneros, como dijo Yeshayahu, para proclamar el Jubileo a los prisioneros... y MalkiTzedek... les dará lo que es legítimo. Él les proclamará el Jubileo, liberándolos de la deuda de todos sus pecados. ... Entonces el día de la expiación vendrá... cuando él será ofrecido por todos los hijos de la luz, y el pueblo predestinado para MalkiTzedek... Porque este es el tiempo establecido para el año de la gracia de MalkiTzedek, y per su poder él juzgará a los santos de Elohim y establecerá un reino de justicia, como está escrito de él en los Salmos de David: “un ser divino ha tomado su lugar en el consejo de Elohim; él juzga en medio de los ángeles”. ... La Escritura dice de él: “por encima (de la asamblea) subió para sentarse en los cielos; un ser divino juzgará a los pueblos”. ... Según dice la Escritura: “¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y tendréis a favor a los impíos?”... “Tu ángel divino” es MalkiTzedek, que los libertará del poder de Belial”.

La Comunidad de Qumran, probablemente esenia, identificaba a Malkitzedek con el Mesías, y lo consideraba de origen divino. Comparar con Yehuel/Metatron en SeferHekalot y con la Carta a los Hebreos.


El Nacimiento de MalkiTzedek en 2Henoc

Se denomina convencionalmente “2Henoc”, “Secretos de Henoc” o “Henoc Eslavónico” un apócrifo del periodo esenio encontrado en versión eslava, que era uno de los libros sagrados de la secta de los “bogumil”. En este libro se pretende explicar quién era MalkiTzedek, atribuyéndole un nacimiento sobrenatural antes del Diluvio, durante el cual fue llevado al cielo para retornar sobre la tierra en tiempos de Avraham...

2Henoc 23:1 “Y Tzefanimah, mujer de Nir [el hermano de Noaj] era estéril, y no había podido dar hijos a Nir. 2 Tzefanimah era ya anciana de edad, y concibió en el día de su muerte, sin que Nir haya dormido con ella, ni la había tocado desde cuando el Eterno le había dado su ministerio ante el pueblo. 3 Cuando Tzefanimah advirtió de estar encinta, tuvo grande vergüenza, y se escondió hasta el día en que debía parir, sin que ninguno la notara. 4 Habiéndose cumplido los doscientos ochenta y dos días y acercándose el momento de dar a luz, Nir se recordó de su mujer y la llamó para hablarle... 6 Viéndola, Nir tuvo grande vergüenza, y le dijo: «¿Qué has hecho, mujer, para procurarme este oprobro delante de todo el pueblo? 7 Vete de mi presencia!...» 8 Tzefanimah respondió a su marido: «Señor mío, ha llegado el tiempo de mi vejez y el momento de mi muerte, 9 sin que yo sepa cómo haya sido concebido el fruto de mi vientre». 10 Nir no le creyó... 11 y mientras Nir hablaba a Tzefanimah, ella cayó a sus pies y murió... 17 y Noaj dijo a su hermano Nir: ... «Démonos prisa a sepultarla ocultamente, y que el Eterno esconda nuestro oprobio»... 20 En ese instante, del vientre de Tzefanimah salió un hijo, y se sentó a su diestra. 21 y cuando Noaj y Nir entraron para sepultar a Tzefanimah, vieron al niño sentado junto al cuerpo de la madre, que limpiaba sus vestidos. 22 ... el niño parecía como si tuviera como tres años, era perfecto y hablaba bendiciendo al Eterno. 23 ... y tenía una señal de kohen sobre su pecho, y un aspecto glorioso. 24 y [Noaj y Nir] dijeron: «Así el Eterno renueva la progenie de los kohanim después de nosotros». 25 ... lavaron al niño, y le pusieron vestidos sacerdotales, ofreciéndole del pan consagrado, que él comió 26 y lo llamaron MalkiTzedek... 38 ... y Nir bendijo al Eterno, diciendo: «... 48 ... esta generación será destruida y todos perecerán 49 excepto mi hermano Noaj, que se salvará. Después nacerá de su raza otro pueblo, 50 y otro MalkiTzedek, que será jefe de los kohanim y reinará y servirá al Eterno». 51 Después que el niño permaneció cuarenta días en casa de Nir, el Eterno dijo a Mikhael: 52 «Desciende sobre la tierra, y vé a casa del kohen Nir, y toma a Mi hijo MalkiTzedek, y llévalo al jardín del Eden... 53 porque ha llegado la hora en que mandaré el Diluvio sobre la tierra»... 60 ... y será kohen y primer rey de la ciudad de Salem, primero de la estirpe de los kohanim a imagen de MalkiTzedek... hasta cuando vendrá Aquél que ha creado todas las cosas visibles e invisibles.

Como podemos apreciar, en el judaísmo místico había aspectos que influyeron notablemente en el pensamiento de los discípulos de Yeshua a través de los esenios, quienes atribuían a MalkiTzedek un ministerio sacerdotal establecido antes del Diluvio, un nacimiento sobrenatural prácticamente similar al virginal –pues implica que no hubo intervención de varón–, y hasta el título de “Hijo de Elohim” (v. 52); además de legitimar un sacerdocio “superior” al Levítico.
Por otra parte, las Escrituras inspiradas nos dicen que el Ministerio Levítico fue establecido por el Eterno, y que será restaurado en la Era Mesiánica.


El Mesías

Rollo de Qumran 4Q521
“El Mesías del Cielo y de la Tierra”

Columna 2 El cielo y la tierra obedecerán a Su Mesías, y todo lo que en ellos hay... Porque el Señor visitará a los piadosos y a los justos, y los llamará por su nombre. Hará reposar su Espíritu sobre los mansos, y con su poder fortalecerá a los fieles. Él glorificará a los piadosos sobre el trono del reino eterno. Él liberará a los cautivos, dará vista a los ciegos, levantará a los oprimidos... sanará a los heridos, resucitará a los muertos, anunciará a los pobres la buena palabra. Él guiará a los santos y los pastoreará.


Rollo de Qumran 4Q246
“El Hijo de Elohim”

Columna 2 Él será llamado Hijo de Elohim, lo llamarán Hijo del Altísimo. Como las estrellas del cielo que has visto, así será su reino. Ellos regirán por un tiempo de años sobre la tierra, y se destruirán. Pueblo contra pueblo, y nación contra nación, hasta que suba el pueblo de Elohim, y les haga reposar de la espada. Su reino será eterno, y justo en todos sus caminos. Él juzgará a toda la tierra con justicia, y todos tendrán paz. La espada cesará sobre la tierra, y toda nación se inclinará a él. Su reino será eterno, sobre todos los confines de la tierra.


Documento de Damasco (Extractos)

1:1 Ahora, pues, oídme atentamente todos vosotros que conocéis la justicia, 2 Y tienen el entendimiento en las obras de Elohim; porque Él tiene juicio contra toda carne, y ejecutará juicio sobre todos los que lo desprecian. 3 Por causa de la maldad de los que lo abandonaron, se escondió su rostro de Israel y de su Santuario, y les dio a la espada. 4 Pero cuando se acordó del pacto con los padres, Él dejó un remanente de Israel, y no les entregó a la destrucción.
7 Y Elohim consideró sus obras; porque ellos lo buscaron con un corazón perfecto y Él les levantó un maestro de justicia para guiarlos en el camino de su corazón. 8 Y dio a conocer a las generaciones posteriores lo que había hecho [a una generación más tarde] para una congregación de hombres traicioneros: los que se apartaron del camino. 9 Este fue el momento en relación con el que fue escrito: Como novilla indómita, así también Israel se condujo obstinadamente:
2:1 Y ahora escuchad a mí todos vosotros que habéis entrado en el pacto, os revelaré los planes de los impíos. 2 Elohim ama la sabiduría: y ha establecido consejo delante de Él; La prudencia y el conocimiento son sus ministros.
9 Entre ellos le levantó hombres a quienes llamó por su nombre, con el fin de dejar un remanente en la tierra, y para llenar la faz de la tierra con su simiente. 10 Y a través de su Mesías les hará conocer su Espíritu Santo.
3:1 Ahora, pues, hijos, oídme, Os abriré los ojos para ver, y para entender las obras de Elohim; y para elegir lo que Él aprueba, y para rechazar lo que Él aborrece: 2 Andad rectamente en todos sus caminos, y no andéis en los pensamientos de una mente reprobada ni con ojos llenos de fornicación. 3 Porque muchos fueron engañados por ellos, y hombres valientes tropezaron por ellos desde el principio [y hasta el día de hoy]. 4 Porque caminaron en la dureza de su corazón los Vigilantes del cielo cayeron. Por ellos fueron apresados, porque no guardaron el mandamiento de Elohim. 5 Y los hijos cuya altura era como la elevación de los cedros y cuyos cuerpos eran como las montañas cayeron por ellos. 6 Toda carne que había en la tierra pereció de la misma manera. Y fueron como si no hubieran sido. 7 Porque ellos hicieron su propia voluntad, y no guardaron el mandamiento de su Hacedor, hasta que su ira se encendió contra ellos. 4:1 Por ellos erraron los hijos de Noé y sus familias: Porque de ellos fueron separados.
5:1 Pero con aquellos que se mantuvieron firmes en los mandamientos de Elohim, Elohim confirmó el pacto de Israel para siempre, revelando ellos a las cosas ocultas en donde todo Israel había cometido un error:
6:6 De acuerdo con el pacto que Elohim estableció con los padres para perdonar sus pecados, así hará Elohim expiación por ellos. 7 Y en la consumación del número de estos años no se reunirán más a la casa de Judá.
8:6 El bien es la Ley, y quienes la escudriñaron son los penitentes de Israel que habían salido de la tierra de Judá, y vivieron en tierra de Damasco, a todos los cuales Elohim llama príncipes. 10 Y no deberán obtener nada hasta que venga el Maestro de Justicia en el final de los días.
9:4 Cuando las dos casas de Israel se separaron, Efraim se apartó de Judá, y todos los que fueron infieles fueron entregados a la espada, y los que se mantuvieron escaparon a la tierra del norte. 5 Como él dijo, 'Y haré que vayan en cautiverio Siccuth tu rey y tus imágenes de Kiyyun, 6 (la estrella de vuestros dioses que os hicisteis para vosotros mismos) más allá de Damasco. Los libros de la Ley son el tabernáculo del Rey, como dijo, “y yo levantaré el tabernáculo de David que está caído” 8 como está escrito: “Saldrá una estrella de Jacob, y un cetro se levantará de Israel”. 9 El cetro es el príncipe de toda la congregación. 10 Y los que presten atención a Él son los pobres del rebaño. Estos escaparán durante el período de la visita, pero el resto serán entregados a la espada cuando vendrá el Mesías de Aarón y de Israel: 11 Así como lo fue durante el período de la primera visita. 28 Así todos los hombres que entraron en el Nuevo Pacto en la tierra de Damasco y volvieron hacia atrás y se rebelaron y se apartaron de la fuente de aguas vivas. 29 No se contarán en la asamblea del pueblo, y en su registro no serán escritos, desde el día en que fue reunida en el Maestro Único hasta que la venida del Mesías de Aarón y de Israel.
18:7 Y esta es la explicación de los juicios que… 8 El Mesías de Aarón e Israel. 9 Y Él perdonará nuestros pecados.


El Mesías en el Testamento de Leví

Extractos del capítulo 8:

“Entonces el Eterno elevará un nuevo kohen al cual todas las palabras del Eterno serán reveladas. Él pondrá en efecto el juicio de la verdad sobre la tierra por muchos días, y su estrella resplandecerá en el cielo como un rey... Esta resplandecerá como el sol sobre la tierra... Los cielos se gozarán en sus días y la tierra será feliz; las nubes serán llenas de gozo y el conocimiento del Eterno cubrirá la tierra como el agua de los mares... y la gloria del Altísimo surgirá de él; y el Espíritu de sabiduría y de santificación reposará sobre él... Él abrirá las puertas del Paraíso... él concederá a los santos de comer del árbol de la vida...”.


El Mesías en 2Ezra (4Ezra)

El “Segundo Libro de Ezra” es uno de los pseudo-epigráficos, conocido también como “Cuarto Libro de Ezra”, en base a diversos criterios: siendo que el libro bíblico de Esdras formaba uno solo junto a Nehemías, este último es a veces denominado 2Esdras, y hay también dos apócrifos llamados 1Ezra y 2Ezra, que pera no confundirlos con aquellos inspirados, son convencionalmente llamados 3Ezra y 4Ezra. Este último es particularmente importante en la literatura de los esenios, así como para otros movimientos esotéricos.

4Ezra 7:26-30 Porque vendrá el tiempo en que las señales que os he predicho se cumplirán, que la ciudad que ahora no se vé aparecerá, y la tierra que está oculta será descubierta. Todos aquellos que serán librados de los males que os he predicho verán mis prodigios. Porque el Mesías, mi Hijo, será revelado a aquellos que serán con él, y aquellos que permanecerán se gozarán por cien años. Después de aquellos años, el Mesías mi Hijo morirá, y todo lo que respira. Entonces el mundo volverá al silencio primordial por siete días, como fue en el principio, para que ninguno sea dejado.

13:3 La visión: “Mientras continuaba mirando, en el viento apareció una figura como de un hombre que subía desde la profundidad del mar. y este hombre subió sobre las nubes del cielo”... 13:25 “Esta es la interpretación de la visión: El hombre que tu veías subir desde la profundidad del mar, es aquél que el Altísimo ha tenido escondido por muchas edades, y será aquél que redimirá la Creación”... 13:32 “Cuando sucederán estas cosas y se cumplirán las señales que te he mostrado, entonces mi Hijo será revelado, aquél que tú has visto subir desde el mar”.
13:36-37 “Él estará en pié sobre el Monte Tzion; y Tzion será manifestado a todos los pueblos, preparado y construido, como tú has visto el monte tallado no por obra de mano. Entonces él, mi Hijo, acusará a las naciones por la maldad de ellas...”
13:52 Él me dijo: “Así como ninguno puede explorar o conocer lo que existe en la profundidad del mar, ninguno sobre la tierra puede ver a mi Hijo o aquellos que están con él, sino en el día de su revelación”.

Ciertamente, este libro no fue escrito por Ezra, sino por un autor esenio.


A continuación: Literatura Judaica del Período del Segundo Templo – Escritos no citados en el Nuevo Testamento.



 

 

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