Escenas de la
Vida de los Patriarcas

 

Midrash y Matemáticas
(en conflicto)

Midrash y matemáticas muchas veces entran en conflicto. Esto sucede cuando el intérprete no tiene en cuenta el contexto y difunde un concepto erróneo a causa de una verdad aparente o un capricho interpretativo. Presentamos aquí dos de estos casos (hay muchos más):

1. ¿Tardó Noé 120 años en construir el arca?

Es un mito muy difundido tanto en el judaísmo como en el cristianismo y que pocos cuestionan, la creencia de que Noé estuvo predicando durante 120 años. No hay ninguna base bíblica para tal afirmación, la cual surgió de un verso anterior al llamado de Noé, en el cual Elohim dice: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne: mas serán sus días ciento veinte años” (Génesis 6:3). Este pasaje habla de la decisión del Eterno de acortar la vida humana después del Diluvio, pero en base al contexto, fue determinada mucho antes, en tiempos de Henoc, cuando los hijos de Elohim tomaron a las mujeres. Sabemos que el nacimiento de Matusalem, según el nombre que recibió (Methushelaj en hebreo, que significa “La muerte que envío”) fue profético y que dio comienzo a la paciencia del Eterno, que duró casi un milenio desde entonces, y no sólo 120 años. En cuanto a Noé, leemos:

Génesis 6:8 Empero Noé halló gracia en los ojos de YHVH. 9 Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fué en sus generaciones; con Elohim caminó Noé. 10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Châm, y a Japhet. 11 Y corrompióse la tierra delante de Elohim, y estaba la tierra llena de violencia. 13 Y dijo Elohim a Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. 14 Hazte un arca de madera de Gopher: etc. 18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, y tus hijos y tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.

Cuando Noé recibió el mandato de construir el arca sus hijos ya habían nacido, e incluso estaban casados (6:18). Leamos otros pasajes:

Génesis 5:32 Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Shem, Châm, y Japhet.
Génesis 7:6 Y siendo Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fue sobre la tierra.
Génesis 11:10 Estas son las generaciones de Shem: Shem, de edad de cien años, engendró a Arphaxad, dos años después del diluvio.

Shem entró en el arca teniendo 97 años. Sus hermanos eran probablemente más jóvenes, y todos ellos estaban casados, aunque sin hijos, cuando el Eterno ordenó a Noé de construir el arca, por lo cual no tiene fundamento decir que Noé tardó 120 años en hacerlo. Por lo tanto, podemos suponer que la predicación de Noé duró aproximadamente medio siglo, no más, y en ese tiempo estuvo construyendo el arca.

2. ¡Yiskah no es Sarah!

Génesis 11:29 Y tomaron Avram y Nachôr para sí mujeres: el nombre de la mujer de Avram fue Sarai, y el nombre de la mujer de Nachôr, Milka, hija de Harán, padre de Milka y de Yiskah.

La tradición rabínica sostiene que Yiskah es la misma Sarai. ¿Sobre qué se basa esta afirmación? Sobre NADA. Un capricho del intérprete, que quiso dar una identidad a Yiskah, pero no tuvo en cuenta las matemáticas.
La especulación sobre su identidad surge del simple hecho de que es nombrada, por lo tanto, debería ser alguien importante. También Na’amah es nombrada como hermana de Tubal-Caín (Génesis 4:22) pero no se dice más nada de ella (y también le han inventado historias sólo porque es mencionada siendo mujer). La explicación más plausible es que en ambos casos hayan sido nombradas sólo por ser la primogénita – Tubal-Caín es el varón, pero su hermana era mayor que él y por eso adquiere un derecho a ser mencionada. El caso de Yiskah sería similar: es Milkah quien tiene importancia por ser la madre del linaje de Rivkah, Leah y Rachêl, pero Yiskah sería mayor y por ese motivo se la nombra. También Rachêl precede a Leah en varias ocasiones (Génesis 31:4,14; 33:1; Ruth 4:11), por lo cual es totalmente admisible que Milkah sea menor que Yiskah.

Un poco antes leemos que Harán, el padre de Yiskah, se llama igual que un hermano de Avram, en 11:27 Estas son las generaciones de Terah: Terah engendró a Avram, y a Nachôr, y a Harán; y Harán engendró a Lot. Por lo tanto, Milka e Yiskah serían hermanas de Lot, admitiendo que este Harán sea el mismo hijo de Terah – puesto que el Najor de 11:24-25 no es el mismo que el de 11:26-27, así también el Harán de 11:29 podría ser otro distinto del de 11:27, y el hecho de que en este verso no se menciona a Lot, el hijo varón, daría lugar a pensar que se trata de otro Harán, y no del hermano de Avram. Pero concedamos que se trata del mismo. Antes de plantear el problema matemático, notemos que en todos los casos en que se menciona algún miembro de esta familia, se especifica bien el parentesco:

Génesis 11:31 Y tomó Terah a Avram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Avram su hijo: y salió con ellos de Ur de los Caldeos, para ir a la tierra de Canaán: y vinieron hasta Harán*, y asentaron allí.

Génesis 12:5 Y tomó Avram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que habían ganado, y las almas que habían adquirido en Harán*, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

Génesis 14:12 Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Avram, que moraba en Sodoma, y su hacienda, y se fueron.


* En hebreo, el nombre de Harán, hijo de Terah, y la tierra de Harán, se escriben en manera distinta; no son idénticos.

Lot, hijo de Harán, es siempre definido como “hijo de su hijo” con respecto a Terah, “hijo de su hermano” con respecto a Avram. Sara es nuera de Terah y mujer de Avram. En ningún caso se la llama “hija de su hijo” o “hija de su hermano” con relación a Terah o a Avram. El mismo Avram esclarece cuál es su parentesco sanguíneo con Sara:

Génesis 20:12 Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer.

Es decir, Sara es hija de Terah, no de Harán. Aunque esto debería ser suficiente, quienes sostienen que Sara era Yiskah opinan que en este caso “hija de mi padre” quiere decir que es descendiente de Terah y no su hija directa. Pero vemos que en todos los casos anteriores, la relación entre los distintos miembros de esta familia está bien especificada.
Además de esto, subsiste el problema matemático:
Avram era sólo diez años mayor que Sara. Aparentemente era el mayor de los hijos de Terah, puesto que es mencionado primero entre sus hermanos, y Harán a su vez sería el menor: “Terah engendró a Avram, y a Nachôr, y a Harán” (11:27). Si Sara fuera Yiskah, ¿a qué edad Harán la habría engendrado, siendo él menor que Avram? Imposible.
Para resolver este problema matemático –con el único objetivo de sostener una interpretación sin fundamento–, habría que elaborar otra serie de suposiciones, como invertir el orden en que se nombran los hermanos, o sea, Harán, Najor y Avram, y conjeturar que Harán tendría por lo menos treinta años más que Avram, para que Sara pudiera ser su hija y ser sólo diez años menor que Avram. Pero no hay absolutamente ninguna base escritural para suponer tal cosa.

El origen de la identificación Yiskah/Sara proviene del interés de los fariseos en justificar el matrimonio entre tíos y sobrinas, costumbre muy difusa que sus rivales, los saduceos, reprobaban por ser contraria a la Torah. Si bien en Levítico 18:12-13 la prohibición explícita habla del matrimonio entre un hombre y su tía, se entiende que la misma ley se aplica a la mujer con respecto a su tío – y así lo entendían los saduceos. Los fariseos, en su esfuerzo por encontrar antecedentes escriturales para defender su posición a favor del casamiento entre tío y sobrina, inventaron esta interpretación (así como otra aún más absurda, según la cual Esther no era prima de Mordejai sino su sobrina y también su esposa, transformando así a la heroína de los Judíos en una adúltera con dos maridos). La tradición rabínica encontró la manera de hacer que la complicada interpretación aggádica continuara justificando esta costumbre contraria a la Torah, forjando artificialmente una supuesta relación entre el significado del nombre Yiskah y las características de Sara, a la cual dieron el título de profetisa, cuando profetisa no era: si lo hubiera sido, no se habría apresurado a sugerir a su marido que tuviera un hijo con la sierva, ni se habría reído cuando Elohim en persona le anunció que el hijo prometido sería de ella. Por lo tanto, la identificación Sara/Yiskah es de considerarse totalmente ficticia y sin fundamento.



Noé y Lot

Entre estos dos patriarcas hay un paralelismo interesante, que es mencionado en el Nuevo Testamento comparando aquellos días con la situación de la humanidad en los últimos tiempos.

Lucas 17:26 Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre. 27 Comían, bebían, los hombres tomaban mujeres, y las mujeres maridos, hasta el día que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó a todos. 28 Asimismo también como fue en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó a todos: 30 Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará.

2Pedro 2:5 Y si no perdonó al mundo viejo, mas guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados; 6 Y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir sin temor y reverencia de Elohim, 7 Y libró al justo Lot, acosado por la nefanda conducta de los malvados.
(cf. Judas 1:7)

El Evangelista compara “los días de Noé” y “los días de Lot” con el tiempo final, cuando vendrá nuevamente el juicio sobre la Tierra. Luego Shimon llama a ambos, Noé y Lot, “justos” en medio de una generación perversa. Génesis 6:9 dice: “Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Elohim caminó Noé”. Ambos fueron salvados con sus familias de la destrucción.


1. La maldad de la humanidad y advertencia de Elohim a aquellos que salvó de la destrucción:

Génesis 6:5 Y vió YHVH que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 7 Y dijo YHVH: Raeré los hombres que he criado de sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo: porque me arrepiento de haberlos hecho. 13 Y dijo Elohim a Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia á causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

Génesis 13:13 Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores para con YHVH en gran manera.
18:20 Entonces YHVH le dijo [a Avraham]: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21 Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
19:12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar: 13 Porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante de YHVH; por tanto YHVH nos ha enviado para destruirlo.


2. Elementos de salvación y de destrucción: ciprés, betún, cataclismo.

Génesis 6:14 Hazte un arca de madera de Gopher: harás aposentos en el arca y la embetunarás con brea por dentro y por fuera.
14:10 Y el valle de Siddim estaba lleno de pozos de betún: y huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, y cayeron allí; y los demás huyeron al monte.


Génesis 7:10 Y aconteció que a los siete días las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. 11 El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, a los diecisiete días del mes, en ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas. 23 Así fue destruída toda sustancia que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra; y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca.

Génesis 19:24 Entonces YHVH hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre [gofrit] y fuego, de parte de YHVH desde los cielos; 25 y destruyó aquellas ciudades y todo el valle y todos los habitantes de las ciudades y todo lo que crecía en la tierra.

En ambos relatos encontramos dos elementos en común: el ciprés y el betún. Para Noé representaron salvación, para los habitantes de Sodoma fueron de destrucción.
La “madera de gofer” se identifica con el ciprés. Es interesante que el término traducido “azufre” en 19:24 es “gofrit”, literalmente el femenino de gofer, y sería un combustible producido por la resina de esa madera. También el betún, que en 14:10 corresponde al hebreo “jemar”, se refiere al asfalto del subsuelo que abundaba en el valle de Siddim (actualmente cubierto por el Mar Muerto). En 6:14 “embetunarás [kafar] con brea [kofer]” el término hebreo es “kofer”, que tiene varios significados: betún para cubrir (el mismo material que “jemar” pero elaborado para cubrir y proteger), cobertura, resarcimiento, redención, y el verbo “kafar”, que indica “cubrir con betún”, expiar, perdonar – la misma raíz de la palabra “kippur”.
Así, mientras el ciprés –gofer– y el betún –kofer– sirvieron a Noé para salvación, la resina ardiente del ciprés –gofrit– y el betún llovieron sobre las ciudades del valle para destrucción.
En ambos casos hubo un cataclismo desde arriba y desde abajo: “las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra” y “se rompieron todas las fuentes del gran abismo”, es decir, no sólo llovió, sino que hubo maremotos que hicieron que el agua del mar también subiera sobre la tierra. Lo mismo sucedió en Sodoma y Gomorra, un terremoto causó la combustión del asfalto del subsuelo, el fuego incendió los cipreses que probablemente abundaban y cuya resina es altamente combustible, explota y produce literalmente una lluvia como de “azufre encendido”, que en realidad era “gofrit”, resina de ciprés.


3. Noé y Lot eran justos. Sin embargo, sus familias fueron influenciadas por la maldad del ambiente en que vivieron. Ambos se embriagaron y fueron abusados sexualmente por sus propios descendientes.

Génesis 9:20 Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña: 21 Y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. 22 Y Châm, padre de Canaán, vió la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.

Génesis 19:31 Entonces la mayor dijo a la menor: … 32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación. 33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche: y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. 34 El día siguiente dijo la mayor a la menor: He aquí yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre generación. 35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche: y se levantó la menor, y durmió con él; pero no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. 36 Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre.

No hay certeza acerca de lo que hizo exactamente Canaán, hijo de Kham y no hay una opinión unánime de los intérpretes, pero lo que sí podemos entender es que no se trató solamente de haber visto a su padre desnudo, sino que hubo alguna acción de mucha mayor gravedad.
Aparentemente, Kham sólo “vió” lo que había hecho Canaán, y en lugar de intervenir él mismo, lo dijo a sus hermanos. Porque en 9:24 dice: “supo lo que había hecho con él su hijo el más joven”, lo cual indica que no fue Kham (porque no era él el más joven de los tres) sino Canaán, el cual sería el nieto más joven –pero en hebreo antiguo los nietos también son llamados hijos–. Dos veces especifica antes de este hecho: “Châm es el padre de Canaán” (9:18,22), por lo tanto quien cometió el oprobio fue Canaán.
En ambos casos, estos hombres siendo justos pero conviviendo con una sociedad sin valores, sus familias habían sido afectadas y en cuanto hubo una oportunidad no titubearon en cometer actos ilícitos.


4. Maldición de la descendencia.

Génesis 9:24 Y despertó Noé de su vino, y supo lo que había hecho con él su hijo el más joven; 25 Y dijo: Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos.

Deuteronomio 23:3 No entrará Ammonita ni Moabita en la congregación de YHVH; ni aun en la décima generación entrará en la congregación de YHVH para siempre:
Tzefaniah 2:9 Por tanto, vivo yo, dice YHVH de los ejércitos, Elohim de Israel, que Moab será como Sodoma, y los hijos de Ammon como Gomorra; campo de ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo: el resto de mi pueblo los saqueará, y el resto de mi gente los heredará.

Por último, la consecuencia de estos actos impuros produjo una maldición sobre la descendencia de aquellos que los cometieron.
Los cananeos fueron desechados por Elohim a causa de la idolatría y sus prácticas obscenas. En este caso, fue el mismo Noé que pronunció la sentencia sobre la simiente de su nieto Canaán.
Los habitantes de Sodoma y Gomorra eran cananeos, y fueron los primeros de esa nación en ser eliminados de la historia.
En cuanto a Moav y Ammon, fue el Eterno que a través de Moisés determinó su exclusión del acceso a la congregación de Israel.
En ambos casos el episodio de la embriaguez y lo sucedido en relación a esta es también el último hecho que se menciona en la vida de estos patriarcas.



Los “Filisteos” del Libro de Génesis

Los pasajes que nos conciernen son Génesis 20:1-18; 21:27-34 y 26:6-11, dos episodios en los que Avraham e Yitzhak se encuentran en Gerar y tienen un incidente con el rey por causa de sus respectivas mujeres.
De los capítulos mencionados citaré solamente los momentos más prominentes:

Génesis 20:2 Y dijo Avraham de Sara su mujer: Mi hermana es. Y Avimelej, rey de Gerar, envió y tomó a Sara. 3 Empero Elohim vino a Avimelej en sueños de noche, y le dijo: He aquí muerto eres a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido. 4 Mas Avimelej no había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿destruirás a una nación aunque sea justa? 6 Y le dijo Elohim en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases. 7 Ahora, pues, vuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. 14 Entonces Avimelej tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Avraham, y le devolvió a Sara su mujer. 15 Y dijo Avimelej: He aquí mi tierra está delante de ti, habita donde bien te pareciere. 16 Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es por velo de ojos para todos los que están contigo, y para con todos: así fué reprendida. 17 Entonces Avraham oró a Elohim; y Elohim sanó a Avimelej y a su mujer, y a sus siervas, y parieron. 18 Porque había del todo cerrado YHVH toda matriz de la casa de Avimelej, a causa de Sara mujer de Avraham.

Génesis 21:27 Y tomó Avraham ovejas y vacas, y dió a Avimelej; e hicieron ambos alianza. 28 Y puso Avraham siete corderas del rebaño aparte. 29 Y dijo Avimelej a Avraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte? 30 Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sean en testimonio de que yo cavé este pozo. 31 Por esto llamó a aquel lugar Be’er-sheva; porque allí juraron ambos. 32 Así hicieron alianza en Be’er-sheva: y se levantó Avimelej y Phicol, príncipe de su ejército, y se volvieron a tierra de los Filisteos. 33 Y plantó Avraham un bosque en Be’er-sheva, e invocó allí el nombre de YHVH Elohim eterno. 34 Y moró Avraham en tierra de los Filisteos muchos días.

Génesis 26:6 Habitó, pues, Yitzhak en Gerar. 7 Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; que tal vez, dijo, los hombres del lugar me matarían por causa de Rivkah; porque era de hermoso aspecto. 8 Y sucedió que, después que él estuvo allí muchos días, Avimelej, rey de los Filisteos, mirando por una ventana, vió a Yitzhak que jugaba con Rivkah su mujer. 9 Y llamó Avimelej a Yitzhak, y dijo: He aquí ella es de cierto tu mujer: ¿cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Yitzhak le respondió: Porque dije: Quizá moriré por causa de ella. 10 Y Avimelej dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado. 11 Entonces Avimelej mandó a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre o a su mujer, de cierto morirá.

Aquí nos encontramos con dos reyes, probablemente padre e hijo, llamados Avimelej, los cuales son llamados “Filisteos”. Consideremos primero el nombre y el carácter de estos reyes:
En el caso del primer Avimelej, Elohim se le presenta en sueños, y entendemos que este rey conocía a Elohim, y muy probablemente, Lo servía. No encontramos indicio alguno de idolatría en él, sino que lo podemos comparar con los reyes de Israel y de Judá, y estaría entre los mejores de ellos. Avimelej incluso expresa un sentimiento similar al de Avraham cuando intercede por Sodoma: Génesis 20:4 “Señor, ¿destruirás a una nación aunque sea justa?” – cf: 18:23 “Y acercóse Avraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?”. En esto vemos la grandeza de este rey, su concepto de la justicia. También reconocía la autoridad de un Profeta (20:7) y humildemente pide a Avraham, su huésped, que intercediera por él y por su casa, que habían recibido un castigo preventivo. También tuvo autoridad para reprender a Sara (20:16) y lo hizo con conocimiento de la Ley del Eterno.
El segundo Avimelej, igual que su padre, era temeroso de Elohim y de Su Ley.

La identidad de los filisteos del tiempo de Avraham

Lo que nos sorprende de estos reyes llamados Avimelej es que sean “filisteos” (el primero no es llamado directamente “rey de los Filisteos” como el segundo, pero en el pacto de Be’er-sheva se le llama a su país “tierra de los Filisteos”). Históricamente, los filisteos aún no estaban allí en tiempos de Avraham. Al menos los filisteos que encontramos más tarde, en Éxodo 13:17 y en todo el resto de las Escrituras, no estaban en esa tierra en aquella época. Evidentemente, no se trata de los mismos filisteos. Veamos algunas diferencias:
• Avimelej y su pueblo eran pacíficos, los filisteos desde el Éxodo en adelante, eran belicosos.
• Avimelej es un nombre semítico, y su título es “melej”, rey. Los filisteos clásicos no eran semitas, eran de estirpe egea, y sus gobernantes tenían un título que sólo se aplica a ellos en toda la Biblia, “seren”, traducido “príncipe” (Josué 13:3; Jueces 3:3; 16:5; 1Samuel c. 5, 6, 7, 29; 1Crónicas 12:19), título que probablemente tiene que ver con el griego “tyrannos”, que se daba a gobernantes de ciudades-estado, como era precisamente el caso de los filisteos, que tenían cinco ciudades y cada una de ellas su propio señor o príncipe. Solamente Akish es llamado “rey” de Gath y no “seren”, pero su nombre no es semítico sino egeo.
• El reino de Avimelej era la ciudad de Gerar, a pocos kilómetros al sur de Gaza, ciudad que ya no es mencionada después entre las capitales de los filisteos, las cuales eran Gaza, Ashkelon, Ashdod, Gath y Ekron. Los dominios de Avimelej se extendían hasta Be’er-sheva.
Según la historia, los filisteos llegaron a Canaán durante el periodo en que los Israelitas estaban en Egipto, y son los llamados “Pueblos del Mar”, que invadieron Canaán y también Egipto, provenientes de las costas del Mar Egeo, Creta, Chipre y Asia Menor. El nombre hebreo “pilishtim” indica que eran extranjeros, no nativos, e implica el concepto de invasores, saqueadores. Estos son los filisteos que encontramos desde el Éxodo en adelante, un pueblo totalmente distinto al de Avimelej.
Entonces, quiénes eran el pueblo de Avimelej, y por qué se les llama impropiamente filisteos?
Los “filisteos” de Avimelej no eran filisteos, sino un pueblo arameo. Puede haber sucedido que su pueblo fuera totalmente absorbido por los filisteos que vinieron después, al punto de que se haya perdido la identidad original cuando Moisés escribió el Génesis y no había otra manera de definirlos sino por el nombre de sus sucesores. Es posible que los filisteos de Avimelej fueran idénticos a los “avvim” mencionados en Deuteronomio 2:23 y Josué 13:3 (mal traducido como “heveos” en algunas versiones, ya que los heveos eran un pueblo totalmente diferente, que en hebreo se llaman “jivvim”, mientras que en los dos pasajes citados se habla de “avvim” y no de “jivvim” y están territorialmente relacionados con los filisteos). O quizás sean los "hebreos" mencionados en 1Samuel 14:21 “Y los Hebreos que habían estado con los Filisteos de tiempo antes, y habían venido con ellos de los alrededores al campo, también éstos se volvieron para unirse con los Israelitas que estaban con Shaul y con Yehonathán”. ¿Quiénes serían estos hebreos que “habían estado con los filisteos desde antes”? Es factible que sean el pueblo de Avimelej, que definitivamente se unió a Israel en tiempos de Shaul.
El hecho que se les llamase filisteos a este pueblo arameo no se trata de un error, sino de un lenguaje que permita entender la ubicación geográfica de los hechos que se describen. Es lo mismo que decir hoy “el territorio de los comanches se extendía desde Colorado y Nuevo México hasta Kansas y el este de Texas, incluyendo toda Oklahoma”. Evidentemente, ninguno de estos territorios se llamaba así en tiempos anteriores a la llegada de los europeos, ni los comanches se llamaban a sí mismos comanches, ni la América precolombina se llamaba América, pero el lenguaje es el correcto para poder ser comprendido por los lectores. Por eso es posible que Moisés haya descripto al reino de Avimelej como “país de los filisteos” en esta manera, para poder determinar el lugar geográfico más bien que el pueblo que lo habitaba, el cual ya no era identificable en su tiempo. Lo mismo sucede actualmente en la denominación de otros pueblos históricos, como el caso de los hititas, término que hace referencia a dos naciones completamente distintas (hatti y neshili) que habitaron el mismo territorio en periodos diferentes, y ningún historiador es cuestionado por llamar con el mismo nombre a ambos.



Aqedat Yitzhak

“Aqedat Yitzhak”, literalmente “Ligadura de Isaac”, más conocida como “Sacrificio de Isaac”, es uno de los episodios más conmoventes y difíciles de interpretar de toda la Biblia.

Génesis 22:1 Y aconteció después de estas cosas, que probó Elohim a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto [‘olah, ofrenda encendida] sobre uno de los montes que yo te diré. 3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y a Isaac su hijo: y cortó leña para el holocausto, y levantóse, y fue al lugar que Elohim le dijo. 4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vió el lugar de lejos. 5 Entonces dijo Abraham a sus mozos: Esperaos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos a vosotros. 6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y púsola sobre Isaac su hijo: y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. 7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? 8 Y respondió Abraham: Elohim se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. 9 Y como llegaron al lugar que Elohim le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y púsole en el altar sobre la leña. 10 Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo, para degollar a su hijo. 11 Entonces el Ángel de YHVH le dió voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes a Elohim, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único; 13 Entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquí un carnero a sus espaldas trabado en un zarzal por sus cuernos: y fue Abraham, y tomó el carnero, y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo. 14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, YHVH-Yireh [verá]. Por tanto se dice hoy: En el monte de YHVH será visto. 19 Y Abraham volvió a sus mozos, y levantáronse y se fueron juntos a Beer-Sheva; y habitó Abraham en Beer-Sheva.

Este pasaje indudablemente nos pone en aprietos. ¿Habría Elohim exigido un sacrificio humano, que es algo que Él aborrece? (Deuteronomio 18:10 “No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego”; cf: Deuteronomio 12:31; 1Reyes 16:3; 17:17; 2Reyes 21:6; Jeremías 19:5; Ezequiel 16:21; 20:26,31). De hecho, era una práctica abominable de los cananeos, por la cual ese pueblo fue declarado anatema por el mismo Elohim, y la Casa de Israel fue dispersada para nunca más regresar por haber caído en los mismos pecados de los cananeos, de los cuales este era quizás el más aborrecible. Todo pueblo que practicó los sacrificios humanos fue aniquilado, o su civilización totalmente destruida, y desaparecieron de la historia siendo asimilados o al menos sometidos por otros pueblos. Este fue el caso de los cananeos, moabitas, amonitas, celtas, y en la historia más reciente, de los mexicas. Sin embargo, hay excepciones (ver: Sacrificios Expiatorios).
El segundo interrogante que nos deja perplejos es que Avraham, que con tanta vehemencia había intercedido para salvar a Sodoma, esta vez no profiere ni una palabra en favor de su hijo, sino que obedece sin objeción alguna.

Hay dos corrientes principales de interpretación sobre lo que realmente sucedió, pero aún así quedan lagunas e interrogantes que dejan una incógnita irresoluble en cualquiera de las interpretaciones que se postulen. Estas dos posturas son:
   1) Isaac no fue sacrificado
   2) Isaac fue sacrificado, pero resucitó
Antes de analizar cada una de estas dos posiciones, tomemos en cuenta los pasajes del texto en que se fundamentan cada una:

   1) Isaac no fue sacrificado - Pasajes que apoyan esta interpretación:
· 22:5 Entonces dijo Abraham a sus mozos: Esperaos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y «volveremos» a vosotros.
· 22:11-13 Entonces el Ángel de YHVH le dió voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes a Elohim, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único; Entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquí un carnero a sus espaldas trabado en un zarzal por sus cuernos: y fue Abraham, y «tomó el carnero, y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo».
Esta parece ser la interpretación más obvia, principalmente porque el ángel aparentemente lo detuvo, y además Avraham vió un carnero, al cual ofreció “en lugar de su hijo”. Anteriormente, había dicho a sus siervos que esperasen, porque “volveremos”, como estando seguro de que el sacrificio no se realizaría.

   2) Isaac fue sacrificado - Pasajes que apoyan esta interpretación:
· 22:1 Y aconteció después de estas cosas, que probó «Elohim» a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
· 22:3 Y Abraham se levantó muy de mañana, … y fué al lugar que «Elohim» le dijo.
· 22:9 Y como llegaron al lugar que «Elohim» le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y púsole en el altar sobre la leña.
· 22:11-12 Entonces «el Ángel de YHVH» le dió voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham… No extiendas tu mano sobre el muchacho.
· 22:6 … «y fueron ambos juntos».
· 22:8 … «e iban juntos».
· 22:19 «Y Abraham volvió a sus mozos».
En este caso tenemos dos indicios importantes a favor de esta segunda interpretación: en primer lugar, quien ordena a Avraham hacer el sacrificio es Elohim, mientras que quien da la contraorden es “el Ángel de YHVH”, no el mismo Elohim –sobre la identidad del Ángel de YHVH necesitamos un estudio aparte–. Entonces, ¿habría Avraham desobedecido al mismo Elohim por escuchar a un mensajero suyo, que si bien Lo representa con Su misma autoridad, no es de quien él recibió la orden inicial? Es como si el rey da una orden, y luego viene un embajador que, en nombre del rey y con su autoridad, anula la orden. Éste es el único caso en todas las Escrituras en que en un mismo episodio, hablan con una persona Elohim y el Ángel de YHVH; en todas las demás ocasiones, o bien habla Uno o bien el Otro, pero nunca ambos sobre un mismo hecho.
El segundo indicio es que en dos oportunidades el texto dice que al subir al monte, padre e hijo iban juntos, pero al bajar, sólo nos dice que Avraham volvió a donde lo esperaban sus siervos, y desde allí partieron hacia Beer-Sheva.

Pasemos ahora al estudio del pasaje, abordando primeramente la cuestión moral del sacrificio humano.
El primer elemento que debemos tener en cuenta es que desde el principio mismo, en este caso particular no había intención por parte de Elohim de establecer, ni aprobar en ninguna manera, el sacrificio humano, sino que se trataba simplemente de una PRUEBA: 22:1 “Y aconteció después de estas cosas, que «probó» Elohim a Abraham”. Esta introducción nos señala el propósito de Su orden, y anticipa la idea de que Él seguiría interviniendo para evitar que se realice.
En cuanto al posible conflicto moral que tendría Avraham al recibir una orden así, pudiendo equiparar a Elohim con las deidades paganas que exigían ese tipo de rituales, había una diferencia al menos de forma: Isaac era un joven adulto (podía llevar sobre sus hombros toda la leña necesaria para su propio sacrificio), mientras que en el paganismo se sacrificaban niños (previamente drogados para que no fueran conscientes). En otro orden de cosas, Avraham sabía que Elohim es el dueño de la vida, Él la da y Él la quita, en forma natural o usando la mano del hombre. También fue sometido a pruebas aún más duras Job, si bien no se le ordenó de ejecutarlas por su propia mano. Pero por encima de estas consideraciones, Avraham creía en la promesa, y estaba seguro que, fuese cual fuese el resultado, Isaac viviría –por interrupción del sacrificio, o por resurrección–.
También hay un profundo significado profético, el cual veremos en la conclusión de este capítulo.

Acerca de las dos interpretaciones mencionadas, como ya vimos, la primera –que Isaac no fue realmente sacrificado sino que Avraham interrumpió a tiempo la ejecución de la orden al recibir la contraorden del Ángel– parece ser la más coherente, pero el hecho de que al regreso sólo habla de Avraham, e Isaac no es más mencionado sino hasta el capítulo 24, después de la muerte de Sarah, deja un interrogante difícil de resolver –a menos que tengamos en cuenta el aspecto profético de este evento–. Después del sacrificio, la primera vez que Isaac entra en la tienda de su madre es cuando lleva allí a Rivkah: 24:67 ”Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre”.

En lo referente a la segunda interpretación, ésta parece haber sido la más difundida en tiempos apostólicos, como lo explica el autor de la Epístola a los Hebreos:

Hebreos 11:17 Por fe ofreció Abraham a Isaac cuando fue probado, y ofrecía al unigénito el que había recibido las promesas, 18 Habiéndole sido dicho: En Isaac te será llamada simiente: 19 Pensando que aún de los muertos es Elohim poderoso para levantar; de donde también le volvió a recibir.

Avraham creía en la resurrección de los muertos. Esta afirmación y su firme decisión de llevar a cumplimiento el mandato de sacrificar al hijo en el cual había recibido la promesa demuestran que son erróneas las interpretaciones modernas (incluso dentro del judaísmo revisionista) que alegan que la creencia en la resurrección no existía en Israel sino hasta el periodo posterior al exilio en Babilonia. De hecho, el tema de la resurrección en relación con la Aqedat Yitzhak es central en todos los Midrashim, aún cuando el contenido de los mismos suscita perplejidades. En muchos casos los Midrashim contradicen las Escrituras proponiendo interpretaciones rebuscadas, especulativas o absurdas. También en cuanto a la Aqedat Yitzhak se alejan del texto escrito, sin embargo es interesante el énfasis que ponen acerca de la resurrección, y por lo tanto citaremos las interpretaciones propuestas:
En el Pirké De-Rabbi Eliezer comenta Rabbi Yehuda que cuando el cuchillo tocó el cuello de Yitzhak, su alma salió de él, y cuando Elohim habló desde en medio de los querubines diciendo: «No extiendas tu mano sobre el muchacho» su alma volvió a él, y entonces Yitzhak conoció que la Torah asegura la resurrección de los muertos, y dijo la oración “¡Bendito eres, Oh Elohim, que resucitas a los muertos!”.
El Midrash HaGadol de los Judíos Yemenitas da una interpretación similar.
El Midrash VaYosha cuenta una historia más fantástica, diciendo que los ángeles lloraron y sus lágrimas cayeron sobre el cuchillo, haciendo que éste no pudiera herir a Yitzhak, pero igualmente su alma salió de él. Entonces Elohim reprendió al ángel Mijael diciéndole “¿Qué haces ahí? ¡No le dejes que lo mate!” Entonces Mijael llamó a Avraham para que detuviera su mano, y así el alma volvió a Yitzhak, que dijo la oración citada arriba.
La cuarta variante es presentada en Shibboleh HaLeket, de Tzidkiyah HaRofeh, que es la interpretación más absurda, afirma que el sacrificio se consumó enteramente y que Yitzhak fue reducido a cenizas, que se esparcieron en el Monte Moriah; luego Elohim hizo descender un rocío sobre las mismas y lo resucitó, y entonces los ángeles cantaron “¡Bendito eres, Oh Elohim, que resucitas a los muertos!”.
La importancia de estas interpretaciones midráshicas, por cuanto inverosímiles o absurdas, reside en el concepto de la resurrección, que era esencial en el judaísmo histórico.

Carácter del sacrificio:
Del texto entendemos que el tipo de sacrificio exigido era el holocausto, es decir, ofrenda encendida, pasada por fuego. Aunque la Torah no había sido todavía escrita, ya había sido revelada, al menos en parte, y ambos, padre e hijo, sabían perfectamente cómo se realizaba un holocausto: 22:7 “Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?” – la víctima debía ser un ovino macho, y debía ser degollado y totalmente quemado. También podemos comprender del texto que a un cierto punto, Isaac entendió que la víctima sería él mismo. Como tal aceptó la voluntad de Elohim (y este hecho alentó a muchos judíos a través de la historia a preferir el martirio antes que desobedecer a la voluntad de Elohim). Si bien se conocía cuál era el procedimiento a seguir para ofrecer un holocausto animal, nada se había establecido sobre cómo proceder si la víctima fuese humana. La vida del animal no reside en la misma esfera que la del ser humano. Avraham e Isaac habrían acordado en hacerlo lo más breve posible, de modo tal que ambos acortasen el sufrimiento.

También entre aquellos que sostienen que el sacrificio realmente se efectuó –porque Avraham no habría desobedecido a Elohim al venir la contraorden del Ángel y no de Él mismo– existe la idea de que Avraham habría puesto a Isaac en algún lugar esperando su resurrección, y habría sacrificado al carnero en el altar –mezclando la sangre de ambos–. Esta interpretación no está exenta de un profundo significado, que identifica al kohen con la ofrenda: en la ceremonia del holocausto, es el mismo kohen que representa a todo el pueblo, y sería él mismo quien debiera cargar con el pecado, pero al imponer sus manos sobre un animal, éste último toma su lugar. Aún sin querer, esta interpretación que proviene de los judíos nos presenta un aspecto profético interesante: al mezclar la sangre de Yitzhak con la del carnero, Yitzhak es a la vez kohen y ofrenda, figura del Mesías.
Por otra parte, el argumento de que el Ángel de YHVH no tenga la misma autoridad que Elohim, es discutible (y en 22:15-16 el Ángel habla de Sí mismo como Elohim). A lo largo de las Escrituras, Él se presenta en dos aspectos principales: Elohim es Justicia, YHVH es Misericordia, y cuando se presenta como YHVH Elohim, está manifestando toda Su Persona.

Hemos leído que “Abraham volvió a sus mozos, y levantáronse y se fueron juntos a Beer-Sheva; y habitó Abraham en Beer-Sheva”, y con esta frase termina el relato de Aqedat Yitzhak. Sólo en el capítulo 24 se vuelve a mencionar a Isaac, y entendemos que vivía en otra parte, no con su padre:

Génesis 24:62 Y venía Isaac de Be’er Lajai-Ro’i [Pozo del Viviente-que-me-ve]; porque él habitaba en la tierra del Negev.

Y así lo interpreta también Rashi, diciendo que en 22:19 Isaac no es mencionado porque no volvió a casa con su padre, sino que se fue a estudiar en la yeshivah de Shem – esto último sin fundamento escritural, pero lo interesante de la afirmación de Rashi es que él entendía que Isaac estaba vivo en el momento en que Avraham descendió del monte.
Avraham fue a vivir a Be’er-Sheva, aunque sucesivamente se trasladó a Kiryat-Arba (Hevron), pues allí murió Sara (23:2) y también él mismo (25:7-10). ¿Por qué Isaac no fue con él? ¿Y qué significado tiene el lugar adonde él fue a vivir, el “Pozo del Viviente-que-me-ve”? Los pozos son un elemento recurrente en la vida de Isaac, pero que haya ido a vivir junto a este pozo en particular tiene mucho significado. ¿Quién le dio el nombre a este pozo?

Génesis 16:7 Y hallóla el ángel de YHVH junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. 13 Entonces [Hagar] llamó el nombre de YHVH que con ella hablaba: Tú eres el El-Ro’i [Elohim de la Vista]; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? 14 Por lo cual [Hagar] llamó al pozo, Be’er Lajai-Ro’i [Pozo del Viviente-que-me-ve]. He aquí está entre Kadesh y Bered.

El nombre de este pozo fue dado por Hagar, madre de Ismael. ¿Por qué Isaac iría a vivir junto al pozo de Hagar, la madre de Ismael, y no con su padre y su madre? Sólo cuando celebró sus bodas, volvió a entrar en la tienda de Sara:

Génesis 24:63 Y había salido Isaac a orar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían. 67 Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre.

Hay una gran carga profética en estos acontecimientos. Avraham es la figura del “Padre” (Génesis 17:5; Josué 24:3; Isaías 51:2), Isaac es la figura del “hijo único” (Génesis 22:2,12,16), el cual fue sacrificado y resucitó (realmente o figurativamente, ya vimos las dos interpretaciones), y después de su resurrección fue ocultado a los de su casa, y se mostró a los gentiles –representados por Hagar–, viviendo entre ellos, y sólo volvería a mostrarse en su casa cuando celebre sus bodas. Isaac es figura del Mesías:
En el Midrash Rabbah está escrito – aunque se refiere a Moisés y no a Isaac, pero demuestra que el ocultamiento del Mesías a su propio pueblo es parte de la teología judía:
“Así como Mosheh, el Mesías será revelado, luego escondido, y después revelado de nuevo” (Bemidbar Rabbah 11:2).
Encontramos aquí un paralelismo sorprendente con Yeshua, que igual que Isaac cargó con la madera para su propio sacrificio y fue a la vez kohen y ofrenda; después de su sacrificio fue ocultado a los de su casa, los judíos, para mostrarse a los gentiles hasta el día de su regreso en el que celebrará las bodas con la esposa, la cual sin embargo pertenece a la casa de su Padre, no a los gentiles, y la introduce en la tienda de su madre. En todas las Escrituras la figura de la esposa es Israel. Yeshua como Mesías sufriente vino por las ovejas perdidas de la Casa de Israel, y las rescata de entre los gentiles. Luego viene como Mesías triunfante por la Casa de Judá, celebra sus bodas e introduce a Israel en la tienda de Judá, levantando el tabernáculo de David y reuniendo nuevamente los dos pueblos en uno.
Lamentablemente el judaísmo actual, en su afán de negar al Mesías –el cual les ha sido ocultado y por lo tanto es voluntad de Elohim que no lo vean hasta que sea el tiempo designado– ha paulatinamente reinterpretado las Escrituras diferenciándose cada vez más del antiguo judaísmo, y de esta manera también ha vaciado a la Aqedat Yitzhak de su profundo significado profético.
Hay otra consideración que debemos hacer sobre este paralelismo: Isaac es el único de los Patriarcas que nunca salió de Canaán –Gerar, donde reinaba Avimelej, era parte de la Tierra Prometida aunque en tiempos de Isaac fuera un reino independiente–, y cuando tuvo intención de ir a Egipto fue advertido por Elohim de no hacerlo (Génesis 26:1-5). El motivo es que él había sido dedicado a sacrificio, y más allá de que se haya efectuado o no, toda ofrenda destinada a ser sacrificada para el Eterno, sea persona, animal o vegetal, no puede salir de la Tierra de Israel. Este particular es otra evidencia de que el relato de la huída a Egipto es un agregado griego al Evangelio de Mateo, el cual no pertenece al texto original, como hemos explicado en otro estudio. Este detalle fue pasado por alto por el editor griego del Evangelio.



¿Fue Yosef vendido por sus hermanos?

Hay un relato muy interesante en Génesis que es uno de los pasajes más conocidos de la Biblia: la venta de Yosef, quien según el concepto generalizado fue vendido por sus hermanos, pero veremos que no fue exactamente así:

Génesis 37:17 Entonces Yosef fué tras de sus hermanos, y hallólos en Dothán. 18 Y como ellos lo vieron de lejos, antes que cerca de ellos llegara, proyectaron contra él para matarle. 19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador; 20 Ahora pues, venid, y matémoslo y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia le devoró: y veremos qué serán sus sueños. 21 Y como Reuben oyó esto, librólo de sus manos y dijo: No lo matemos. 22 Y díjoles Reuben: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre. 24 Y tomáronlo, y echáronle en la cisterna; mas la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. 25 Y sentáronse a comer pan: y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de Ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas y bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto. 26 Entonces Yehudah dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho el que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? 27 Venid, y vendámosle a los Ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos acordaron con él. 28 Y como pasaban los Midianitas mercaderes, sacaron ellos a Yosef de la cisterna, y trajéronle arriba, y le vendieron a los Ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a Yosef a Egipto. 29 Y Reuben volvió a la cisterna, y no halló a Yosef dentro, y rasgó sus vestidos. 30 Y tornó a sus hermanos y dijo: El mozo no parece; y yo, ¿adónde iré yo? 36 Y los Midianitas lo vendieron en Egipto a Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia.
39:1 Y llevado Yosef a Egipto, comprólo Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia, varón Egipcio, de mano de los Ismaelitas que lo habían llevado allá.

Muchas veces surge la duda, ¿quiénes compraron a Yosef, los Madianitas o los Ismaelitas? O bien, ¿son ambos términos intercambiables? Según el mismo libro de Génesis, son dos pueblos distintos, aunque similares y emparentados.
Para considerar el papel de los Ismaelitas y Madianitas en este pasaje, debemos razonarlo tratando de reproducir la escena:
Por empezar, los hermanos de Yosef estaban en Dothan (v. 17), un lugar alto desde el cual se puede observar gran parte del valle de Yitzreel. Ellos lo ven venir desde lejos y proyectan matarlo, pero el hermano mayor, Reuben, los convence a echarlo en un pozo para él mismo ir a rescatarlo y llevarlo a casa (v. 22). El pozo estaba en el desierto, no en Dothan. Luego volvieron a donde estaban, y se sentaron a comer (v.25). En ese momento, vieron que una caravana de Ismaelitas descendía por el valle (que estaba a varios kilómetros pero se la podía observar tranquilamente y tenían tiempo suficiente para volver a la cisterna antes de que la caravana pasara por allí) y Yehuda pensó que convenía venderlo a los Ismaelitas -y no por un poco de plata, sino más bien habría pensado en algún valor en oro- (v. 27). Y aquí llegamos al momento clave de toda esta escena: «Y como pasaban los Midianitas mercaderes, sacaron ellos a Yosef de la cisterna, y trajéronle arriba, y le vendieron a los Ismaelitas por veinte piezas de plata». En sentido opuesto a la caravana de Ismaelitas, subía por el valle otra caravana de Madianitas, la cual los hermanos de Yosef no vieron, y éstos pasaron por el pozo y oyeron los gritos de Yosef, y entonces “sacaron ellos a Yosef de la cisterna”… ellos ¿quiénes? no los hermanos de Yosef, que estaban todavía comiendo, sino los Madianitas, y éstos cuando se encontraron con los Ismaelitas, lo vendieron por 20 shekalim de plata, un precio realmente bajo, porque era entre mercaderes, para revender. Es evidente que no fueron los hermanos quienes lo sacaron del pozo y lo vendieron, porque Reuben fue a sacarlo y no lo halló, y entonces “tornó a sus hermanos”, los cuales aún estaban todavía allí y no se habían movido, pues fue Reuben que salió primero para llegar antes que ellos y liberarlo.
Finalmente, una aparente contradicción surge al final del relato, y muchos interpretan que en este caso Madianitas e Ismaelitas se hayan usado como sinónimos, donde dice primero que los Madianitas lo vendieron a Potifar (37:36), y luego dice que Potifar lo compró a los Ismaelitas (39:1): en un principio, fueron los Madianitas quienes lo vendieron, por intermedio de los Ismaelitas, a los Egipcios. Hubo una doble venta, independiente de una intención de venta que no se concretó, por parte de los hermanos de Yosef, quienes en realidad no llegaron a tener contacto ni con los Madianitas que encontraron a Yosef en el pozo ni con los Ismaelitas que iban hacia Egipto.

Sin embargo, más adelante encontramos la siguiente declaración: Entonces dijo a sus hermanos: «Yo soy Yosef vuestro hermano el que vendisteis para Egipto. Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; que para preservación de vida me envió Elohim delante de vosotros» – Génesis 45:4-5.
Aparentemente se daría a entender que fueron los hermanos quienes lo vendieron, pero en realidad Yosef está expresando lo que él pensaba, o bien se refería a la intención de ellos, porque de igual manera, si no hubieran pasado por allí los Madianitas, los hermanos lo habrían vendido a los Ismaelitas. Es interesante que cuando Yosef estaba en posición privilegiada en Egipto durante siete años, no trató de averiguar nada acerca de su familia, ni de su padre, que lo mandó a traerle noticias de sus hermanos sabiendo quiénes eran y de qué eran capaces. Trataremos acerca de esto en otro momento.



¿Quién era Job, y en qué época vivió?

Sin duda, uno de los personajes más misteriosos de la Biblia es Job. El libro que relata su historia es el único que tiene como protagonistas a “gentiles”, es decir, ninguno de los personajes pertenece al pueblo de Israel, ni se menciona a Israel, ni tampoco a Avraham o Yitzhak. Por este motivo también muchos no logran ubicarlo en el tiempo. Sin embargo, aunque identificar a qué pueblo pertenecía no es cosa simple, la época en que vivió sí se puede determinar.

Job 1:1 Hubo un varón en tierra de ‘Utz, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Elohim, y apartado del mal.

El primer indicio que encontramos es que habitaba en la tierra de ‘Utz. Entonces, primero veamos quién era ‘Utz – sabemos que muchos de los nombres de naciones o países provienen del de un patriarca, y en este caso particular, existen dos con ese nombre:

Génesis 10:23 Y los hijos de Aram: Uz, y Hul, y Gether, y Mash.
22:20 Y aconteció después de estas cosas, que fué dada nueva a Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha parido hijos a Nachôr tu hermano: 21 A Huz su primogénito, y a Buz su hermano, y a Kemuel padre de Aram.

Aunque en algunas traducciones parezcan diferentes, “Uz”, “Huz” o “Hus”, ambos tienen el mismo nombre, que transliterado correctamente es ‘Utz –hebreo: עוּץ– y en base a estos datos podemos ir cerrando el círculo en cuanto al país donde Job habitaba. Tenemos entonces un ‘Utz que es hijo de Aram, hijo de Shem, y por lo tanto, Arameo. El segundo ‘Utz es hijo de Najor, hermano de Avraham, descendiente de Arpakshad, los cuales en aquél tiempo eran llamados también “Arameos” (cf. Génesis 25:20; 28:5; 3:20,24). En ambos casos, la ubicación geográfica indicaría alguna región de Siria, porque tanto Aram como Najor se establecieron en esta área. Esto no implica forzosamente que Job descendiera de alguno de los dos ‘Utz, pero el hecho de que habitara en esa tierra ya es significativo, y una cosa podemos determinar con certeza: era Semita, y posiblemente, de la familia de Teraj, padre de Avraham, en cuanto un segundo indicio nos lleva hacia el ‘Utz hijo de Najor:

Job 32:6 Y respondió Elihú hijo de Barachêl, Buzita:

Elihu era uno de los amigos de Job, el menor de ellos, que se presenta sólo al final, y era “Buzita”, es decir, descendiente de Buz. Y como hemos leído en Génesis 22:21, Buz era hermano de ‘Utz, y por lo tanto es más que probable que también sus respectivos territorios fueran colindantes. Entonces, podemos determinar que el país donde Job habitaba era el de ‘Utz hijo de Najor y sobrino de Avraham.
Otro de los amigos de Job era descendiente directo de Avraham:

Job 2:11 Y tres amigos de Job, Eliphaz Temanita, y Bildad Shuhita, y Sophar Naamathita…

Bildad era “Shuhita”, o sea, descendiente de Shuah, o Shúaj, el cual era hijo de Avraham y de Keturah:

Génesis 25:1 Y Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre fué Cetura; 2 La cual le parió a Zimram, y a Jokshan, y a Medan, y a Midiam, y a Ishbak, y a Shuaj.

Estos datos ya colocan a Job en una de las generaciones sucesivas a la de Avraham: ‘Utz y Buz, hijos de Najor, y Shuaj, hijo de Avraham, son los patriarcas de referencia del país de Job y de dos de sus amigos. También nos confirman el territorio en el cual Job vivía: al este de Israel, pues Avraham envió a sus hijos al oriente, fuera de la tierra asignada a Yitzhak (Génesis 25:6), y esto coincide con el sur de la antigua Siria, que se extendía también sobre parte de la actual Jordania.
El tercer indicio nos provee de una mayor precisión en el espacio y en el tiempo: Elifaz Temanita, el primero de la lista de los amigos de Job, que ya hemos leído en Job 2:11. Tanto su nombre como su nacionalidad indican claramente su procedencia:

Génesis 36:10 Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Eliphaz, hijo de Ada, mujer de Esaú; Reuel, hijo de Basemath, mujer de Esaú. 11 Y los hijos de Eliphaz fueron Temán, Omar, Zepho, Gatam, y Cenaz.

Elifaz, hijo de Esaú y padre de Teymán, podría ser la misma persona que el Elifaz Teymanita de Job. Si bien Elifaz es el padre y Teymán el hijo, es de éste último que se dio el nombre a una de las ciudades más importantes de Edom, y si el padre vivía en esta ciudad, es normal que sea calificado como ciudadano de la misma, aunque ésta lleve el nombre de su hijo y no el propio. De no ser así, siendo que los nombres se transmitían por herencia, este Elifaz sería seguramente un hijo de Teymán, y por lo tanto, un descendiente directo de Esaú. Y este dato final nos permite ubicar a Job en el espacio y en el tiempo: la tierra de ‘Utz sería efectivamente el sur de la antigua Siria, en la actual Jordania, colindante o perteneciente a la más amplia e indefinida tierra de Edom, y la época en la que Job vivió es al menos dos generaciones posterior a la de Jacob y Esaú, por lo tanto fue durante el periodo en que Israel estaba en Egipto.
Esta ubicación geográfica es confirmada por el Profeta Jeremías:

Lamentaciones 4:21 Gózate y alégrate, hija de Edom, la que habitas en tierra de Uz.

Es decir, el territorio de Edom también incluyó al país de ‘Utz. Los amigos de Job provenían de lugares circunstantes: Buz, Teymán, Shúaj, y sólo resulta indefinido Na’amah, de donde era Tzofar, que podría ser una ciudad cananea luego conquistada por Judá, en las proximidades de Edom (Josué 15:21,41).

Habiendo determinado su país de residencia, que es Edom, aún nos resta saber si Job era Edomita como algunos interpretan, o pertenecía a otra estirpe. Evidentemente, Job conocía al Elohim de Avraham, y por este motivo habría posibilidad de que perteneciera a las primeras generaciones de Esaú, cuando todavía había entre los Edomitas quienes servían a YHVH – como el mismo Elifaz Teymanita. Debido a su posición, también se ha conjeturado que Job podría haber sido un príncipe, y en este contexto, se ha tentado de identificarlo con Jobab, bisnieto de Esaú y segundo rey de Edom (Génesis 36:13,33). Si bien la similitud en la transliteración entre Job y Jobab parece obvia, en hebreo no lo es tanto, aunque ambos nombres podrían en alguna manera estar relacionados: la escritura hebrea de estos dos nombres difiere precisamente en la letra inicial, que en Job es la alef –Iyov– y en Jobab es la yod –Yovav–, aunque ambos nombres tienen la misma cantidad de caracteres, cuatro –איוב, Iyov / יובב, Yovav–, quitando la inicial alef y agregando al final una beth, Iyov pasa a ser Yovav, lo que se podría aceptar como una licencia poética del escritor, a su vez dando un significado distinto al nombre, aunque ambos se aplicarían al personaje, siendo Yovav “el que clama” e Iyov “perseguido”, en relación a su prueba. De todas maneras, esta asociación Iyov-Yovav permanece en la esfera de la conjetura, o de la especulación, puesto que no hay pruebas fehacientes y en última instancia, siendo que en las lenguas semíticas los substantivos derivan de los verbos, estos dos nombres provienen de verbos diferentes.

Hay otro aspecto que es mucho más significativo, y que lo relacionaría con otro personaje de las Escrituras en base a características comunes:

Job 1:5 Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado a Elohim en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
42:7 Y aconteció que después que habló YHVH estas palabras a Job, YHVH dijo a Eliphaz Temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job. 8 Ahora pues, tomaos siete becerros y siete carneros, y andad a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado por mí con rectitud, como mi siervo Job. 9 Fueron pues Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamatita, e hicieron como YHVH les dijo: y YHVH atendió a Job.

Job ofrecía holocaustos por el pecado, lo que indica que ejercía funciones sacerdotales, es decir, era un kohen antes de que existiera el Ministerio Levítico. Él intercedía por los pecados de sus hijos, y luego Elohim le instó a hacerlo por sus amigos, los cuales eran temerosos de Elohim pero habían pecado con sus palabras. Job es el primero que encontramos en la Biblia ofreciendo sacrificios expiatorios, y a favor de otras personas, antes de que la Torah fuese entregada en Sinaí (ver: Sacrificios Expiatorios).
¿Qué otro personaje encontramos en este periodo anterior al Éxodo, que era kohen y servía a YHVH y no era Israelita?

Éxodo 3:1 Y apacentando Moisés las ovejas de Jethro su suegro, kohen de Madián, llevó las ovejas detrás del desierto, y vino a Horeb, monte de Elohim.
18:1 Y oyó Jethro, kohen de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Elohim había hecho con Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo YHVH había sacado a Israel de Egipto: 12 Y tomó Jethro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Elohim: y vino Aarón y todos los ancianos de Israel a comer pan con el suegro de Moisés delante de Elohim.

Yethro, el suegro de Moisés. Él también ofrecía holocaustos, y aunque en este caso particular no eran para expiación, él es específicamente llamado “kohen”, lo cual indica que ejercía ese ministerio para el Elohim de Avraham. Yethro no es Edomita, sino Madianita, es decir, descendiente de Avraham y de Keturah, y es asimismo llamado “Keneo” (Jueces 1:16). Pero tiene también otro nombre:

Éxodo 2:18 Y volviendo ellas a Reuel su padre, díjoles él: ¿Por qué habéis hoy venido tan presto?
Números 10:29 Entonces dijo Moisés a Hobab, hijo de Reuel Madianita, su suegro:

El nombre Reu’el, “Amigo de Elohim”, es también el de un hijo de Esaú y de Basmath, hija de Ismael (Génesis 36:3,4,10), y éste Reuel, hijo de Esaú, es el abuelo de Jobab, rey de Edom, del cual hemos hablado (Génesis 36:17,33 – Zeraj, hijo de Reu’el y padre de Yovav). Este nombre en alguna manera relacionaría a Yethro con ese clan Edomita, aunque puede tratarse solamente de una homonimia. Sin embargo, podemos entender que Edom era un reino muy particular, en el cual la sucesión no era por descendencia, ya que en la lista de reyes de Edom cada rey pertenecía a una ciudad distinta y no era hijo del anterior (Génesis 36:31-39), sino que existiría alguna forma de elección, probablemente entre los jefes de clan y personajes distinguidos o “duques” (Génesis 36:19,40-43). Y aparentemente, tampoco era necesario ser Edomita de linaje, porque también había duques del pueblo Hurrita que habitaba en el mismo país, en Seir (Génesis 36: 20-30). Por lo tanto, es posible que un Madianita haya sido kohen del clan Edomita de Reuel, además de otros datos que indican que los Madianitas convivían pacíficamente y eran aliados de sus vecinos, con los cuales muchas veces compartían territorio.
Para concluir, podemos establecer que Job seguramente tenía alguna ascendencia sobre Jethro, ya sea por linaje –y en este caso Job sería un Madianita– o por ministerio sacerdotal, y sería de esta manera como Moisés llegó a conocer la historia de Job, a través de Jethro. No podemos aseverar que Job haya sido Edomita, o Madianita, o de la descendencia de Najor. Sí podemos determinar que vivió en el periodo en que Israel estaba en Egipto, y sería contemporáneo de la generación de Efraim y Manasés, o poco después.


 

 

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