Controversias Cronológicas

 

La cronología convencional establecida no siempre coincide con la cronología tradicional rabínica –Seder Olam– y por ende con los datos bíblicos. La diversidad más amplia entre ambas concierne al periodo del Imperio Persa Aqueménide. En éste el Seder Olam tiene en cuenta sólo los reinos mencionados en el TaNaJ, mientras que la cronología oficial se basa en los relatos griegos, especialmente en la “Persika” de Ctesias de Cnidos, que supuestamente cubre un periodo más amplio que los de otros historiadores griegos y añade una serie de reyes no mencionados en ninguna otra parte. En adelante denominaremos estas dos variantes como sigue: “cronología corta”, la tradicional rabínica y “cronología larga”, la convencional.
Antes de examinar las fuentes de ambas, es útil aclarar que en líneas generales la cronología oficialmente aceptada es confiable para la mayoría de los periodos históricos, porque también ha sido corregida a medida que la arqueología lo ha demostrado necesario. No estamos proponiendo cronologías alternativas como la de Velikovsky ni identidades fantásticas e inverosímiles, sino analizando este particular periodo histórico en el cual hay controversias entre dos líneas cronológicas tradicionales ya establecidas y aceptadas.
Las fuentes en que se funda la cronología corta son principalmente los escritos de Daniel, Esdras, Nehemías y la Meghiláh (el Libro de Esther). Los relatores de estos escritos eran testigos oculares, contemporáneos de los hechos que narran. Otros documentos de la época relativos al Imperio Persa y provenientes del mismo –y los únicos hallados hasta el momento– son el Cilindro de Ciro, la Roca de Behistún y los Papiros de Yeb (Elefantina).
Por su parte, la cronología larga se basa en los relatos de los griegos – Herodoto, Xenofonte, y principalmente Ctesias de Cnidos. Todos ellos se contradicen entre sí no sólo en detalles mínimos sino en puntos cruciales. Ninguno de ellos fue testigo ocular de los hechos, sino que relataron lo que pudieron recoger de distintas fuentes y tradiciones.

Consideremos la credibilidad que puede tener Ctesias de Cnidos. Anteriormente, la historia oficial de Asiria y Babilonia se basaba principalmente en los relatos de este escritor (llamarle historiador es un eufemismo) y de otros narradores griegos. Posteriormente, los arqueólogos Austen Henry Layard, Henry Creswicke Rawlinson y otros encontraron evidencias que desmintieron totalmente los cuentos de Ctesias y de los griegos en general, y hoy podemos conocer la historia de esos imperios por el testimonio de las ruinas de los mismos y de las Crónicas Asirias, así como pudimos obtener una cronología aproximadamente exacta de los reyes, sus nombres correctos y sus reinados, y podemos comprobar que existe una armonía y concordancia con el relato bíblico sobre esos mismos reyes.
Veamos un ejemplo de las fábulas de Ctesias y de Diodoro Sículo sobre la caída del Imperio Asirio: Según ellos, el último rey de Asiria fue Sardanápalos, hijo de Anakyndaraxes, el cual era extremadamente licencioso, afeminado, ególatra, hedonista, que tenía un harem de concubinas y de mancebos, se vestía de mujer y se maquillaba como tal –¡demasiado griego para ser un rey asirio!– . Sitiado en la ciudad de Nínive, antes de caer en manos de sus enemigos construyó una pira funeraria en la cual se encerró con sus eunucos y concubinas y pereció junto con ellos en el fuego. La arqueología confirmó que tal historia jamás existió. Nunca hubo un rey asirio con tales características, ni se puede hallar un nombre que se aproxime a Sardanápalos – lo más cercano podría ser “Ashur-dan-apal”, pero no hubo ningún rey con ese nombre. Mucho menos se puede discernir a qué nombre asirio pueda corresponder Anakyndaraxes, que parece más bien la transcripción de algún término medo o persa. La caída de Nínive fue muy diferente a lo que estos novelistas griegos contaron, pero eso se pudo saber sólo cuando los arqueólogos descubrieron la verdad. Hasta entonces, lo que habían dicho los griegos era historia oficial.
Hubo quienes intentaron identificar a Sardanápalos con Ashurbanipal –defensores recalcitrantes de los cuentos griegos, vieron alguna similitud en el nombre, usando mucha imaginación– pero la verdad les golpeó duramente porque Ashurbanipal murió por causas naturales 15 años antes de la caída de Nínive y hubo cuatro reyes después de él. Ashurbanipal era todo lo contrario a la descripción del tal Sardanápalos: era un excelente guerrero y muy culto, gran estadista, sobrio, versado en literatura, matemáticas, astronomía, biología y ciencias en general, admirado por su pueblo, y en Esdras 4:10 Ashurbanipal es llamado “grande y glorioso”.
Ctesias y sus compañeros griegos se han demostrado falaces en cuanto a la historia de Asiria y Babilonia. ¿Qué les haría creíbles en cuanto a la historia de Persia?
Los acontecimientos narrados por Ctesias en su “Persika” son contemporáneos a los de Xenofonte en su “Anabasis”, y también son contradictorios entre sí. En su relato sobre la dinastía Aqueménide, Ctesias habla de un periodo de aproximadamente un siglo y medio en el cual sólo hubo intrigas de corte, y durante ocho reinados de reyes con los mismos nombres (todos son Darío o Artajerjes) el imperio no sufrió cambios de ningún tipo, todo en paz y en orden, no hubo rebeliones, conflictos, protestas, todas las provincias pagaban sus tributos, es decir, una situación insólita en toda la historia de la humanidad – sólo sucedían cosas interesantes en la familia real, por lo cual Ctesias podría tener un gran éxito en la actualidad como productor de telenovelas.
Por el contrario, el rey persa Darío Hystaspes en una inscripción relata que en sólo un año tuvo que sofocar diecinueve revueltas y ejecutar a nueve jefes sediciosos, y las rebeliones no sólo provenían de las provincias distantes sino también de entre los mismos persas. Este testimonio de Darío es suficiente para considerar las historias de Ctesias inverosímiles. Pero hay más documentos a favor de la cronología corta: los manuscritos arameos de Elefantina.
Los Papiros de Yeb son una serie de manuscritos encontrados en la isla de Elefantina, en Egipto, donde existía un bastión militar persa. Estos documentos son contratos legales y correspondencia entre los oficiales del imperio, escritos en lengua aramea. Muchos de ellos indican el año de reinado en que fueron escritos. En éstos, sólo se mencionas tres reyes: Cambyses, Darío y Jerjes.
Los otros dos documentos que existen sobre los reyes de Persia son el Cilindro de Ciro y la Roca de Behistún, inscripción del rey Darío Hystaspes. No existe ningún documento persa o medo posterior a Darío.

Para concluir, acerca de Ctesias y de los narradores griegos, cuyos relatos han sido ampliamente desmentidos por las evidencias, el escritor satírico asirio Lukianos de Samosata en su Alethē Diegemata (“Historia Verdadera”) escribió: «Aquellos que sufrieron los tormentos mayores fueron los que contaron mentiras y escribieron historias mendaces mientras vivieron, entre ellos están Ctesias de Cnidos, Herodoto y muchos otros», colocándolos a todos ellos en la isla donde son castigados los malhechores.

Estas son las fuentes en que se basan las cronologías corta y larga. Pasemos ahora al estudio del periodo que nos interesa.


Cronología de los Reyes de Persia y de Media

En las Escrituras encontramos, además de Ciro, tres nombres de reyes de Media y de Persia: Darío, Assuero y Artajerjes. Estos tres nombres corresponden a más de tres reyes, mencionados en los libros de Daniel, Esdras, Nehemías y Esther.

Darío:

Daniel 5:31 Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.
Daniel 9:1 En el año primero de Darío hijo de Assuero, de la nación de los Medos, el cual fue puesto por rey sobre el reino de los Caldeos.
Daniel 11:1 Y en el año primero de Darío el de Media, yo estuve para animarlo y fortalecerlo.
Esdras 4:5 Cohecharon además contra ellos consejeros para disipar su consejo, todo el tiempo de Ciro rey de Persia, y hasta el reinado de Darío rey de Persia.
Nehemías 12:22 Los Levitas en días de Eliasib, de Joiada, y de Johanán y Jaddua, fueron escritos por cabezas de familias; también los sacerdotes, hasta el reinado de Darío el Persa.

Vemos aquí que el nombre Darío se aplica por lo menos a dos reyes bien definidos: el de Daniel es “Medo”, el de Esdras y Nehemías es “Persa”. Cronológicamente, el Darío de Daniel es anterior, pues los medos precedieron a los persas como reyes del imperio conjunto de ambas naciones.

Assuero:

Daniel 9:1 En el año primero de Darío hijo de Assuero, de la nación de los Medos, el cual fue puesto por rey sobre el reino de los Caldeos.
Esdras 4:6 Y en el reinado de Assuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los moradores de Judá y de Jerusalem.
Esther 1:1 Y aconteció en los días de Assuero, (el Assuero que reinó desde la India hasta la Etiopía sobre ciento veinte y siete provincias).

En este caso también se trata de dos o tres reyes diferentes: el Assuero de Daniel es “Medo” y es el padre de Darío el Medo. El Assuero de Esdras y el de Esther, son “Persas”, como veremos más adelante (por el momento concedamos que se trata de dos reyes distintos).

Artajerjes:

Esdras 4:7 Y en días de Artajerjes, Bislam, Mitrídates, Tabeel, y los demás sus compañeros, escribieron a Artajerjes rey de Persia; y la escritura de la carta estaba hecha en siriaco, y declarada en siriaco. (este Artajerjes precede a Darío – Esdras 4:24).
Esdras 6:14 Edificaron pues, y acabaron, por el mandamiento del Elohim de Israel, y por el mandamiento de Ciro, y de Darío, y de Artajerjes rey de Persia.
Esdras 7:1 Pasadas estas cosas, en el reinado de Artajerjes rey de Persia, Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías (este Artajerjes aparentemente sucede a Darío – Esdras 6:1).
Nehemías 2:1 Y fue en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino, y dílo al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia.

Y una vez más, encontramos por lo menos dos reyes con el mismo nombre: el Artajerjes de Esdras 4:7 es anterior a Darío de Persia, mientras que el de Esdras 7:1 es nombrado después del mismo Darío. El de Nehemías podría ser cualquiera de los dos, aunque se prefiere identificarlo con el segundo.


Introducción Histórica

Antes de continuar con la identificación de estos reyes, es útil dar una breve reseña histórica que nos permita definir las secuencias de los distintos reinados y la extensión geográfica de los mismos, con el fin de postular hipótesis plausibles y dar razones para descartar otras ya propuestas. En el Libro de Daniel, que relata hechos precedentes a los de Esdras-Nehemías-Esther, se nombra en primer lugar a los Medos y luego a los Persas (5:28), porque en el primer período de esta alianza, los reyes eran medos. En Esther en cambio, el orden se invierte: primero Persia, luego Media (1:3,14,18,19) excepto en 10:2, porque se refiere a los registros de los reyes del imperio, y en ese caso por orden cronológico, la lista comienza con los reyes de Media y luego sigue con los de Persia.
Tomemos como punto de inicio la caída del Imperio Asirio, que coincide con el comienzo de la expansión del Reino de Media con Ciájares I, cuyo nombre en su lengua es Hvaxshatra. Este rey era vasallo de Asiria e hizo alianza con Nabu-apal-usur –Nabopolasar–, rey de Babilonia, que también era vasallo de Asiria, y con varios ejércitos de otros aliados más sitiaron Nínive hasta que en el año 612 AEC la ciudad cayó. Ciájares selló su alianza con Babilonia dando su hija al rey Nabucodonosor, hijo de Nabopolasar. Así el Reino de Media mantuvo su autonomía ante la expansión del Imperio Babilonio y su extensión era desde el río Araxes en el oeste hasta el río Indo en el este, pero no comprendía Elam y su capital Susán, que pertenecían a Babilonia. Ciájares reinó hasta el año sucesivo a la destrucción de Jerusalem, y le sucedió Astiages (Arštivaiga / Ištumegu), el cual fue rey hasta el quinto año de Belshatzar, que reinaba conjuntamente con su padre Nabunaid en Babilonia. Astiages no extendió sus dominios, sino que por el contrario, su nieto Kūruš, o Kōrêsh (Ciro), rey de Anshan, comenzó a reinar en Persia y finalmente destronó a Astiages, pero puso como rey de Media al hijo de éste, Ciájares II, que era tío y suegro del mismo Ciro. En el año 539 AEC, Ciro toma Babilonia con todo su imperio, pero pone a su tío Ciájares II, rey de Media, como rey de Babilonia. Ciájares II muere dos años más tarde, y Ciro asume como único rey de todo el imperio. Éste es el que Daniel y Esdras llaman “el primer año de Ciro”, porque es su primer año como rey de Asiria y Babilonia. Esta es la primera vez que el Imperio Medo-Persa alcanza una extensión desde la India hasta Nubia (Etiopía en la Biblia), aunque sucesivamente Egipto lograra independizarse por un tiempo, pero fue reconquistado por Cambyses. Entonces tomaremos como punto de referencia “el primer año de Ciro” para ordenar los hechos cronológicamente.


Identificando a Darío el Medo y a Darío el Persa

Darío “el Medo”, hijo de Assuero, fue puesto por rey sobre el reino de los Caldeos. Este Darío es Ciájares II, quien no era rey de por sí, sino que “fue puesto” por su sobrino y yerno Ciro como rey de Babilonia. El nombre de “Kyaxares” es el que nos da el historiador griego Xenofonte, y por este motivo en la historia convencional se lo llama con este nombre, dificultando así su identificación. Daniel en cambio era testigo ocular y conocía personalmente a este rey, por lo tanto es más fidedigno su relato y su nombre personal debía ser efectivamente Dārayavauš (Darío). Esto no impide que haya usado más de un nombre, como solían hacer los reyes y como veremos que era costumbre entre los de Media y Persia. Éste es “hijo de Ajashverosh” (Assuero), pero hablaremos de la identidad de este último en la siguiente sección.

Darío de Persia no suscita grandes inconvenientes, se trata de Dārayavauš Vištāspā, es decir, Darío Hystaspes o Darío “el Grande” de la historia convencional.

Identificando a Assuero

En estos tres libros encontramos a tres reyes llamados “Assuero” –Ajashverosh–. En adelante usaremos la forma Ajashverosh, que es la transliteración correcta.
Es probable que sólo se trate de dos reyes, pero en ningún caso de uno solo.

La mayoría de los estudiosos, considerando sólo el Ajashverósh del Libro de Esther, muy livianamente lo identifican con Jerjes. Tal identidad es simplemente imposible. Si bien “Ajashverosh” podría ser una transcripción un poco forzada del persa al hebreo del nombre –o título– Hšayāŗšā, Kshayarsha, que en griego es “Xerxes”, también podría serlo de Havaxšatra, que es Ciájares. Y aquí ya podemos identificar al primer Ajashverosh, el de Daniel 9:1, el padre de Darío el Medo: éste Ajashverosh podría ser Arštivaiga, el cual es Astiages –que era el padre–, pero es más probable que se refiera a su abuelo Ciájares, en honor a su estirpe.

La colocación temporal del Ajashverosh en el Libro de Esdras precede a un Artajerjes –o mejor interpretado, es ese mismo Artajerjes– que a su vez precede a Darío (Hystaspes). Comparando con la historia secular que nos legó el novelista griego Ctesias de Cnidos, este Ajashverosh/Artajerjes debería ser Cambyses, hijo y sucesor de Ciro. Cambyses mudó la capital de Pāsārgād a Susán. Este segundo Ajashverosh podría ser el mismo de Esther porque cronológicamente sería el más indicado de todos, pero hay dificultades en identificarlo debido a la duración de su reinado, que si es como narra Ctesias, habría sido mucho más corto que el reinado del Ajashverosh de Esther.

El debate mayor concierne a la identidad del rey Ajashverosh del Libro de Esther. Muchos investigadores han entendido la imposibilidad de aceptar la teoría de que sea Jerjes, porque hay distintos elementos en el relato que descartan esta hipótesis, en particular la edad que deberían tener Mordejai y Esther en ese período, si es que aún podrían estar vivos. También la no-mención del templo de Jerusalem indicaría que no había sido reconstruido, o por lo menos, no se había terminado de construir. Y sabemos que el Templo ya estaba completo en el sexto año de Darío Hystaspes (Esdras 6:15). Nos quedan pocas opciones para ubicar a este rey en su justa colocación histórica.
Podemos enumerar algunos puntos fundamentales para establecer el periodo en que se desarrollaron los hechos narrados en Esther:
• el imperio se extendía desde la India hasta Nubia (Etiopía)
• la capital era Susán
• el rey Ajashverosh debió reinar más de doce años
Estos tres puntos excluyen la posibilidad de que sea alguno de los reyes medos, es decir, precedentes a Ciro, y por lo tanto el Ajashverosh de Esther no es el mismo que el de Daniel. Si bien tanto Hvaxshatra-Ciájares I como Arštivaiga-Astyages y también Darío el Medo-Ciájares II reinaron más de doce años, en ningún caso el reino se extendía hacia occidente fuera de los confines de Media, ni tenía como capital a Susán, que en ese periodo pertenecía a Babilonia – la capital del reino era Ajmeta (Esdras 6:2), que es Ecbatana. En el caso de Darío el Medo, no residía en Susán sino en Babilonia y sólo en los últimos dos años de reinado, y estaba subordinado a Ciro, no sobre todo el imperio.
Por lo tanto, sólo podemos considerar la posibilidad de que el Ajashverosh de Esther sea uno de los reyes persas a partir de Ciro. Si es correcta la duración de los reinados que la historia convencional atribuye a cada uno de ellos, gracias a Ctesias y su “Persika”, sólo hubo tres reyes que reinaron más de doce años: Ciro, Darío Hystaspes y Jerjes (o cuatro, si consideramos también al Artajerjes I de la historia, el cual no está en la Biblia). Es decir, al único que Esdras llama Ajashverosh es al que en este caso tendríamos que excluir, aunque sería el mejor candidato.

A los tres puntos anteriores añadamos un cuarto: la edad que podía tener Mordejai, que aunque era padre adoptivo de Esther era también su primo, por lo tanto debía ser varios años mayor que ella como para adoptarla como hija, pero no demasiados pues era su primo. Esther indudablemente era joven cuando fue presentada al rey, podemos suponer que no tendría más de 25 años. En base a esto, Mordejai quizás podía tener algo más de 45 años… pero si era uno de los exiliados con Jehoyakin (Esther 2:6), en el año primero de Ciro ya debía tener por lo menos 65 años, suponiendo que haya sido deportado siendo un niño. Esto ya dificulta un poco la posibilidad de que haya tenido una prima tan joven.

Consideremos entonces a estos reyes, los cuales han sido sugeridos por algunos estudiosos, y analicemos si es factible acertar su identidad como la del Ajashverosh de Esther o bien descartarlos.

El primero de ellos es Ciro. A favor de ésta identidad juegan las edades de Mordejai y Esther, pero nada más. De todas maneras, expongamos los postulados que se han propuesto a favor de esta identidad y las razones para descartarla. Acomodando algunos sucesos a lo largo de su reinado (el cual también está envuelto en misterios y leyendas), por ejemplo, que la extensión de su imperio sea la que llegó a obtener durante su reinado pero no la que tuvo desde el principio del mismo, se podría sugerir la siguiente secuencia:
· Ciro gobierna sobre Anshan, Persia y Media, en el comienzo de su reinado.
· En el 3º año de su reinado depone a Vashti.
· En el 7º año de su reinado desposa a Esther.
· En el 11º año de su reinado conquista Babilonia, de esta manera su imperio se extiende desde la India hasta Nubia (Etiopía en la Biblia).
· En el 12º año decreta el exterminio de los Judíos, mientras su lugarteniente en Babilonia por un edicto similar echa a Daniel en el foso de los leones.
· Purim, ejecución de Hamán y de los enemigos de los Judíos – y también de los enemigos de Daniel.
· A la muerte de su suegro Darío el Medo, asume oficialmente el reino en Babilonia y en su “primer año” decreta el regreso de los Judíos a Jerusalem, para complacer aún más a su esposa.
Esta secuencia es interesante pero improbable, para nada convincente:
· En primer lugar porque Ciro en el comienzo de su reinado no residía en Susán, y sólo conquistó esta ciudad cuando tomó Babilonia con todo su imperio.
· La capital que él mismo edificó era Pāsārgād, donde residía, y no Susán.
· Vashti debería ser la hija de Ciájares II, es decir, Darío el Medo, y éste ya no sería suegro de Ciro cuando conquistó Babilonia, sino que Ciro ya estaría casado con Esther – a menos que Ciro haya querido enmendar la ofensa hecha a su tío/suegro por haber divorciado a Vashti, y por este motivo le dio el reino de Babilonia como resarcimiento, lo cual es sumamente improbable.
· El carácter de Ciro no parece ser el del inestable Ajashverosh de Esther. Sin embargo, es poco lo que se conoce de Ciro de Persia. Hay leyendas sobre su nacimiento y varias versiones sobre su muerte, por lo tanto no tenemos certeza alguna sobre la mayor parte de los hechos de su vida y reinado.
En conclusión, Ajashverosh no puede ser Ciro – cuyo nombre bíblico es Koresh.

El segundo de estos reyes que según la historia convencional reinó más de doce años es Darío Hystaspes. Su reino se extendía desde el principio desde la India hasta Nubia; Susán era una de sus capitales; sufrió conspiraciones y era sumamente arrogante pero también magnánimo. La mujer de Darío I se llamaba Hutaosā, nombre que se parece notablemente al nombre original de Esther, Hadasa (2:7). Si bien él también edificó otra capital, Pārśa, en el principio de su reinado era Susán, la cual siguió siendo capital invernal del imperio.
Darío ascendió al trono después de haber depuesto y mandado asesinar al usurpador Gaumata –o Vahyazdata en otra versión–, que puede tener alguna relación con Hamedata, padre de Hamán. Pero en este caso no se entiende por qué luego elevaría en su cargo a Hamán si este era hijo o pariente del anterior usurpador.
La Meghiláh tampoco menciona el Templo, siendo que Darío autorizó que se continuara su construcción en su segundo año (Esdras 4:24) y el mismo fue terminado en el sexto año de su reinado (Esdras 6:15).
Tendríamos entonces la siguiente sucesión de hechos:
· Darío gobierna todo el Imperio de Persia y Media desde Susán, en el comienzo de su reinado.
· En el 2º año de su reinado ordena que se continúe la construcción del Templo en Jerusalem.
· En el 3º año de su reinado depone a Vashti.
· En el 6º año de su reinado se termina de construir el Templo en Jerusalem.
· En el 7º año de su reinado desposa a Esther.
· En el 12º año decreta el exterminio de los Judíos, seguido del decreto contrario: Purim y la elevación de Mordejai a segundo en su reino.
Esta secuencia no es inverosímil.
Sigue siendo un problema la avanzada edad de Mordejai, que considerando lo expuesto anteriormente ya tendría más de 80 años, mientras su prima e hija adoptiva debía ser una moza virgen como requería el rey, y por lo tanto es legítimo suponer que no podía tener una edad superior a 25 años.
Sin embargo, podemos considerar factible que este Ajashverosh sea Darío Hystaspes.

El siguiente rey –que según la opinión de la mayoría sería el Ajashverosh de Esther– es Jerjes. En muchos aspectos éste coincide con las descripciones dadas en el Libro de Esther: era de carácter variable, influenciable, dado a las fiestas, arrogante, sufrió conspiraciones (y finalmente sucumbió a la última de ellas). Evidentemente, lo que pone en máxima dificultad a todos aquellos que abogan por su identidad como el Ajashverosh de Esther es la edad de Mordejai, y de la misma Esther, porque en el comienzo de su reinado Mordejai ya tendría aproximadamente 120 años. Para acomodar este problema, aducen que quien fue deportado con Yehoyakin no fue Mordejai sino su bisabuelo Kish (Esther 2:5), pero la construcción gramatical de la frase en hebreo dificulta esta interpretación. Por otra parte, si debemos tomar en cuenta como cierto el relato de Ctesias, Jerjes nunca depuso a su primera reina, que se llamaba Amāstrī, sino que ella se mantuvo en el trono durante todo su reinado. Además de esto, el Ajashverosh de Esther “impuso tributo sobre la tierra y las islas de la mar” (Esther 10:1), mientras que Jerjes es bien conocido por haber perdido las posesiones del Imperio Persa en Grecia y las costas del Mar Egeo, las cuales antes de su reinado pagaban tributo.
No hay lugar para la historia de Esther en el reinado de Jerjes.

La última posibilidad que podemos considerar es que este Ajashverosh sea el mismo de Esdras –y que Ctesias se haya equivocado (lo que no es difícil) en cuanto a los años de su reinado–, es decir, Cambyses (Kambuyia), hijo de Ciro, que según la cronología convencional sólo reinó nueve años, y este es quizás el único elemento que lo descartaría, pero pudo haber reinado más de doce. Si en realidad Cambyses reinó más de doce años, sería el mejor candidato para identificarlo con el Ajashverosh de Esther. En el principio de su reinado Mordejai tendría algo más de 70 años, lo que hace posible que Esther fuera todavía muy joven a pesar de ser su prima. Cambyses trasladó la capital a Susán y reconquistó Egipto, por lo cual su imperio se extendió nuevamente desde la India hasta Nubia. Además de ser de un carácter inestable, dado a las fiestas, capaz de hacer una matanza, suspendió la construcción del Templo (Esdras 4:6,7,21,22). Y en este caso también sería más comprensible la identificación del usurpador Gaumata con Hamedata, padre de Hamán, que podría haber conspirado contra Cambyses y su hermano como venganza por la muerte de su hijo y nietos.
Por lo tanto, prescindiendo de los años de reinado que le atribuye Ctesias, podemos incluir a Cambyses como posible identidad del Ajashverosh de Esther.

De esta manera, hemos identificado a dos, o tres, reyes llamados Ajashverosh:
• el Ajashverosh de Daniel 9:1 – Ciájares I, abuelo de Darío el Medo.
• el Ajashverosh de Esdras 4:6 – Cambyses, hijo de Ciro.
• el Ajashverosh de Esther 1:1 – Cambyses, hijo de Ciro, o Darío Hystaspes.

Identificando a Artajerjes

La identidad de este rey –o de estos reyes– es también asociada muy livianamente con la de aquellos que proponen los historiadores griegos, los cuales usan nombres diferentes a los de las Escrituras. En la Biblia Hebrea este nombre se encuentra solamente en Esdras y Nehemías y se refiere a dos reyes distintos (en la versión griega, es decir la Septuaginta, Artajerjes también está en lugar de Assuero en el Libro de Esther). El Artajerjes de Esdras 4:7 es un rey anterior al de Esdras 6:14 y 7:1 – el primero suspende la construcción del Templo, el segundo autoriza a Esdras a subir a Jerusalem y envía él mismo una ofrenda para el Templo, cuya construcción ya había sido completada en el año sexto de Darío (Esdras 6:15). En base a que la cronología convencional establece que hubo un Artajerjes, o más de uno, después de Darío, la mayoría de los intérpretes lo asocian al primero de ellos, el llamado Artajerjes I –entre Darío y él habría un espacio de 21 años, cubierto por el reinado de Jerjes–. Este mismo rey también sería el Artajerjes del Libro de Nehemías. Entonces, antes de analizar la identidad el primer Artajerjes, el de Esdras 4:7, trataremos de descubrir la de este último, el de Esdras 6:14 y 7:1. Veamos la secuencia de los hechos:

Esdras 6:14 Y los ancianos de los Judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía de Haggeo profeta, y de Zacarías hijo de Iddo. Edificaron pues, y acabaron, por el mandamiento del Elohim de Israel, y por el mandamiento de Ciro, y de Darío, y de Artajerjes rey de Persia.
6:15 Y esta casa fue acabada al tercer día del mes de Adar, que era el sexto año del reinado del rey Darío.
6:16 Y los hijos de Israel, los sacerdotes y los Levitas, y los demás que habían venido de la trasportación, hicieron la dedicación de esta casa de Elohim con gozo.
6:22 Y celebraron la solemnidad de los panes ázimos siete días con regocijo, por cuanto YHVH los había alegrado, y convertido el corazón del rey de Asiria a ellos, para esforzar sus manos en la obra de la casa de Elohim, del Elohim de Israel.
7:1 Pasadas estas cosas, en el reinado de Artajerjes rey de Persia, Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías, etc.
7:6 Este Esdras subió de Babilonia, el cual era escriba diligente en la ley de Moisés, que YHVH Elohim de Israel había dado; y concedióle el rey, según la mano de YHVH su Elohim sobre él, todo lo que pidió.
7:7 Y subieron con él a Jerusalem de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, y Levitas, y cantores, y porteros, y Nethineos, en el séptimo año del rey Artajerjes.
7:8 Y llegó a Jerusalem en el mes quinto, el año séptimo del rey.
7:9 Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalem, según la buena mano de su Elohim sobre él
7:10 Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de YHVH, y para hacer y enseñar a Israel mandamientos y juicios.
7:11 Y este es el traslado de la carta que dió el rey Artajerjes a Esdras, sacerdote escriba, escriba de las palabras mandadas de YHVH, y de sus estatutos a Israel:
7:12 Artajerjes, rey de los reyes, a Esdras sacerdote, escriba perfecto de la ley del Elohim del cielo: Salud, etc.

En 6:15 Esdras nos dice que el Templo fue acabado en el SEXTO año de Darío, y fue dedicado con gran solemnidad. En 7:7-8 nos dice que en el SÉPTIMO año (de Artajerjes), en el primer día del primer mes, Esdras y sus acompañantes parten desde Babilonia para ir a Jerusalem a enseñar los mandamientos. Nadie pone en duda que el rey Darío del cual se habla en este pasaje es Darío Hystaspes. El sexto año de su reinado, según la cronología convencional, es el 516 AEC. En ese año fue terminada la construcción del Templo, y fue dedicado.
En el capítulo sucesivo, Esdras decide ir a Jerusalem en el primer día del primer mes del séptimo año de “Artajerjes”. Si este fuera el Artajerjes I de la historia oficial, su séptimo año es el 458 AEC! Es decir, el Templo es finalmente construido, después de tantas peripecias y luchas contra los que se oponían a la obra… y Esdras espera 58 años para decidirse a ir a Jerusalem! ¿Y cómo viajó hasta allí, considerando que debía ser ya muy anciano? Y luego en Jerusalem es legislador y se lo encuentra en buena salud y con mucho vigor…
Evidentemente es absurdo pensar que este Artajerjes pueda ser el rey del mismo nombre que presentaron los novelistas griegos. Esdras en su libro haría un silencio de seis décadas, dentro de los cuales habrían transcurrido treinta años del reinado de Darío (al cual podía solicitar el permiso para ir a Jerusalem inmediatamente, visto que el rey era muy bien predispuesto hacia él, ¿y no lo haría?) más otros 21 años del reinado de Jerjes (y silencio absoluto sobre las intrigas de Hamán, visto que también atribuyen –erróneamente, como ya hemos dicho– los sucesos del Libro de Esther al reinado de Jerjes), y esperaría todavía otros siete años para concretar su sueño de ir a Jerusalem… No tiene sentido, ni lógica alguna. Y después de estos 58 años de silencio, Esdras muy tranquilamente escribe, como si nada hubiera pasado en todo ese tiempo, «ve’ajar dvarim ha’eleh» – “después de estas cosas”, expresión que indica una sucesión inmediata a lo dicho anteriormente.
Entonces, la exégesis requiere también lógica, y una de las primeras conclusiones obvias a la que podemos llegar rápidamente es que el año séptimo es el que sucede al sexto. Luego tenemos otros indicadores relevantes: la obra se terminó en el mes de Adar (6:15), que es el último mes del calendario hebreo así como lo es del calendario asirio, y también del que usaban los persas en ese tiempo. Esto transcurre durante el sexto año del reinado de Darío. Y en el mes de Aviv, que es Nisán, celebraron Pesaj (6:19), y este es llamado “el mes primero”. Y en el año séptimo de su reinado, Esdras habiendo obtenido del rey el beneplácito para trasladarse a Jerusalem, lo hace partiendo en el primer día del mes de Aviv, llegando a Jerusalem cinco meses más tarde. Es decir, que sólo transcurrió un año entre los sucesos del capítulo 6 y los del capítulo 7, o menos, si la cuenta de los años de los reyes se considera a partir del primer mes del año, como se usaba entonces, independientemente del tiempo que llevara reinando el año anterior. Es decir, que si un rey asumía su mandato el 29 de Adar, ese era su “primer año”, y al día siguiente, el 1 de Nisán, comenzaba su “segundo año”. En este caso, el tiempo transcurrido es de sólo seis meses: en Adar del “sexto año” de Darío, el Templo es terminado. En el primer día del primer mes de su séptimo año, es decir, pocos días después, Esdras parte hacia Jerusalem, y llega cinco meses después.

Entonces, el Artajerjes de Esdras no es otro que el mismo Darío Hystaspes, el cual ostentaba el título de Artajshasta, que es “gran rey” o “rey de reyes” (cf. Esdras 7:12, donde el título está en persa y luego traducido al hebreo, Artajshasta melej mlajim). Pero hay quienes objetan que Esdras dice en 6:14 “por el mandamiento de Ciro, y Darío, y Artajerjes rey de Persia”, como si Artajerjes fuera un tercer rey. Un conocimiento adecuado del hebreo bíblico es suficiente para entender que esta frase responde a una expresión común en este idioma, que consiste en repetir el mismo concepto con palabras distintas, para lo cual citamos otros pasajes de las Escrituras:
“Por lo cual el Elohim de Israel movió el espíritu de Pul, rey de Asiria, y el espíritu de Tiglat-Pileser, rey de Asiria” (1Crónicas 5:26) – Pul y Tiglat-Pileser son la misma persona.
“Bel es confundido, deshecho es Merodac” (Jeremías 50:2) – Bel y Merodac son el mismo.
Así también aquí Esdras habla del mismo rey, Darío Hystaspes, primero por su nombre y luego por su título real. Y además de esto, ¿a cuál Artajerjes se puede referir, por cuyo mandamiento se habría terminado de construir el Templo en el año sexto de Darío? No puede ser al de Esdras 4:7-24, pues este suspendió la construcción, y no fue él quien ordenó la continuación de la obra sino Darío en su segundo año de gobierno. El Artajerjes I de la historia, nieto de Darío, probablemente no había nacido cuando el Templo fue terminado. No hay ningún otro rey posible a quien asignar el haber dado esta orden, aparte de Ciro y Darío.

Habiendo definido la identidad de este Artajerjes, podemos fácilmente entender a quién se refiere Esdras en 4:7, donde usa esta misma licencia idiomática de repetir un concepto con palabras diferentes, y teniendo en cuenta que la división en versos no es original sino posterior, uniendo este al verso anterior leemos:
“Y en el reinado de Assuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los moradores de Judá y de Jerusalem. Y en días de Artajerjes, Bislam, Mitrídates, Tabeel, y los demás sus compañeros, escribieron á Artajerjes rey de Persia; y la escritura de la carta estaba hecha en siriaco, y declarada en siriaco” (4:6-7) – este Ajashverosh y este Artajerjes son el mismo rey, que como hemos visto anteriormente, se trata de Cambyses, hijo y sucesor de Ciro y anterior a Darío. Primero Esdras dice que durante su reinado se escribieron acusaciones, luego dice quiénes las escribieron y qué contenían.
Esta identificación de Ajashverosh con Artajerjes también es confirmada por Josefo (Antigüedades 11:6) y por la Septuaginta, ambos llaman Artajerjes al rey del Libro de Esther.

Ya hemos identificado a los dos Artajerjes mencionados en el Libro de Esdras, y sólo nos resta comprobar quién es el de Nehemías. Entre los manuscritos de Yeb hay una carta de Hanani, hermano de Nehemías –el mismo que le comunicó el estado de la ciudad y sus muros derribados (Nehemías 1:2)–, que él envió desde Jerusalem a la comunidad judía de Elefantina, en la cual les comunica que el gobernador persa de Egipto, Arshama, ha recibido orden directa del rey Darío de permitir a los judíos celebrar Pesaj. La carta dice así:
«A mi hermano Yedaniah y sus vecinos judíos, de tu hermano Hanani, Shalom. En este quinto año del rey Darío, una orden fue enviada del rey a Arsham el gobernador, diciendo: etc.»
La carta continúa con las instrucciones para celebrar Pesaj, y concluye diciendo:
«Por orden del Elohim del cielo y por orden del rey Darío».
Este papiro fue escrito el año anterior al de la terminación del Templo en Jerusalem, la cual ocurrió en el año sexto de Darío. La carta está escrita por el hermano de Nehemías. Nehemías era el sommelier del rey Artajerjes en el año 20 de su reinado. Ya hemos razonado los cálculos de los años que habrían transcurrido si Darío y Artajerjes no fueran la misma persona, y la edad que tendría Esdras. También Nehemías sería demasiado anciano como para estar sirviendo en el palacio del rey, y luego enfrentar un viaje y dirigir la obra de restauración de la ciudad. Esdras y Nehemías eran contemporáneos, por lo tanto se trata del mismo Artajerjes, es decir, Darío Hystaspes.

Establezcamos entonces una tabla cronológica para ordenar los hechos relatados en Esdras y Nehemías:


CITA

REY

AÑO

ACONTECIMIENTO

Nombre bíblico

Nombre histórico

Esdras 1:1-3

Ciro

Ciro

1

Orden de reconstruir Jerusalem y el Templo

Esdras 3:8-13

Ciro

Ciro

2

Se echan los cimientos del Templo

Esdras 4:1-5

Ciro

Ciro

 

Surgen los enemigos

Esdras 4:6-24

Ajashverosh
Artajerjes

Cambyses

1

Orden de suspender la construcción

Hageo 1:1;

Esdras 5:1-2

Darío

Darío Hystaspes

2

Exhortación a continuar la obra

Esdras 5:3-17

Darío

Darío Hystaspes

2

Tatnay, gobernador persa de Judea, envía una carta a Darío preguntando si hay autorización para construir

Esdras 6:1-14

Darío

Darío Hystaspes

2

Se halla el edicto de Ciro, entonces Darío ordena que se continúe la construcción, conforme al edicto

Esdras 6:15-18

Darío

Darío Hystaspes

6

Se concluye la construcción del Templo

Esdras 7:1-10;

Esdras 6:19-22

Artajerjes

Darío

Darío Hystaspes

7

Esdras viaja de Babilonia a Jerusalem (1 Aviv – 1 Av);

Los judíos de Jerusalem celebran Pesaj (14-21 Aviv)

Nehemías 1:1-2

Artajerjes

Darío Hystaspes

20

Nehemías recibe noticias por su hermano Hanani

Nehemías 2:1-8

Artajerjes

Darío Hystaspes

20

Nehemías viaja a Jerusalem, con cartas del rey

Nehemías 2:9-20

Artajerjes

Darío Hystaspes

20

Surgen otros enemigos

Nehemías 3-6

Artajerjes

Darío Hystaspes

20

Se terminan de reconstruir la ciudad y el muro

Nehemías 5:14; 8:9

Artajerjes

Darío Hystaspes

20-32

Nehemías es gobernador de Judá;
Esdras es el sacerdote


En esta tabla habría lugar para intercalar los sucesos del Libro de Esther en los años 3, 7 y 12 de Darío, aunque habría perplejidades sobre el comportamiento del rey. Él sabía bien quienes eran los judíos, conoce el Edicto de Ciro y lo hace respetar, y sin embargo en el año 12 ¿habría permitido una matanza? Aunque al parecer el rey no sabía de qué pueblo se trataba ni firmó personalmente el decreto de exterminio, sino que confió todo a Hamán y le dio su sello (Esther 3:7-12) – Hamán no le habría mencionado específicamente cuál era el pueblo que quería destruir, porque conocía la buena disposición del rey hacia los judíos. Es factible. ¿Y por qué Esther ocultaría su origen desde el principio? ¿Por qué en el Libro de Esther no hay mención del Templo, que habría sido terminado en el sexto año, algunos meses antes de que ella tuviera que presentarse ante el rey? ¿Y por qué Esdras no menciona absolutamente nada de todo este asunto? Por otra parte, Nehemías daría un vago indicio: «Entonces el rey me dijo, y la reina estaba sentada junto a él: ¿Hasta cuándo será tu viaje, y cuándo volverás?» (Nehemías 2:6) – ¿Qué relevancia podría tener el hecho de que “la reina estaba sentada junto a él” si esa reina no era Esther? Era normal que la reina esté sentada junto al rey en el trono de Persia, por lo cual sería una acotación inútil si esa reina no fuera alguien especialmente importante para el Pueblo Judío. Como podemos considerar, hay elementos a favor y también en contra de la identificación de Darío como el Ajashverosh de Esther, pero la única alternativa es Cambyses. Durante el reinado de Cambyses la construcción del Templo de Jerusalem estuvo paralizada. Los años de su gobierno se podrían contar de otra manera, si hubo algunos en los que fue co-regente con Ciro… o quizás Ctesias le quitó algunos a él, para agregarlos dentro del periodo de más de un siglo de reyes imaginarios que ha introducido en la historia.

Ver también: Controversias Cronológicas y Textuales y Los “Filisteos” del Libro de Génesis.


 

 

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