ISRAEL
EL PUEBLO ELEGIDO


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La Carta a los Hebreos

La carta a los Hebreos es la más exquisita del Nuevo Testamento en cuanto a lenguaje literario, aunque evidentemente la versión griega es una traducción muy refinada del original, que debió ser en hebreo o arameo – nadie les habría enviado una carta a los “Hebreos” escrita en griego. Eusebio y Clemente están entre aquellos que reconocen que la escritura original fue en hebreo, y luego atribuyen a Lucas la traducción al griego. Hay muchas hipótesis sobre quién podría haber sido el autor, y podemos afirmar que no fue Shaul. La mención de Timoteo en la conclusión, y de Italia como lugar donde fue redactada no son suficientes elementos para atribuirle la autoría, ni tampoco las otras características presuntamente paulinas. Algunos estudiosos opinan que fue escrita por una mujer, a quien identifican con Priscila, y por ese motivo se omite el nombre del remitente, siendo que en aquellos tiempos no sería recibida con autoridad la carta de una mujer. El uso alternado de la primera persona del singular y del plural contribuye a esta teoría, en la cual ella incluiría a su marido cuando escribe, haciéndolo en nombre de ambos. Sin embargo, la temática de la carta indica hacia otra dirección: los esenios. Los conceptos sobre el Mesías, Malkitzedek, el santuario celestial, la frecuente mención de ángeles y otros elementos son característicos de la literatura henóquica y de los Rollos de Qumran, y además la carta contiene pasajes muy afines a los escritos místicos incluso posteriores a la misma (literatura de Merkabah y de Hekalot). En base a estos factores, podemos decir que el autor era sin duda Judío y tenía profundo conocimiento de las doctrinas y enseñanzas esenias, pudiendo ser él mismo un esenio. La única perplejidad que encontramos es la pertenencia del escritor al círculo en el cual se movía Shaul –por la mención de Timoteo– y su residencia o estadía en Italia en el momento de escribir la carta, siendo que los esenios difícilmente se trasladarían fuera de su ambiente, aunque no podemos descartar que alguno de ellos se haya sumado a los compañeros de Shaul, abandonando su particular estilo de vida. En todo caso es indudable que el autor tenía un amplio conocimiento sobre la temática mística esenia. Así también, la carta original seguramente fue escrita en hebreo, o en arameo, y luego algún otro discípulo la tradujo al griego para difundirla también entre los gentiles.

En las citas textuales, si bien tomaremos como base la traducción de Reina-Valera, aplicaremos alguna corrección cuando sea necesaria para reflejar el texto original. En caso de usar otra traducción, será especificado.

1:1 Elohim, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo las edades:

La Peshitta en español:

1:1 Elohim, habiendo hablado a nuestros padres por medio de los profetas desde la antigüedad en muchas partes y de muchas formas 2 En estos últimos días nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien Él constituyó heredero de todo, y por medio de quien hizo los mundos.

El inicio de la narración es ya muy diferente al de las epístolas neo-testamentarias, con un lenguaje más solemne que nos introduce a un trasfondo místico. El término traducido “universo” tanto en RV como en LBLA debería ser plural conforme al texto original. En la versión castellana de la Peshitta, así como en otros idiomas, está mejor traducido como “mundos”, por ejemplo en la italiana Nuova Riveduta, donde dice “mondi”, o en las inglesas Wycliffe y KJV, “worlds”. La forma más literal es como la encontramos en la traducción alemana Schlachter 1951, que es “Weltzeiten”, palabra que expresa un concepto más completo y que reducido a un solo vocablo sería “edades”. En singular correspondería al hebreo “olam” que generalmente se traduce “mundo” pero indicando no sólo el aspecto físico, material, sino también el temporal, por ejemplo, “el mundo venidero”, y es este el sentido que expresa el autor. Por este motivo, la palabra “edades” sería la más adecuada – y así es como la leemos en la Literal Translation en inglés, “ages”.

El escritor nos presenta aquí al Hijo en manera similar a Yohanan en su Evangelio: “Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho” (Yohanan 1:3), un concepto coherente con la visión mística de aquél tiempo, pero del que no encontramos antecedentes en el TaNaJ, sino en la literatura de Qumran, en Henoc y otros escritos:

Henoc 48:2 En ese momento ese Hijo del Hombre fue nombrado en presencia del Señor de los espíritus y su nombre ante el Anciano de Días. 3 Ya antes de que el sol y las señales fueran creados, antes de que las estrellas del cielo fueran hechas, su nombre fue pronunciado ante el Señor de los espíritus.

Sefer Hekalot 13:1 “Porque el Santo, bendito sea, me amó con un amor mayor que a todos los seres celestiales, escribió con su propio dedo, con fuego, sobre la corona que estaba en mi cabeza, las letras por las cuales fueron creados los cielos y la tierra”…

El Sefer Hekalot fue escrito más de un siglo después que Hebreos, y aún permanecía entre los Judíos este concepto del Hijo como medio por el cual Elohim había creado todas las cosas. (ver “Ciclo de Henoc”).
También la idea de “mundos” como la presenta el autor de Hebreos está en este libro, en 24:17; 41:2.

1:3 El cual siendo el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purificación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

La Peshitta en español:

1:3 Él es el esplendor de su gloria y la imagen de su esencia, y sustenta todas las cosas con el poder de su palabra. Y Él, habiendo llevado a cabo en su persona la limpieza de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Nuevamente es preferible la Peshitta, aunque no hay una diferencia substancial en el sentido. Aquí encontramos la primera alusión a un texto bíblico: “YHVH dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, en tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies” (Salmo 110:1). Sin embargo, hay más referencias sobre el Hijo que se sienta en un trono celestial en los otros escritos:

Henoc 69:27 El se sentó sobre el trono de su gloria y la suma del juicio le ha sido dada al Hijo del Hombre… 29 A partir de entonces nada se corromperá, porque este Hijo del Hombre ha aparecido y se ha sentado en el trono de su gloria.

Durante los primeros siglos de la Diáspora, aún mucho tiempo después de la composición de esta carta, permanecía en el misticismo judío la idea de que había dos tronos de gloria en el cielo, el de YHVH y el de “YHVH Menor” (cf. Sefer Hekalot 10; 16).

1:4 Hecho tanto más excelente que los ángeles, cuanto alcanzó por herencia más excelente nombre que ellos.

Comparar con Henoc 48:2 En ese momento ese Hijo del Hombre fue nombrado en presencia del Señor de los espíritus y su nombre ante el Anciano de Días. – cf. Sefer Hekalot 48d.

1:5 Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Elohim jamás: Mi hijo eres tú, hoy yo te he engendrado? Y otra vez: Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo?

Nuevamente encontramos referencia a un Salmo:

Salmo 2:7 Yo publicaré el decreto: YHVH me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.

Cf. Sefer Hekalot 3:2; 4:1.:

1:6 Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Y adórenle todos los ángeles de Elohim.

No encontramos en el TaNaJ referencia a la adoración de los ángeles sino sólo hacia el Eterno. Pero este concepto de adoración hacia el Hijo era difundido en el judaísmo de aquél tiempo y hasta mucho después, como podemos leer en Sefer Hekalot 4:5 el Santo, bendito sea, me hizo ascender a los altos cielos, y me nombró príncipe y soberano entre los ángeles. – Cf. Sefer Hekalot 14:1-3; 16:2; Henoc 48:2,5.

1:7 Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego.

La traducción de LBLA invierte los términos, pero es más correcta RV, como citada arriba, y coincide con la referencia en el TaNaJ hebreo y también en la Peshitta:

Salmo 104:4 El que hace a sus ángeles espíritus, a sus ministros fuego flameante.

Bien que encontramos este concepto en un Salmo, es un tema más recurrente entre los escritos de la literatura henóquica. Cf. Henoc 14:11 … entre ellos querubines de fuego. 17:1 … un lugar cuyos habitantes son como el fuego ardiente. – cf. Sefer Hekalot 15.1 Cuando el Santo, bendito sea, me hizo su ministro, mi carne se transformó en llamas de fuego… todo mi cuerpo fue encendido.

1:8 Mas al hijo: Tu trono, oh Elohim, por el siglo del siglo; Vara de equidad la vara de tu reino; 9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; Por lo cual te ungió Elohim, el Elohim tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.

En este caso hay una cita textual:

Salmo 45:6 Tu trono, oh Elohim, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino. 7 Amaste la justicia y aborreciste la maldad: Por tanto te ungió Elohim, el Elohim tuyo, con óleo de gozo sobre tus compañeros.

Si bien este Salmo no es de David, tiene un carácter mesiánico, aunque en él no atribuye estas palabras como dichas al Hijo.

1:13 Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo jamás: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?

Repite los conceptos expresados en 1:3,5 haciendo referencia al Salmo 110:1.

1:14 ¿No son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que han de heredar la salvación? [Peshitta]

2:2 Porque si la palabra dicha por los ángeles fue firme, y toda rebelión y desobediencia recibió justa paga de retribución, 3 ¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? La cual, habiendo comenzado a ser anunciada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que oyeron.

“La palabra dicha por los ángeles” evidentemente es la Torah, que establece los mandamientos y la retribución por las transgresiones.
Una vez más se nos presenta la tradición judaica de entonces, que la Torah había sido dada por medio de ángeles, como ya vimos en Gálatas 3:19 y Hechos 7:38, 53. Las Escrituras (TaNaKh) nos dicen sin embargo que la Torah fue dada directamente por Elohim a Moisés. Hemos visto también que esta tradición continuó aún por mucho tiempo entre los Judíos, pues la encontramos en Sefer Hekalot 48d:3-4. Otro testimonio de la época que nos confirma que este era el pensamiento de ese tiempo nos lo dá Josefo en Antigüedades, 15.5.3 “En cuanto a nosotros, hemos aprendido de Dios la más excelente de nuestras doctrinas, y la parte más sagrada de nuestra Ley, por medio de ángeles” (cf. Jubileos 1:27).
El único indicio que encontramos en las Escrituras, bastante obscuro como para considerarlo un fundamento de esta creencia, está en el Salmo 68:17 “Los carros de Elohim son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario”.

2:5 Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos. 6 Testificó empero uno en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿O el hijo del hombre, que le visitas? 7 Pues le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honor. Lo hiciste enseñorear de las obras de tus manos; 8 Todo lo pusiste debajo de sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; mas aun no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

El autor ahora pasa al argumento de la humanidad del Mesías, declarando que el mundo venidero ha sido puesto no bajo la administración de los ángeles, sino de él. Cita el Salmo 8:4-6 para introducir su discurso sobre la humanidad del Hijo.

2:16 Porque ciertamente no tomó la naturaleza de los ángeles, sino la de la simiente de Abraham tomó. 17 Por lo cual, debía ser en todo semejante a los hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel Kohen Gadol en lo que es para con Elohim, para expiar los pecados del pueblo. 18 Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

Y con esto el autor concluye su primera parte, en la cual predomina su exposición acerca de los ángeles. Tal énfasis en este aspecto es una fuerte indicación de que la carta fue escrita por una persona con tradición mística, de tipo esenia, en cuanto los ángeles constituían una temática muy importante entre ellos.

3:1 Por tanto, hermanos santos, llamados a participar de la vocación celestial, considerad al Apóstol y Kohen Gadol de nuestra profesión, el Mesías Yeshua; 2 Siendo fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés sobre toda su casa. 3 Porque de tanto mayor gloria que Moisés éste es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la construyó. 4 Porque toda casa es edificada de alguno: mas el que creó todas las cosas es Elohim. 5 Y Moisés a la verdad fue fiel sobre toda su casa, como siervo, para testificar lo que se había de decir; 6 Mas el Mesías como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros si retuviéremos firmemente hasta el fin la confianza y la gloria de la esperanza.

El escritor introduce el argumento principal de la carta (o disertación, como algunos exégetas sostienen), que es el sacerdocio, y presenta a Yeshua principalmente en su función de Kohen Gadol, es decir, de aquél que era la máxima autoridad en lo relativo a los sacrificios. Como podemos bien entender, el tema que se plantea no es la Torah, la cual no se discute, sino el oficio sacerdotal.

3:7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. 10 A causa de lo cual estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos. 11 Juré, pues, en mi ira: No entrarán en mi reposo. 12 Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Elohim viviente: 13 Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice “hoy”; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado: 14 Porque participantes del Mesías somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza; 15 Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. 16 Porque algunos habiendo oído, provocaron, pero no todos los que habían salido de Egipto con Moisés. 17 Mas ¿con cuáles estuvo enojado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que no obedecieron? 19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

¿Cuál es la voz del Eterno? ¿Cómo se manifestó al pueblo que salió de Egipto? A través de los mandamientos. Sin embargo, hubo quienes pecaron, es decir, no obedecieron [a los mandamientos] porque no creyeron. En coherencia con todas las Escrituras, quien cree obedece, observa la Torah. Y los que no lo hicieron, no entraron en el reposo, es decir, aquellos que desdeñan la observancia de la Torah, tampoco tienen verdadera fé, y no pueden entrar en el Reino.

4:1 Temamos, pues, que quedando aún la promesa de entrar en su reposo, parezca alguno de vosotros haberse apartado. 2 Porque también a nosotros se nos ha predicado el evangelio como a ellos; mas no les aprovechó el oír la palabra a los que la oyeron porque no agregaron fe. 3 Empero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Como juré en mi ira, no entrarán en mi reposo: aun cuando todas sus obras fueron establecidas desde el principio del mundo. 4 Porque Él dijo así del séptimo día: Y reposó Elohim de todas sus obras en el séptimo día. 5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. 6 Así que, pues que resta que algunos han de entrar en él, y aquellos a quienes primero fue anunciado no entraron por causa de desobediencia, 7 Otra vez determina un cierto día, diciendo por David: Hoy, después de tanto tiempo; como está dicho: Si oyereis su voz hoy, no endurezcáis vuestros corazones. 8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después en otro tiempo. 9 Por tanto, queda un reposo de Shabat para el pueblo de Elohim. 10 Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Elohim de las suyas. 11 Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

Es inmoral la manera en que muchos traductores han omitido o deformado la palabra “sábado” en 4:9, que está claramente escrita en el texto original. En RV directamente se la ha obliterado; en LBLA ha sido reemplazada por “un reposo sagrado”, pero “Shabat” no es lo mismo que “sagrado”, aunque el Shabat es sagrado. Mejor es la traducción italiana Nuova Riveduta, que dice “riposo sabatico”, y mejor aún las versiones Diodati y Luzzi, que lo expresan correctamente como “riposo di sabato”. Igualmente en alemán, la traducción de Schlachter dice “Sabbatruhe”, que es “descanso del Shabat” (la de Lutero, noto antisemita, por supuesto que no menciona el sábado). En inglés, la KJV –la versión más difundida– lo omite, pero la Biblia Wycliffe presenta el texto en modo correcto: “Therefore the Sabbath is left to the people of God” (por lo tanto, queda el Shabat para el pueblo de Elohim). No quiero ser malicioso, pero me temo que la omisión por parte de algunos traductores ha sido intencional, para no desmontar todo el edificio cristiano anti-Shabat que se ha construido durante siglos.
Si leemos atentamente las Escrituras, veremos que ya desde los tiempos de Josué el pueblo desobedecía a este mandamiento, por eso David se los debe recordar nuevamente… A buen entendedor, no es necesario explicar tanto: quien quiera entrar en el reposo del Señor, no caiga en semejante ejemplo de desobediencia (4:11). Guarde todos los mandamientos.

4:14 Por tanto, teniendo un gran Kohen Gadol, que atravesó los cielos, Yeshua el Hijo de Elohim, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un Kohen Gadol que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; sino tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.
5:1 Porque todo kohen, tomado de entre los hombres, es constituido a favor de los hombres en lo que a Elohim respecta, para que ofrezca presentes y sacrificios por los pecados: 2 Que se pueda compadecer de los ignorantes y extraviados, pues que él también está rodeado de flaqueza; 3 Y por causa de ella debe, como por sí mismo, así también por el pueblo, ofrecer por los pecados. 4 Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Elohim, como Aharón.

Aquí el autor nos introduce en el argumento principal de su disertación: el sacerdocio – no la “Ley”, como muchos interpretan, sino del aspecto ritual concerniente a la remisión de pecados, que no tiene relación con los mandamientos sino con la violación de los mismos. Específicamente, tiene que ver con la orden levítica, establecida a partir de Aharón para realizar la función de mediadores entre Elohim y el pueblo, que estaba estrechamente vinculada al Templo y su oficio dependía de la existencia del mismo. El escritor nos presenta a Yeshua como Kohen Gadol, y la función del Kohen consistía en ofrecer los sacrificios por los pecados –o sea, por las transgresiones de la Torah– y Yeshua, como el mayor de ellos, lo ha ofrecido en sí mismo para perdón de los pecados –o sea, de las transgresiones de la Torah– pero en ningún momento ha anulado la Torah ni ninguno de sus mandamientos, porque si los hubiera anulado ya no habría necesidad de sacrificio alguno, puesto que ninguna transgresión sería pecado al no haber mandamientos.

5:7 El cual [Yeshua] en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído por su reverencial temor. 8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9 Y perfeccionado, vino a ser causa de eterna salud a todos los que le obedecen.

¡Qué distinto de los cristianos que creen que ya no deben obedecer porque son “hijos” y no más esclavos (de la Torah)! Todo lo opuesto al ejemplo que les dió el Maestro, que siendo hijo “aprendió la obediencia”, y así también proveerá salvación sólo a aquellos que obedecen, y no a todos los que simplemente “tienen fé” y se creen salvos sin obedecer a los mandamientos.

5:5 Así también el Mesías no se glorificó a sí mismo haciéndose Kohen Gadol, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy; 6 Como también dice en otro lugar: Tú eres kohen para siempre, según el orden de Melchîsedec. 10 Nombrado de Elohim Kohen Gadol según el orden de Melchîsedec.

Nuevamente cita el Salmo 2:7 “Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy”, y luego el Salmo 110:4 “Tú eres kohen para siempre, según el orden de Melchîsedec”. La introducción de Malkitzedek y la amplitud del espacio que se le dedica en esta carta –más que en todo el TaNaKh– evidencia el origen esenio del autor, o por lo menos su profunda relación con las doctrinas de los esenios, para quienes Malkitzedek era una figura mesiánica y su sacerdocio era considerado eterno y superior al levítico, ya desde antes del ministerio di Yeshua.
En el Rollo de Qumran 11Q13, leemos:

“... Acerca de los cautivos, como dijo Yeshayahu, para proclamar el jubileo a los cautivos... y Malkitzedek... les dará lo que es justo. Él les proclamará el jubileo, perdonándoles la deuda de todos sus pecados. ... Entonces vendrá el día de la expiación... cuando él será ofrecido por todos los hijos de luz, y el pueblo predestinado por Malkitzedek... Porque este es el tiempo establecido para el año de la gracia de Malkitzedek, y por su poder él juzgará a los santos de Elohim y establecerá un reino de justicia, como está escrito de él en los Salmos de David: «un ser divino ha tomado su lugar en el consejo de Elohim; él juzga en medio de los ángeles». ... La Escritura dice de él «por encima (de la asamblea) ascendió para sentarse en los cielos; un ser divino juzgará a los pueblos». ... Según dice la Escritura: «¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y tendréis consideración de los impíos?»... «Tu ángel divino» es Malkitzedek, que los liberará del poder de Belial”..

También hay un mito sobre el nacimiento sobrenatural de Malkitzedek, sin participación de hombre, en el libro pseudo-epigráfico conocido como 2Henoc, en el capítulo 23, donde incluso es llamado “Hijo de Elohim” (23:52) y relata que fue llevado al cielo antes del Diluvio para que fuera luego el prototipo sacerdotal en la edad sucesiva. La comparación de Yeshua con Malkitzedek en la carta a los Hebreos y los conceptos expresados en los escritos místicos de los esenios muestran un paralelismo asombroso.

5:11 Del cual [Melchîsedec] tenemos mucho que decir, y dificultoso de declarar, por cuanto sois tardos para oír. 12 Porque debiendo ser ya maestros a causa del tiempo, tenéis necesidad de volver a ser enseñados cuáles sean los primeros rudimentos de las palabras de Elohim; y habéis llegado a ser tales que tengáis necesidad de leche, y no de manjar sólido. 13 Que cualquiera que participa de la leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es infante; 14 Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

En aquellos tiempos los creyentes estaban tan aferrados al sistema levítico que les resultaba difícil entender el ministerio de Malkitzedek –por eso mismo era un argumento para los iniciados en las doctrinas místicas, y no para el pueblo en general–, pero el ser retardados para oír no es característico sólo de ellos, sino que lo sigue siendo en la mayoría de los lectores de esta carta, pues deben ser de nuevo instruidos en la justicia, la cual como ya sabemos, es la Torah, pues es la única palabra que nos enseña el discernimiento del bien y del mal.

6:1 Por tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina del Mesías, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Elohim, 2 De la doctrina de bautismos, y de la imposición de manos, y de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno. 3 Y esto haremos a la verdad, si Elohim lo permitiere.

El escritor cambia repentinamente de argumento, pero luego volverá a hablar de Malkitzedek. Su preocupación es la inmadurez de su audiencia, los cuales en vez de crecer siempre vuelven a los conceptos elementales y no avanzan en el conocimiento de las Escrituras, así como hoy, cuando se les habla de observar la Torah, la mayoría de los cristianos responden: “estamos bajo la gracia, hemos creído y somos salvos por la fé”, lo que demuestra que no han entendido nada del mensaje del Evangelio, siguen estacionados en lo que era sólo el comienzo, el punto de partida, y no siguen el camino que deben seguir.

6:4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 Y asimismo gustaron la buena palabra de Elohim y las virtudes del siglo venidero, 6 Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Elohim , y exponiéndole a vituperio. 7 Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces vino sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos de los cuales es labrada, recibe bendición de Elohim; 8 Mas la que produce espinas y abrojos, es reprobada, y cercana de maldición; cuyo fin será el ser quemada.

Este pasaje ha suscitado mucha polémica, principalmente en el debate entre los que afirman que la salvación se pierde y los que no. Es muy claro el concepto, que la salvación no depende solamente del creer, sino del perseverar en la fé y en la obediencia, así como en el hacer el bien, como ya hemos visto ampliamente en todo este estudio. Y aquellos que se echan atrás, no tienen una perspectiva muy brillante delante de sí. De esto volverá a hablar el autor más adelante.

6:9 Pero de vosotros, oh amados, esperamos mejores cosas, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así. 10 Porque Elohim no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado a su nombre, habiendo asistido y asistiendo aún a los santos. 11 Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena seguridad de la esperanza: 12 Que no os hagáis perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

Reafirmando lo precedente, el escritor insta a sus destinatarios a continuar en las buenas obras, las cuales Elohim tiene en cuenta porque pertenecen a la salvación (y no sólo la fé), y en esta perseverancia hasta el fin está la seguridad de la esperanza.

6:20 Donde entró por nosotros como precursor Yeshua, hecho Kohen Gadol para siempre según el orden de Melchîsedec.
7:1 Porque este Melchîsedec, rey de Salem, kohen del Elohim Altísimo, el cual salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, 2 Al cual asimismo dió Abraham los diezmos de todo, primeramente él se interpreta Rey de Justicia; y luego también Rey de Salem, que es, Rey de Paz; 3 Sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, mas hecho semejante al Hijo de Elohim, permanece kohen para siempre.

Esta descripción de Malkitzedek pertenece, como ya lo hemos dicho, a la mística judaica y principalmente a la literatura de los esenios, como el Rollo de Qumran 11Q13 que hemos citado arriba. Sin duda es un hombre envuelto en el misterio, y muchas cosas se han dicho sobre él. Incluso en ambientes cristianos se lo propone como una pre-encarnación del Mesías, en base a la declaración “sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de días, ni fin de vida”. Tampoco en el judaísmo hay una opinión unánime acerca de su identidad. Entre las más plausibles, y que explicarían esta afirmación del escritor, es que haya sido Shem, hijo de Noé, el cual en el tiempos en que fue visitado por Avraham era el hombre más anciano de la tierra y como sobreviviente del mundo antiguo (es decir, antediluviano) sería el representante del sacerdocio que habría sido instituido entonces – pues ya desde el principio se ofrecieron sacrificios. Como tal, ya en esta nueva edad, no tendría padre ni madre, ni linaje, y habiendo sobrevivido al mismo Avraham, sería como alguien que no tuvo ni principio de días (pues precedió al “principio” de esta edad) ni fin, pues seguía viviendo cuando Avraham, quien recibió la promesa, ya había muerto. Así lo traduce la Peshitta: “sin registro de padre y madre en las genealogías, ni el principio de sus días ni el fin de su vida”.
Por otra parte, su mismo nombre parece ser más un título que un nombre personal, “Malki-Tzedek”, se traduce como “Rey de Justicia”, y luego también “Rey de Salem”, sería un título honorífico, y ambos le dan una fuerte característica mesiánica.

7:4 Mirad pues cuán grande fue éste, al cual aun Abraham el patriarca dió diezmos de los despojos. 5 Y ciertamente los que de los hijos de Leví toman el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es a saber, de sus hermanos aunque también hayan salido de los lomos de Abraham. 6 Mas aquél cuya genealogía no es contada de ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. 7 Y sin contradicción alguna, lo que es menos es bendecido de lo que es más. 8 Y aquí ciertamente los hombres mortales toman los diezmos: mas allí, aquel del cual está dado testimonio que vive. 9 Y, por decirlo así, en Abraham fue diezmado también Leví, que recibe los diezmos; 10 Porque aun estaba en los lomos de su padre cuando Melchîsedec le salió al encuentro.

A partir de este párrafo se desarrolla todo el argumento siguiente acerca de la “ley”, y como es nuestra costumbre, analizaremos todo el contexto para entender que qué se trata, en lugar de apresurarnos a declarar cosas sin sentido como hacen aquellos que sostienen que la Torah ya no tiene validez (cuando les conviene). Evidentemente, todo el tiempo el escritor está haciendo referencia, claramente y sin sombra de duda, al sistema levítico, y no a la Torah. Sólo expone la temporalidad de la institución levítica para esta edad (pues hemos visto que en la profecía de Ezequiel, cuando el Templo será reedificado en la Era Mesiánica, el ministerio levítico es restaurado, en la edad venidera). Y aquí habla de un mandamiento y de una ley: el mandamiento de tomar los diezmos, según lo establecido por la ley que regulaba las posesiones de las Tribus de Israel:

Números 18:20 Y YHVH dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte: Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel. 21 Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo del testimonio. 22 Y no llegarán más los hijos de Israel al tabernáculo del testimonio, porque no lleven pecado, por el cual mueran. 23 Mas los Levitas harán el servicio del tabernáculo del testimonio, y ellos llevarán su iniquidad: estatuto perpetuo por vuestras edades; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel. 24 Porque a los Levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a YHVH en ofrenda: por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad. 25 Y habló YHVH a Moisés, diciendo: 26 Así hablarás a los Levitas, y les dirás: Cuando tomareis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a YHVH el diezmo de los diezmos. 27 Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como acopio del lagar. 28 Así ofreceréis también vosotros ofrenda a YHVH de todos vuestros diezmos que hubiereis recibido de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de YHVH a Aarón el kohen.

Es de ÉSTA LEY y de ÉSTE MANDAMIENTO que el escritor habla en toda esta disertación. Está más que claro, puesto que en todo momento se refiere al ministerio de los kohanim, y de las leyes relativas al mismo. No está diciendo absolutamente nada sobre la Ley de Moisés, sino que se refiere en modo específico, categórico e inequívoco a la ley del diezmo, y al mandamiento que exigía darlo a los Levitas. Misteriosamente, un gran número de cristianos lo interpretan exactamente al revés: anulan toda la Torah, pero exigen el diezmo de sus hermanos!

7:11 Si pues la perfección era por el sacerdocio Levítico (porque debajo de él recibió el pueblo la ley)

– ¿Cuál ley? La que acaba de mencionar en 7:5, el mandamiento de tomar del pueblo los diezmos.

7:11 ¿qué necesidad había aún de que se levantase otro kohen según el orden de Melchîsedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? 12 Pues mudado el sacerdocio, necesario es que se haga también mudanza de la ley.

– ¿Cuál ley? La que acaba de mencionar en 7:5, el mandamiento de tomar del pueblo los diezmos.

7:13 Porque aquel del cual esto se dice, de otra tribu es, de la cual nadie asistió al altar. 14 Porque notorio es que el Señor nuestro nació de la tribu de Judá, sobre cuya tribu nada habló Moisés tocante al sacerdocio.

– Como está establecido en Números 18:20-28, sólo la Tribu de Leví tenía derecho al sacerdocio, y por lo tanto a los diezmos.

7:15 Y aun más manifiesto es, si a semejanza de Melchîsedec se levanta otro kohen, 16 El cual no es hecho conforme a la ley del mandamiento carnal, sino según la virtud de vida indisoluble;

– ¿Cuál ley y cuál mandamiento? Los que acaba de mencionar en 7:5, la ley levítica, que establecía el mandamiento de tomar del pueblo los diezmos.

7:17 Pues se da testimonio de él: Tú eres kohen para siempre, Según el orden de Melchîsedec. 18 El mandamiento precedente, cierto se abroga por su flaqueza e inutilidad;

– ¿Cuál mandamiento? El precedente, como bien lo dice claramente, que leímos en 7:5, de tomar del pueblo los diezmos, porque si no hay más sacerdocio levítico, evidentemente se hace inútil e inaplicable en sí mismo.

7:19 Porque nada perfeccionó la ley; mas hízolo la introducción de mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Elohim.

– ¿Cuál ley? La misma de la cual estuvo hablando hasta ahora, no ha cambiado de tema sino que sigue en coherencia con todo lo anterior, o sea, la ley levítica del sacerdocio y de los diezmos.

7:20 Y por cuanto no fué sin juramento, 21 (Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos kohanim; mas éste, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres kohen para siempre según el orden de Melchîsedec:) 22 Tanto de mejor testamento es hecho fiador Yeshua. 23 Y los otros cierto fueron muchos kohanim, en cuanto por la muerte no podían permanecer. 24 Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable: 25 Por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegan a Elohim, viviendo siempre para interceder por ellos. 26 Porque tal Kohen Gadol nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho más sublime de los cielos; 27 Que no tiene necesidad cada día, como los otros kohanim, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose a sí mismo. 28 Porque la ley constituye kohanim a hombres flacos; mas la palabra del juramento, después de la ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre.

Todo el discurso lleva un hilo coherente y definido en todo momento, no se aparta del argumento, el cual es el sacerdocio temporal, establecido según la ley levítica y que tenía el mandamiento de recibir los diezmos, y el sacerdocio del orden de Malkitzedek, que no es temporal y por lo tanto tiene un carácter distinto del anterior. ¿Alguien vé en todo el texto que se esté hablando de alguna otra ley o de algún otro mandamiento?
Lamento haber tocado el punto neurálgico de muchos cristianos, la Torah que quieren abolir, y el diezmo que quieren exigir: es exactamente al revés.

8:1 Así que, la suma acerca de lo dicho es: Tenemos tal Kohen Gadol que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos; 2 Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre. 3 Porque todo kohen gadol es puesto para ofrecer presentes y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tuviese algo que ofrecer. 4 Así que, si estuviese sobre la tierra, ni aun sería kohen, habiendo aún los kohanim que ofrecen los presentes según la ley; 5 Los cuales sirven de bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fue respondido a Moisés cuando había de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al diseño que te ha sido mostrado en el monte. 6 Mas ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, el cual ha sido formado sobre mejores promesas. 7 Porque si aquel primero fuera sin falta, cierto no se hubiera procurado lugar de segundo.

El autor continúa hablando sobre el sacerdocio, no se aparta de ese argumento. El santuario, o Kadosh HaKdoshim, el tabernáculo, o Beyt HaMiqdash, son elementos del Pacto Levítico, no del Pacto Sinaítico. La ley de los sacrificios no tiene relación con los mandamientos de la Torah, sino que fue provista para enmendar las infracciones a los mandamientos de la Torah. El diseño que le fue mostrado a Moisés en el monte, el cual es un bosquejo y sombra de lo celestial, no eran las tablas de la Ley, sino el tabernáculo, el cual luego fue reemplazado por el Templo de Jerusalem, y durante setenta años no hubo ningún Templo –cuando el primero fue destruido por Nabucodonosor, hasta que fue reconstruido y terminado en el año sexto de Darío– y por lo tanto el Pacto Levítico había sido suspendido por no poderse cumplir, sin embargo no fue suspendida la Torah, ni el Pacto Sinaítico. La diferencia entre una cosa y la otra es clara, y no hay manera de no entenderla, a menos que no se la quiera entender por porfía, por persistir en el error de una teología inicua, la cual pretende que la Torah haya sido abolida.

Acerca del santuario celestial no se habla en el TaNaKh, sino que pertenece a las literaturas de Henoc y de Merkabah, en las cuales Henoc, hecho un ser angélico en el cielo, es presentado como Kohen sin haberlo sido en la Tierra (Libro de Henoc, 14). También encontramos que él entra en el tabernáculo de luz en el cielo en Sefer Hekalot 15b:1, libro judío que fue escrito después de la carta a los Hebreos, por lo cual entendemos que era un concepto místico del judaísmo de aquella época.

El Pacto Levítico requería que los sacrificios por el pecado –o sea, por las infracciones a la Torah– fueran continuos, y no había uno definitivo que absolviera de todos. Por eso se hizo necesario otro pacto, el de un sacerdocio eterno en el cual un solo sacrificio fue suficiente. Este es el mensaje claro del autor de esta carta.

8:8 Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Jacob y la casa de Judá: 9 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fuí yo un marido para ellos, dice el Señor. 10 Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mi Ley en el alma de ellos, y sobre el corazón de ellos la escribiré; y seré yo a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo. 11 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande. 12 Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. 13 Diciendo, nuevo pacto, dió por viejo al primero; y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está de desvanecerse.

Los versos 8 al 12 son cita textual de Jeremías 31:31-34. Entonces, en primer lugar, este “nuevo pacto” es con Israel y con Judá, ya sea en Jeremías que en Hebreos. No se vé algún indicio de que incluya a los gentiles. No se vé que haya un pacto con una congregación distinta de Israel y de Judá. No hace mención alguna de la entidad llamada iglesia. Por otra parte, la carta es “a los Hebreos”, entonces, ¿por qué los cristianos se la atribuyen hacia sí mismos? Tampoco se ven en la actualidad, ni en Israel, ni en Judá, ni mucho menos en la iglesia, que los efectos de ese nuevo pacto se hayan producido:
• Daré mis leyes en el alma de ellos, y sobre el corazón de ellos las escribiré.
• Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor: porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor.
Por lo tanto, esto es algo que debe ocurrir en el futuro porque todavía no se ha verificado. Si este “nuevo pacto” se hubiese concretado, ya no habría necesidad de evangelizar a nadie, pues todos conocerían al Señor y andarían según Sus mandamientos.

En realidad 8:13 corresponde como tema al capítulo sucesivo (sabiendo que la división en capítulos y versos no es parte del texto original sino un agregado muy posterior). “Diciendo, nuevo pacto, dió por viejo al primero; y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está de desvanecerse”. Ya hemos explicado de qué pacto se trata, puesto que sigue refiriéndose al mismo del cual ya estaba hablando antes y es el tema principal de todo el libro, es decir, el Pacto Levítico (como se verá en el capítulo siguiente). Y el sacerdocio, efectivamente, cesó poco tiempo después de la escritura de esta carta, con la destrucción del Templo. Sin embargo, por si alguien duda acerca de cuál pacto se habla en este verso y piensa que es algún otro, le invitamos a verificar que el nuevo pacto mencionado aquí no se ha todavía efectuado, puesto que la ley de Elohim no está escrita en los corazones, ni mucho menos el conocimiento de Él está en todos los seres humanos. Por otra parte, ¿qué significa que está “cerca” de desvanecerse? También la venida del Señor está cerca (Jacobo 5:8; 1Yohanan 2:28; 1Tesalonicenses 3:13), tan cerca que Shaul pensaba que él estaría aún en vida cuando ocurriera (1Tesalonicenses 4:15,17 “nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor… nosotros, los que vivimos, los que quedamos”), y también todo lo anunciado en Apocalipsis estaba cerca (Apocalipsis 1:3; 22:10 “el tiempo está cerca”). Los apóstoles murieron hace más de diecinueve siglos, y lo que era inminente en su tiempo aún no se produjo. Por lo tanto, así como está cerca una cosa lo está también la otra.

9:1 Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y el santuario terrenal. 2 Porque el tabernáculo fue hecho: el primero, en que estaban las lámparas, y la mesa, y los panes de la proposición; lo que llaman el Santuario. 3 Tras el segundo velo estaba el tabernáculo, que llaman el Santo de los Santos; 6 Y estas cosas así ordenadas, en el primer tabernáculo siempre entraban los kohanim para hacer los oficios del culto; 7 Mas en el segundo, sólo el kohen gadol una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo:

Y este es un particular que la mayoría de los cristianos no tienen en cuenta: los pecados que requerían para expiación un sacrificio de sangre eran aquellos cometidos por ignorancia, es decir, inadvertidamente, sin voluntad o sin conocimiento. Los pecados voluntarios no se redimían de esta forma. No es el caso ahora de extendernos en la explicación de los tipos de pecados y sus correspondientes enmiendas, porque se necesita un estudio aparte (ver: “¿Son necesarios los sacrificios para el perdón de pecados?”). Nos sea suficiente que en este mismo texto está definido, que se trata de los pecados de ignorancia, y no de todos los demás.

9:8 Dando en esto a entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto el camino para el Santo de los Santos, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pie. 9 Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto a la conciencia, al que servía con ellos; 10 Consistiendo sólo en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección. 11 Mas estando ya presente el Mesías, Kohen Gadol de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es a saber, no de esta creación; 12 Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el Santo de los Santos, habiendo obtenido eterna redención. 13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra, rociada a los inmundos, santifica para la purificación de la carne, 14 ¿Cuánto más la sangre del Mesías, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Elohim, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Elohim vivo?

Si seguimos el razonamiento contextual, entendemos que el autor continúa hablando del mismo argumento, que es el ofrecimiento de sacrificios en el santuario por los pecados ya descriptos. Y nos explica que en vista de la destrucción del santuario terrenal, es el sacrificio de Yeshua que nos limpia nuestra conciencia de las obras de muerte – es decir, de los pecados, porque lo que lleva a la muerte no son las obras de obediencia, sino las de desobediencia.

9:22 Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Estamos siempre en armonía con todo lo dicho anteriormente, y aunque los destinatarios, siendo Hebreos, conocían de qué les estaba hablando el escritor, el lector actual, no sabiendo estas cosas ni siendo adecuadamente informado, normalmente yerra en su interpretación. Puesto que ya se ha dicho en 9:7 que eran los pecados de ignorancia los que requerían sacrificio de sangre –y así es como encontramos que está escrito en Levítico 4:2,13,22, 27; 5:15, 17,18; Números 15:24,27, que la sangre sólo se ofrecía por los pecados involuntarios, y también para consagrar a los kohanim (Éxodo 29:1)–, es a éstos mismos que se refiere en 9:22, porque no todos los pecados exigían derramamiento de sangre.

10:12 Pero éste, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre, está sentado a la diestra de Elohim, 13 Esperando lo que resta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. 14 Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. 15 Y atestíguanos lo mismo el Espíritu Santo; que después que dijo: 16 Y este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, y en sus almas las escribiré: 17 Añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades. 18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por pecado.

En relación a lo que ya hemos comentado en 8:13, el autor parece tener la misma convicción de los apóstoles en cuanto a los tiempos, y considera que el nuevo pacto anunciado en Jeremías 31 se completaría en breve. Pero como es evidente, mientras el Mesías no haya puesto a sus enemigos por estrado de sus pies, y la Torah en los corazones de la humanidad, éste pacto no se completa.

10:24 Y considerémonos los unos a los otros para instarnos al amor y a las buenas obras; 25 No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. 26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado, 27 Sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.

Y para aquellos que aún no están convencidos de que la Torah sigue teniendo plena validez, a pesar de las abrumadora cantidad de evidencias, el escritor corrobora todo lo que estaba exponiendo aconsejando a sus destinatarios de perseverar en las buenas obras, y confirmando que anteriormente se estaba refiriendo a los pecados involuntarios, advierte sin hesitación que el que peca voluntariamente (o sea, el que infringe la Torah, porque el pecado es la infracción de la Torah) ya no tiene más posibilidad de aferrarse al sacrificio, sino que sólo le espera el juicio. No es tan fácil como lo presentan los predicadores de la gracia.

10:36 Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Elohim, obtengáis la promesa. 37 Porque aun un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. 38 Ahora el justo vivirá por fe; mas si se retirare, no agradará a mi alma. 39 Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdición, sino fieles para ganancia del alma.

Para obtener la promesa, hay que hacer la voluntad de Elohim, y hacer no es sólo creer, sino obedecer a Sus mandamientos, observar Su Ley. Ciertamente, sin fé no es posible hacerlo, pero con la fé solamente tampoco se obtiene la promesa. Por eso es el justo, el que obra el bien, quien necesita la fé para perseverar en la justicia. Y así en todo el capítulo 11, nos ilustra que quienes tuvieron fé, obraron, hicieron la voluntad de Elohim, observaron Sus mandamientos, lucharon por lo que creyeron.

12:4 Que aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado: 5 Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, Ni desmayes cuando eres de él reprendido. 6 Porque el Señor al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo. 7 Si sufrís el castigo, Elohim se os presenta como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no castiga? 8 Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos. 9 Por otra parte, tuvimos por castigadores a los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 10 Y aquéllos, a la verdad, por pocos días nos castigaban como a ellos les parecía, mas éste para lo que nos es provechoso, para que recibamos su santificación. 11 Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia a los que en él son ejercitados. 12 Por lo cual alzad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13 Y haced derechos pasos a vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado. 14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:

Este es un argumento del cual los teólogos “de la gracia” nunca hablan: el castigo para corrección que el Eterno aplica a aquellos que son Sus hijos. ¿Cuándo se ejercita una punición? Cuando hubo una ofensa, una transgresión. ¿Y cómo puede haber una ofensa o transgresión? Porque hay mandamientos, de otra manera, ¿qué es lo que se podría infringir? Y lo que el escritor nos está diciendo aquí es que es mejor recibir la disciplina mientras estamos aquí… porque toda falta debe ser resarcida, haciéndose evidente que no son pasadas por alto, sino que el Eterno las tiene en cuenta, y de alguna manera provee que sean enmendadas. Porque sin santidad nadie verá a Elohim.
El título “Padre de los espíritus” en 12:9 corresponde aquél con el cual el Eterno es llamado muchas veces en el Libro de Henoc, “Señor de los espíritus”, y que en el TaNaKh encontramos sólo dos veces, en Números 16:22; 27:16. El lenguaje en el resto de este capítulo (12:18-29) vuelve al tono solemne muy similar al de la literatura henóquica. Y el último consiste en consejos y salutaciones.
De esta manera concluimos el estudio de esta carta, esperando haber sido claros en su explicación y que se haya entendido su propósito.



Conclusión

Así damos por completado este estudio sobre el Pueblo Elegido. Aún queda el libro de Apocalipsis, pero no es el objetivo aquí hablar de escatología, que es el argumento del cual trata este último. Sólo haremos algunos comentarios atinentes a nuestro tema, es decir, a Israel y la asamblea de creyentes injertada en el buen olivo, el cual es Israel.

Del libro de Apocalipsis destacaremos un pasaje:

Apocalipsis 7:9 Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos;
13 Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?
14 Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero. 15 Por esto están delante del trono de Elohim, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en el trono tenderá su tabernáculo sobre ellos.


Aquí Yohanan vé a una gran multitud “de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas”, y hace una pregunta muy sugestiva: “¿quiénes son, y de dónde han venido?”. Ésta misma pregunta le hace Esav a Yakov, y luego Yakov a Yosef:

Génesis 33:5 Y [Esav] alzó sus ojos y vio a las mujeres y a los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos que vienen contigo? Y él respondió: Son los hijos que Elohim en su misericordia ha concedido a tu siervo.
Génesis 48:8 Y vió Israel los hijos de Yosef, y dijo: ¿Quiénes son éstos?
9 Y respondió Yosef a su padre: Son mis hijos, que Elohim me ha dado aquí.


La multitud que Yohanan vió eran la plenitud de los gentiles. Ellos estaban en la simiente de Yacov, como herederos de la promesa, y venían junto con Israel. Y en los hijos de Yosef, particularmente en Efraim, cabeza de la Casa de Israel, estaba la plenitud de los gentiles, “melo ha-goyim” (Génesis 48:19). Es decir, toda la humanidad es redimida a causa de la restauración de Israel.

En cuanto al argumento principal de Apocalipsis, la herejía dispensacionalista sostiene que la entidad llamada iglesia no estará presente sobre la tierra en los tiempos finales, en los cuales se desata la ira y ocurre la llamada gran tribulación, pero sí lo estarían los Judíos. Tal hipótesis absurda se basa en una estupidez tal como esta: la iglesia no es mencionada después de Apocalipsis 3:22 – bien, si es por eso, tampoco es mencionada en la Nueva Jerusalem, o sea que no tiene participación de la eternidad, mientras Israel sí lo está y es parte fundamental de la misma (Apocalipsis 21:21). Sin embargo, los santos sí son mencionados a lo largo de todo el libro (5:8; 8:3,4; 11:18; 13:7,10; 14:10,12; 15:3; 16:6; 17:6; 18:20,24; 19:8; 20:9; 22:6), quiere decir que si estos consideran que la iglesia no está, no la identifican con los santos, y por lo tanto los miembros de la iglesia no son los santos. Es bueno que lo reconozcan, ya que si la iglesia considera que la Torah eterna ha sido abolida, jamás alcanzará la santidad. Y el mismo libro lo dice: 14:12 “Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Elohim, y la fe de Yeshua”. Es decir que los santos no son sólo aquellos que creen en Yeshua, sino que también guardan los mandamientos de Elohim, la Torah.
Y lo demás que está escrito en Apocalipsis, como hemos dicho, no es materia que tenga que ver con el argumento que hemos desarrollado sino que pertenece a otra conversación.