ISRAEL
EL PUEBLO ELEGIDO


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La comunidad apostólica

La comunidad apostólica es el embrión del movimiento entonces conocido como “nazarenos”, porque se reconocían como discípulos de Yeshua el Nazareno. En realidad eran sobre todo discípulos de sus apóstoles. Esta asamblea judeo-mesiánica hoy es denominada “iglesia primitiva”, y sus miembros son llamados “cristianos”, términos para ellos completamente desconocidos. En efecto, según Hechos 11:26, “y los discípulos fueron llamados Cristianos por primera vez en Antioquía”, y como se puede entender del texto griego, fueron denominados así no por sí mismos sino por los demás, y aparentemente en modo sarcástico, como también hoy ciertos grupos son identificados por los demás en base a una característica particular, o porque siguen a un pastor o jefe carismático, o por alguna otra nota distintiva (como por ejemplo, en España se usa llamarlos “aleluyas”). También la palabra traducida ʹiglesiaʹ debería ser reemplazada por un término más correcto, que es “asamblea”, que corresponde al término griego ekklesía y al hebreo ʹkahalʹ ‒ que es la misma palabra usada en las Escrituras Hebraicas y está correctamente traducida como “la asamblea de Israel” (kahal Yisrael). De hecho, en las viejas versiones de la Biblia en castellano, así como en inglés y otras lenguas, en Hechos 7:38 estaba escrito: «Este es aquél que estuvo en la "iglesia" en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres; y recibió las palabras de vida para darnos»; simplemente porque la palabra griega había sido siempre traducida ʹiglesiaʹ en todo el Nuevo Testamento, debía ser así también en este caso. Obviamente, la “iglesia” en tiempos de Mosheh no existía, por lo tanto las nuevas versiones han reemplazado el evidente error con la palabra adecuada, o sea, asamblea (o congregación). Por lo tanto, en este estudio usaremos los términos más apropiados cuando se hará referencia al periodo apostólico: ʹasambleaʹ en lugar de ʹiglesiaʹ y ʹnazarenosʹ o ʹmesiánicosʹ, o ʹjudeo-mesiánicosʹ en lugar de ʹcristianosʹ. Con los términos convencionales (iglesia y cristianos), se entenderá en cambio la institución sucesiva que se distingue por las notables diversidades doctrinales de aquella que era la comunidad apostólica original.
Técnicamente, las Escrituras del Pacto Renovado inician con los Hechos de los Apóstoles, en que se narra el comienzo de esta asamblea. Sin embargo, es oportuno recordar que ninguno de estos creyentes de la era apostólica ha leído jamás el Nuevo Testamento, el cual no formaba parte de las Escrituras que ellos leían cada vez que se reunían, y su único punto de referencia como Palabra inspirada era la Torah, los Profetas y los Escritos, o sea, aquello que luego la iglesia ha denominado “Antiguo Testamento”. Los apóstoles y sus discípulos y sucesores no conocían una cosa tal como ir el domingo a la iglesia a escuchar la lectura del Evangelio, sino que seguían siendo Judíos que iban los días de Shabat a la Sinagoga par escuchar la lectura de la Torah y de los Profetas y cantar Salmos al Eterno Elohim de Israel. La fé en el Mesías no alteraba en lo más mínimo su fidelidad al judaísmo, ni había en ningún modo minimizado la validez de las Escrituras Hebraicas, las únicas que ellos consideraban Palabra del Eterno. Un culto como los que hacen la grandísima mayoría de los cristianos hoy sería para ellos una extrañísima forma de promiscuidad religiosa en la cual se leen las Escrituras pero se practican costumbres paganas mezcladas con nuevas leyes y reglamentos humanos. Ellos no predicaban el Evangelio de Yohanan para convertir a las personas, sino que seguían demostrando cuál era el plan de Elohim para la humanidad y anunciando la salvación por gracia leyendo las Escrituras Hebraicas. En otras palabras, aunque el Nuevo Testamento no había aún sido escrito, no era un problema para ellos transmitir el mensaje que Yeshua les había encomendado. Ciertamente, ninguno se habría jamás permitido de decir «esto ya no es más válido», porque la Palabra del Eterno no tiene caducidad de términos, ni límite en el tiempo, ni cambio de programa, sino que es válida por siempre.
De hecho, el canon del Nuevo Testamento no fue definido si no hasta casi un siglo después del nacimiento oficial de la asamblea apostólica, el cual ocurrió en la celebración de Shavuot (Pentecostés). Por una centena de años la única “Biblia” reconocida por los fieles al Mesías Yeshua eran las Escrituras Hebraicas y los Evangelios que ya habían sido escritos. Las epístolas fueron aceptadas y agregadas mucho tiempo después.
La versión más fiel al original del Nuevo Testamento es aquella en arameo, llamada ʹPeshittaʹ, en uso en la comunidad Asiria, que contiene los siguientes libros en el orden indicado:

1)

Evangelio de Mattai
Evangelio de Marqus
Evangelio de Luqa
Evangelio de Yukhanan
Hechos de los Apóstoles

2)

Epístola de Yakub (Santiago)
Epístola de Ke’efa (1Pedro)
Epístola de Yukhanan (1Yohanan)

3) Epístolas de Shaul:

    Romanos
    1-2Corintios
    Gálatas
    Efesios
    Filipenses
    Colosenses
    1-2Tesalonicenses
    1-2Timoteus
    Titus
    Filemon

4) Epístola a los Hebreos

Como se puede notar, a diferencia del Nuevo Testamento “griego”, el arameo no contiene 2Ke’efa, Yehuda, 2 y 3 Yohanan y el Apocalipsis, escritos considerados apócrifos por los Asirios. La versión griega, considerada “original” por las iglesias occidentales, tiene un orden diverso de los libros, colocando las epístolas paulinas después del libro de los Hechos, seguidas por aquella titulada “a los Hebreos” y luego por las epístolas de los apóstoles, en el siguiente orden: Yakov, 1-2Shimon, 1-2-3Yohanan, Yehuda y el Apocalipsis. Las iglesias ortodoxas y otras orientales mantienen el orden arameo, incluyendo los libros omitidos, es decir, que después de los Evangelios y los Hechos siguen las epístolas generales (Jacobo, 1 y 2 Shimon, 1, 2 y 3 Yohanan, Yehuda), seguidas de las epístolas paulinas, luego Hebreos y el Apocalipsis. En este estudio tendremos consideración de todos los libros, incluso aquellos no aceptados en el canon arameo, –aunque con las debidas reservas porque, de hecho, contienen una marcada referencia a fuentes apócrifas–. El orden no es relevante, sin embargo, por motivos prácticos, conviene estudiar el Nuevo Testamento como sigue: (los libros señalados con un color diverso corresponden a aquellos cuya canonicidad es discutible)

1)

Evangelio de Mateo
Evangelio de Marcos
Evangelio de Lucas
Evangelio de Yohanan
Hechos de los Apóstoles

2)

Epístola a los Hebreos
Epístolas apostólicas:
    Yakov (Santiago)
    1Shimon
    2Shimon
    Yehuda
    1Yohanan
    2Yohanan
    3Yohanan

3)

Epístolas de Shaul:
    Romanos
    1-2Corintios (o 1 y 3 Corintios)
    Gálatas
    Efesios
    Filipenses
    Colosenses
    1-2Tesalonicenses
    1-2Timoteo
    Tito
    Filemón

4)

Apocalipsis

Aquí en cambio seguiremos el orden tradicional conocido en las iglesias occidentales, aunque no debe ser algo puramente casual que las epístolas paulinas han sido colocadas inmediatamente después de Hechos, dejando al lector las cartas generales para el final, en las cuales se enfatiza mayormente la obediencia a la Torah y mucho menos la “gracia” que atribuyen a la predicación de Saulo. Estas epístolas de hecho, son casi ignoradas en la mayoría de las homilías cristianas.

Los Evangelios ya han sido considerados en el estudio sobre la persona y la enseñanza de Yeshua. Seguiremos con el libro de los Hechos y luego con las cartas de Shaul, llamadas “paulinas”, que son en total trece, de las cuales dos a los Corintios, dos a los Tesalonicenses y dos a Timoteo. Las epístolas dirigidas a los Corintios que nosotros conocemos son la primera y la tercera, porque entre una y otra debe haber una segunda que se ha perdido, y por lo tanto aquella que nos ha llegado como “segunda” es en realidad la tercera. Habría que preguntarse, ¿cómo es posible que una carta es Escritura inspirada, la otra no, luego aquella sucesiva lo es de nuevo? O bien, si también la segunda era inspirada, por qué se perdió? Sabemos por la epístola a los Colosenses (4:16) que también una carta dirigida a los Laodicenses no nos ha llegado. En cuanto al autor de la carta sin destinatarios, que luego se decidió de titular genéricamente “a los Hebreos”, por mucho tiempo se ha pensado que haya sido Shaul de Tarso, alias Pablo, pero las evidencias internas son definitivamente contrarias a tal hipótesis; más adelante veremos por qué. Gracias al cielo que está también la epístola de Yakov (¿quién sabe cómo logró pasar la censura de los padres de la iglesia?), la cual ha sido aceptada con mucho pesar por muchos protestantes... En fin, las epístolas de Shimon y la de Yehuda son muy semejantes ya sea en la temática que en el estilo y sería oportuno colocarlas en sucesión continua, también para no separar aquellas de Yohanan del Apocalipsis, que pertenece al mismo autor.

El primer hecho de los apóstoles fue elegir un duodécimo componente, porque el Iscariote había salido del grupo. ¿Por qué debían por la fuerza ser doce? ¿Qué representaba este número, que hasta se hacía una elección a través de la suerte, un método tan poco “cristiano”? En otras palabras, ¿por qué el número de los apóstoles debía ser conforme al número de las Tribus de Israel? “y cayó la suerte sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles” (Hechos 1:26) ‒ de éste duodécimo apóstol no se habla más, y no sabemos cuál haya sido su ministerio. Su nombre era el mismo del de otro apóstol, Mateo ‒ en la lengua original ambos son Mattay.
Los nombres de los doce son, por lo tanto, como sigue: Shimon, llamado Kefa, y su hermano Andreas; Yohanan y Yakov, hijos de Zavdai, apodados B’nei-Regesh; Filippos; Yehuda Toma llamado Didymos; Natan’el Bar-Talmai; Levi hijo de Halfai, llamado Mattay; Yakov hijo de Halfai (otro Halfai, o Yakov era hermano de Mateo?); Shimon Zelote; Yehuda hermano de Yakov, llamado Taddai; y Mattay. Es extraño que dos de estos nombres, Andreas y Filippos, sean griegos; probablemente los evangelistas no conocían sus nombres hebreos, visto que era común en aquellos tiempos tener dos. Había dos Shimon –Kefa y el Zelote–, dos Yakov –ben-Zavdai y ben-Halfai–, y dos Yehuda, además del Iscariote –Toma y Taddai–. Es también poco lo que sabemos sobre la vida de los apóstoles. El Nuevo Testamento dá poquísimos detalles sobre tres de ellos (Shimon, Yohanan y Yakov) y nada sobre los otros nueve; además hay documentos históricos que nos indican que al menos otros tres (Natan’el Bar-Talmai, Yehuda Taddai y Yehuda Toma) fueron a los territorios donde estaban dispersas las Tribus de la Casa de Israel, en Asiria, Armenia e India. Es presumible que también todos los otros hayan ido a predicar en tierras de Oriente, porque su comisión era la de ir a las ovejas perdidas de la Casa de Israel... De hecho, el apóstol del Occidente fue otro, podemos decir, el “decimotercero”, Shaul de Tarso, llamado justamente, “apóstol de los gentiles”.

Leamos entonces cómo ocurrió el nacimiento de la asamblea de los mesiánicos o nazarenos:

Hechos 2:5 Se hallaban entonces en Jerusalem Judíos, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo. 6 Y hecho este estruendo, juntóse la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar su propia lengua. 7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: «He aquí ¿no son Galileos todos estos que hablan? 8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos? 9 Partos y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10 en Phrygia y Pamphylia, en Egipto y en las partes de África que está de la otra parte de Cirene, y Romanos extranjeros, tanto Judíos como convertidos, 11 Cretenses y Árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Elohim». 12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciendo los unos a los otros: «¿Qué quiere ser esto?» 13 Mas otros burlándose, decían: «Que están llenos de mosto». 14 Mas Shimon Kefa, poniéndose en pie con los once, alzó su voz, y hablóles diciendo: «Varones Judíos, y todos los que habitáis en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras. 15 Porque éstos no están borrachos, como vosotros pensáis, siendo la hora tercia del día;... 22 Varones Israelitas, oid estas palabras: Yeshua el Nazareno, varón aprobado de Elohim entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Elohim hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis; 23 A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Elohim, prendisteis y matasteis por manos de los que no tienen Torah, crucificándole; 24 al cual Elohim levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella... 36 Sepa pues ciertísimamente toda la Casa de Israel, que a este Yeshua que vosotros crucificasteis Elohim ha hecho Señor y Mesías».

Éste fue el inicio oficial de la asamblea de los creyentes en Yeshua de Nazaret, en el día de Shavuot, el 6 de Siván. Para celebrar la fiesta venían a Jerusalem Hebreos de todas partes: como resulta bien claro del texto, todos los presentes eran Israelitas, incluso algunos prosélitos, o sea, Gerim convertidos al judaísmo. No había gentiles. Es interesante el hecho que la fundación de la asamblea fue constituida por miembros de todos los países donde las Tribus de Israel estaban dispersas, y no a caso, la lista de naciones inicia con ʹPartos y Medosʹ, justamente los pueblos entre los cuales la Casa de Israel se encontraba entonces. El mensaje de Shimon, que especifica que aquellos que mataron materialmente a Yeshua eran hombres ʹsin Torahʹ (traducido ʹinicuosʹ, pero las versiones más actualizadas han dado el significado más preciso como ʹsin leyʹ) ha sido hecho Mesías para la Casa de Israel. Conviene recordar que el término “Casa de Israel” en las Escrituras representa una comunidad distinta de la “Casa de Judá”, como hemos ya demostrado, porque es fundamental entender que este concepto está implícito en las epístolas apostólicas. Teniendo presente que el Nuevo Testamento fue redactado por personas que tenían como única fuente de autoridad la Torah, los Profetas y los Escritos, es necesario sumergirse en el conocimiento de ellos para poder interpretar correctamente el mensaje que nos han querido transmitir.

Hechos 3:1 Shimon Kefa y Yohanan subían juntos al Templo a la hora de oración, la hora novena... 11 Y teniendo asidos a Kefa y Yohanan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón, atónitos. 12 Y viendo esto Kefa, respondió al pueblo: «Varones Israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto?... 18 Mas Elohim ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus Profetas, que su Ungido había de padecer. 19 Así que, arrepentíos y retornad, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia de Adonay, 20 y enviará al Mesías que os fue antes anunciado, a Yeshua; 21 al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, que habló Elohim habló por boca de sus santos Profetas, que han sido desde el principio. 22 Porque Mosheh dijo a los padres: “Adonay Elohim os levantará Profeta de vuestros hermanos, como yo; a él oiréis en todas las cosas que os hablare”. 23 Y será, que cualquiera alma que no oyere a aquel Profeta, será desarraigada del pueblo. 24 Y todos los Profetas desde Samuel y en adelante, todos los que han hablado, han anunciado estos días. 25 Vosotros sois los hijos de los Profetas, y del pacto que Elohim concertó con nuestros padres, diciendo a Abraham: “En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra”. 26 A vosotros primeramente Elohim, habiendo levantado a su Siervo, le envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad».

Los apóstoles seguían comportándose como Judíos, iban al Templo como había sido establecido. En este segundo discurso, Shimon de nuevo llama a su audiencia “Israelitas”, y habla en modo explícito sobre la identidad del Ungido con el cual él identifica a Yeshua de Nazaret:
1) el Mesías sufriente de la Casa de Israel, el cual permanecerá oculto hasta el tiempo de la restauración de todas las cosas;
2) el Profeta como Moisés.
Hemos ya hablado de los dos Mesías, y Shimon está seguro en el identificar a Yeshua con aquél sufriente de la Casa de Israel, anunciado da Zacarías 9:9-11, que permanecerá velado a los Judíos hasta cuando el Mesías de la Casa de Judá vendrá para establecer la restauración de todas las cosas. Lo que Shimon revela aquí es que se trata de la misma persona. Es interesante el hecho que, de todos los pasajes de las Escrituras Hebraicas que hablan del Mesías, Shimon ha elegido justamente Deuteronomio 18:15~18, donde está escrito: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Elohim; a él oiréis! Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré Mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que Yo le mandare”. ¿Por qué no eligió Isaías 11:10, o Jeremías 23:5-6 o 33:15-16, o Ezequiel 37:24-25, o Daniel 7:13-14 o 9:25-26, o Oseas 1:11, o Amós 9:11-15, o Zacarías 6:12-13, o alguna otra profecía que se refiera específicamente al Mesías de los Judíos? No ha ni siquiera presentado a Yeshua como el “él” de Zacarías 12:10 (paso que ya hemos comentado). ¿Por qué identifica a Yeshua con “el Profeta como Mosheh”, aquél que en Yohanan 1:25 es mencionado junto con Eliyahu y con el Mesías como los tres probables personajes con los que podían identificar a Yohanan el bautizador? Cuando dice genéricamente que los Profetas han ya anunciado estos días, no nos dá ninguna indicación sobre cuáles son las profecías específicas: ciertamente, no existe ninguna profecía que anuncia un rechazo de la Casa de Judá al propio Mesías, como pretenden los cristianos ‒ hemos leído todas las Escrituras, y no la hemos hallado. ¿A qué se refiere entonces el apóstol con estas palabras? O bien, ¿a quiénes se dirige? Para saberlo, es necesario entender el contexto ya sea cultural que textual, y corregir los términos traducidos en modo ambiguo o errado, aunque éstos sean muy populares: un claro ejemplo de traducción preconcebida se advierte en el verso 19, donde en las versiones más comunes se lee “arrepentíos y convertíos”, mientras que la traducción correcta es “retornad”, porque ellos son llamados a retornar a la vía seguida y trazada por los Profetas, no a convertirse a otra fé! Este término tiene el mismo sentido de Lucas 1:16, que dice: “y hará retornar a muchos de los hijos de Israel a Adonay, su Elohim” ‒ también este verso ha sido traducido erróneamente, usando esa palabra tan querida por los cristianos pero tan priva de sentido para los Judíos... En cambio, es justo usarla por ejemplo en Hechos 14:15-16, donde está escrito: “Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Elohim viviente, que hizo el cielo y la tierra, y la mar, y todo lo que está en ellos; el Cual en las edades pasadas ha dejado a todos los gentiles andar en sus caminos”. Efectivamente, los paganos, que adoran cosas vanas, deben convertirse, no se les puede pedir de retornar sobre la vía de sus padres, ni de sus falsos profetas! De hecho, éstas son las vías de las naciones (los gentiles); ciertamente no es el caso de Israel. Cuando la Casa de Israel se alejó del Eterno, los Profetas la exhortaban a retornar a su Elohim.

Hechos 4:1 Y hablando ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos, 2 resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Yeshua la resurrección de los muertos... 5 Y aconteció al día siguiente, que se juntaron en Jerusalem los príncipes de ellos, y los ancianos, y los escribas; 6 y Anás, príncipe de los sacerdotes, y Caifás, y Yohanan y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal. 7 y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: «¿Con qué potestad, ó en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?» 8 Entonces Shimon, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Príncipes del pueblo...»

Este pasaje nos ilustra claramente que aquellos que se oponían a Yeshua y a su predicación eran los saduceos y las familias de los sacerdotes, los cuales, como sabemos, eran aquellos que habían usurpado el sacerdocio, no siendo de la estirpe de los Levitas como establecido en la Torah. También de sus nombres no todos hebraicos se puede verificar su origen. Aquí se evidencia también el verdadero motivo por el cual estos se oponían ya sea a Yeshua que a sus discípulos: la resurrección, en la cual los saduceos no creían. En el libro de los Hechos, en efecto, nos encontraremos a los fariseos de la parte de los discípulos de Yeshua, incluso aquellos fariseos que no habían creído en él. A confirmación de esto, leamos en Hechos 23:6-9:

Hechos 23:6 Entonces Shaul, sabiendo que la una parte era de Saduceos, y la otra de Fariseos, exclamó en el Sanhedrin: «Varones hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseo: de la esperanza y de la resurrección de los muertos soy yo juzgado». 7 Y como hubo dicho esto, fue hecha disensión entre los Fariseos y los Saduceos; y la asamblea fue dividida. 8 Porque los Saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; mas los Fariseos confiesan estas cosas. 9 Y levantóse un gran clamor: y levantándose los escribas de la parte de los Fariseos, contendían diciendo: «Ningún mal hallamos en este hombre; que si espíritu le ha hablado, o ángel, no resistamos a Elohim».

Está claro que estos fariseos no eran seguidores de Yeshua de Nazaret, sin embargo, no consideraban a Shaul ni a los discípulos como predicadores de otra doctrina, ni de una herejía que se aparte en algún modo del judaísmo que ellos profesaban. Hemos visto que en el proceso contra Yeshua los fariseos no participaron porque éste era ilegal, y de hecho no son mencionados. En estos casos, en cambio, los fariseos estaban presentes, y han votado a favor de los creyentes en Yeshua, aún no siéndolo ellos mismos, porque no hallaban nada de contrario al judaísmo. El libro de los Hechos nos narra otro caso en que los fariseos, en el Sanhedrin, han decidido en favor de los discípulos:

Hechos 5:34 Entonces levantándose en el Sanhedrín un Fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Torah, venerable a todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco a los apóstoles. 35 Y les dijo: «Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habéis de hacer... 38 Y ahora os digo: Dejaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; 39 mas si es de Elohim, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados resistiendo a Elohim».

Gamliel no era un creyente en Yeshua, sin embargo, él defendió a los discípulos en el Sanhedrin, donde los habían llevado los saduceos para ser procesados (Hechos 5:26-27). En el resto del Nuevo Testamento, no encontraremos otras menciones de los fariseos como grupo además de éstas, aparte las de un famoso fariseo que jamás renegó de su afiliación a esta escuela: Shaul de Tarso.


En el camino a Damasco

Y visto que lo hemos llamado en causa, ocupémonos ahora del personaje que muchos consideran el verdadero fundador del cristianismo: Shaul de Tarso, alias Pablo, el cual, aunque era un discípulo de Gamliel (Hechos 22:3), sostenía una posición personal diversa de la de su maestro.

Y Shaul, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes, demandó de él letras para Damasco a las Sinagogas, para que si hallase algunos hombres o mujeres de esta secta, los trajese presos a Jerusalem. (Hechos 9:1-2)

Este fariseo había decidido de hacer su batalla personal contra aquellos que seguían la nueva corriente de opinión en el seno del judaísmo, los cuales eran libremente aceptados en las Sinagogas. Para poder combatirlos, este fariseo particular no dudaba en alearse con los odiados saduceos, a los cuales pertenecía el sumo sacerdote. La acción de Shaul era unilateral, y no representaba la posición general de los Judíos hacia los nazarenos, como muchos pretenden. Los Rabinos de Damasco –que no era la ciudad de Damasco que la mayoría cree (ver “Damasco”)– y de otras ciudades no tenían ninguna objeción en dejar a los discípulos predicar su mensaje. Por esto, Shaul se dirigió a la autoridad del Templo. Leamos las tres narraciones del evento que cambió el curso de su vocación:

Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: «Shaul, Shaul, ¿por qué me persigues?» Y él dijo: «¿Quién eres, Señor?» Y el Señor dijo: «Yo soy Yeshua a quien tú persigues: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer». Y los hombres que iban con Shaul, se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas no viendo a nadie. (Hechos 9:3-7)

«Mas aconteció que yendo yo, y llegando cerca de Damasco, como á medio día, de repente me rodeó mucha luz del cielo: Y caí en el suelo, y oí una voz que me decía: "Shaul, Shaul, ¿por qué me persigues?" Yo entonces respondí: "¿Quién eres, Señor?" Y me dijo: "Yo soy Yeshua el Nazareno, a quien tú persigues". Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; mas no oyeron la voz del que hablaba conmigo. (Hechos 22:6-9)

«En lo cual ocupado, yendo á Damasco con potestad y comisión de los príncipes de los sacerdotes, en mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó y á los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebraica: "Shaul, Shaul, ¿por qué me persigues?"». (Hechos 26:12-14)

Aparte de las evidentes discordancias entre las narraciones, de las cuales no se pueden deducir exactamente los detalles (aunque sean secundarios e irrelevantes), y por lo tanto no sabemos si los acompañantes de Shaul se quedaron parados atónitos o si se cayeron también ellos, si vieron o no vieron, si oyeron o no oyeron, esta experiencia en el camino a Damasco es comúnmente ‒y erróneamente‒ conocida por los cristianos como la “conversión” de Saulo...
Como ya hemos explicado, no existe una cosa tal como la conversión para un Judío mesiánico, y el mismo Shaul no usa nunca esta palabra para sí mismo, sino sólo en relación a los gentiles (Hechos 15:3), a los cuales é había sido llamado a convertir de la idolatría a la fé en el Mesías de Israel. Su experiencia es una visión diversa de su vocación, no una conversión. Por otra parte, ¿a qué religión podía convertirse, si su Mesías era Judío y tal permaneció por toda la vida? De hecho, él mismo ha siempre enfatizado el hecho de ser un verdadero Judío, no sólo por su fé sino también por sus orígenes, y ha siempre declarado con orgullo de ser fariseo, de familia de fariseos, afiliación que jamás renegó ni siquiera después de su presunta conversión. Relacionado con este concepto, está aquél del Judío malo llamado Saulo que después pasó a ser el buen cristiano llamado Pablo... También este es un error muy difundido como consecuencia de la lectura superficial de la Biblia. Se debe notar que Yeshua no se dirige jamás a su nuevo discípulo con un nombre diverso del suyo original, ni lo hacen tampoco los creyentes de Damasco, de Jerusalem o de Antioquía, y el Espíritu Santo mismo lo llama siempre Shaul:

Después partió Barnaba a Tarso a buscar a Shaul; y hallado, le trajo a Antioquía. (Hechos 11:25)
Y Barnaba y Shaul volvieron de Jerusalem cumplido su servicio, tomando también consigo a Yohanan, el que tenía por sobrenombre Marcos. (Hechos 12:25)
Había entonces en la asamblea que estaba en Antioquía, profetas y doctores: Barnaba, y Shimon el que se llamaba Niger, y Lucio Cireneo, y Menahem, que había sido criado con Herodes el tetrarca, y Shaul. Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: «Apartadme a Barnaba y a Shaul para la obra para la cual los he llamado». (Hechos 13:1-2)
Viniendo a mí, y acercándose, me dijo: «Hermano Shaul, recupera la vista». Y yo en aquella hora le miré. (Hechos 22:13)
[ver también Hechos 11:30; 13:7,9]

¿De dónde viene, entonces, el nombre Pablo? Es usanza común entre los Judíos, ya desde entonces, tener dos nombres, uno hebreo y otro según el país de residencia. Shaul era también un ciudadano romano (Hechos 22:27-28), y como tal tenía también un nombre griego, el cual usaba para sus relaciones con los no-Judíos, como él mismo no duda en confesar que se hace el Judío entre los Judíos y el Griego entre los Griegos. El nombre Paulos puede haber sido elegido por asonancia con Shaul, como sucede frecuentemente en estos casos.
Este controvertido personaje será aquél que dominará la escena en la segunda parte del libro de los Hechos, además de ser el autor de la mayor parte de las cartas neo-testamentarias. No están del todo errados aquellos que lo consideran el verdadero fundador del cristianismo, porque en realidad la gran mayoría de las doctrinas de las iglesias cristianas no se fundan sobre el Evangelio sino sobre las interpretaciones ‒más o menos adecuadas a lo que cada uno pretende enseñar‒ de las epístolas de Shaul a los gentiles, las cuales contienen todo y lo contrario de todo, como ya hemos visto acerca de las narraciones los sucesos en el camino a Damasco, que son discordantes entre ellos.


¡Llegan los gentiles!

Aunque el apóstol de los gentiles haya sido Shaul de Tarso, la primera conversión de personas no pertenecientes al pueblo de Israel sucedió por medio de Shimon.

Había un varón en Cæsarea llamado Cornelio, centurión de la compañía que se llamaba la Italiana, el cual era devoto y temeroso de Elohim con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Elohim siempre... Y al día siguiente, yendo ellos su camino, y llegando cerca de la ciudad, Shimon Kefa subió a la azotea a orar, cerca de la hora de sexta; aconteció que le vino una grande hambre, y quiso comer; pero mientras disponían, sobrevínole un éxtasis; y vió el cielo abierto, y que descendía un vaso, como un gran lienzo, que atado de los cuatro cabos era bajado á la tierra; en el cual había de todos los animales cuadrúpedos de la tierra, y reptiles, y aves del cielo. Y oyó una voz: «Levántate, Shimon, mata y come». Mas Shimon respondió: «Señor, no; porque ninguna cosa común é inmunda he comido jamás». Y volvió la voz hacia él la segunda vez: «Lo que Elohim limpió, no lo llames tú común». Y esto fue hecho por tres veces; y el vaso volvió á ser recogido en el cielo. Y estando Shimon perplejo dentro de sí qué sería el significado de la visión que había visto, he aquí, los hombres que habían sido enviados por Cornelio, que, preguntando por la casa de Shimon, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si un Shimon que tenía por sobrenombre Kefa, posaba allí. Y estando Kefa pensando en la visión, le dijo el Espíritu: «He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende, y no dudes ir con ellos; porque yo los he enviado». Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los Gentiles habían recibido la palabra de Elohim. Y como Kefa subió a Jerusalem, contendían contra él los que eran de la circuncisión, diciendo: «¿Por qué has entrado a casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?». Entonces comenzando Kefa, les declaró por orden lo sucedido.
(Hechos 10:1-2,9-20; 11:1-4)

Esta visión de Shimon Kefa, que como está escrito claramente fue recibida en éxtasis, es casi siempre interpretada literalmente por los cristianos, sin preguntarse como en cambio ha hecho Shimon, sobre su significado. Extravagancias de los exegetas cristianos, interpretar como simbólico lo que es literal y como literal lo que es simbólico, según como sea más cómodo para su teología. Así esta visión es usada para justificar la libertad de comer cualquier tipo de comida (argumento del cual hablaremos más adelante), en lugar de aceptar la interpretación clara e inequívoca que el mismo Espíritu ha dado a Shimon: los animales impuros representaban a los gentiles. En primer lugar, la reacción de Shimon nos dá una prueba más del hecho que Yeshua ha observado todas las reglas de la kashrut, de otra manera, Shimon no habría tenido ninguna dificultad en hacer algo que ya hubiese visto hacer a su Maestro ‒ evidentemente, Yeshua no ha comido nunca cosas no kosher; y ninguno de sus opositores le ha jamás acusado de esto.
En cuanto concierne más específicamente al objeto de esta visión, hay algo aún más importante: esta ha sido necesaria para poder convencer a Shimon a entrar en casa de gentiles, cosa que ni siquiera Yeshua había hecho. Consideremos un episodio similar a este, en el cual Yeshua fue llamado por otro centurión:

Y como el centurión oyó hablar de Yeshua, envió a él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase a su siervo. Y viniendo ellos a Yeshua, rogáronle con diligencia, diciéndole: «Porque es digno de concederle esto; porque ama nuestra nación, y él nos edificó una Sinagoga». Y Yeshua fue con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos a él, diciéndole: «Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado; por lo cual ni aun me tuve por digno de venir a ti; mas dí la palabra, y mi siervo será sano». (Lucas 7:3-7)

El centurión sabía perfectamente que no era lícito para un Judío entrar en casa de gentiles, y él mismo se consideraba indigno de presentarse personalmente delante del Rabbi. Yeshua, se encaminaba hacia la casa del centurión sabiendo ya que no habría tenido necesidad de entrar, y de hecho, no entró. También Cornelio, conociendo este impedimento, debió ser aconsejado por el Señor para que tuviese el coraje de mandar a llamar a un Judío dentro de su casa (Hechos 10:3-8).
A continuación, los discípulos en Jerusalem, que habían seguido a Yeshua en todo su ministerio, cuestionaron a Shimon el haber hecho algo que ellos no habían visto hacer a Yeshua, ni habían recibido alguna licencia de parte suya para poder hacerlo en futuro.

Así los primeros gentiles que entraron en la asamblea mesiánica fueron italianos: Cornelio y su familia. Anteriormente había sido el funcionario etíope de la reina Kandake (Hechos 8:27), considerado por algunos como el primer gentil convertido, pero él en realidad era ya un Israelita, el cual leía las Escrituras, y por lo tanto podía serlo porque había cumplido con los reglamentos requeridos en la Torah para poder formar parte de Israel, o bien porque pertenecía a las Tribus dispersas ‒ los Israelitas habían establecido colonias en Etiopía ya en tiempos del Rey Salomón, cuando él hizo una alianza comercial con la Reina de Sheva, que entonces reinaba en Yemen, y Etiopía estaba bajo su dominio. Hasta el último monarca, Haile-Selassie, la casa real etíope se consideraba con orgullo de estirpe salomónica ‒ aunque esto es en realidad un mito, sin embargo tiene un fundamento histórico.
Volviendo a Cornelio, él pertenecía a una cohorte llamada ʹla Itálicaʹ, acotación no escrita a caso. Entonces los pueblos que habitaban en Italia al sur de los Etruscos, o sea en las regiones centro-meridionales, eran conocidos con el nombre genérico de Itálicos, del cual tomó el nombre la península. Cornelio era seguramente de estos orígenes, jefe de soldados también Itálicos. Este particular es importante, veremos por qué en el estudio de la carta a los Romanos.

Aquí los gentiles en cuestión son llamados "incircuncisos" (Hechos 11:3), término que en el Nuevo Testamento encontraremos sólo en las epístolas paulinas aparte de éste verso. Muchos consideran esta palabra como un indicativo general de los gentiles, pero en realidad en las Escrituras Hebraicas se usa en referencia específica a los Filisteos, no a todas las naciones (cf. Jueces 14:3; 15:18; 1Shmuel 14:6; 17:26,36; 31:4; 2Shmuel 1:20), o bien en sentido espíritual, como en los Profetas (Yeshayahu 52:1; Yirmeyahu 9:25-26; Yehezkel 44:9; etc.). Por ejemplo, ni los Egipcios, ni los Asirios, ni otros pueblos son calificados con este adjetivo en modo específico. Sin embargo, la palabra así traducida en el Nuevo Testamento se refiere a dos términos diversos, según tengan el primero o el segundo significado, y difiere del original griego en cuanto al sentido literal de la misma: correctamente, no está escrito "incircuncisos", sino "hombres con prepucio", que substancialmente es lo mismo, pero no corresponde exactamente a la letra. Así como en castellano para indicar una negación se antepone el prefijo ʹin-ʹ, en griego se usa el prefijo ʹa-ʹ. Por lo tanto, al término griego peritome, que significa circunciso, corresponde aperitome para incircunciso. En cambio, en griego está escrito akrobustia, que puede indicar a aquellos cuyos padres no han tenido en cuenta la circuncisión, como se podría aplicare al caso de los Israelitas nacidos en el desierto (Yehoshua 5:7). ¿Por qué motivo se llama a estos gentiles con este término que indica incircuncisión indirectamente y no literalmente? ¿Eran estos gentiles personas cuyos antepasados han olvidado un pacto? ¿A quiénes debían buscar los apóstoles en medio a los gentiles? ¿Dónde estaban las “ovejas perdidas de la Casa de Israel”?...
Paradójicamente, la única ocasión en que encontramos escrita la palabra aperitome en la versión griega del Nuevo Testamento es en Hechos 7:51, y no en referencia a los gentiles sino a la estirpe de los saduceos (a quienes responde Esteban), en el sentido espiritual del término.

Entonces algunos, que venían de Judea enseñaban a los hermanos: «Que si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos». Así que, suscitada una disensión y contienda no pequeña a Shaul y a Barnabba contra ellos, determinaron que subiesen Shaul y Barnabba a Jerusalem, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, sobre esta cuestión. Mas algunos de la secta de los Fariseos, que habían creído, se levantaron, diciendo: «Que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la Torah de Moisés»... «Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten a Elohim, no han de ser inquietados; sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, y de fornicación, y de ahogado, y de sangre. Porque Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las Sinagogas, donde es leído cada Sábado». (Hechos 15:1-2,5,19-21)

Este pasaje es el caballo de batalla de los cristianos para justificar su inobservancia de la Torah: efectivamente, aquí aparentemente dice que los gentiles no están obligados a respetar alguno de los mandamientos, sino sólo de abstenerse de cuatro cosas que tienen que ver más bien con la comida: nada que haya sido sacrificado a los ídolos, o animal no desangrado o carne que contenga sangre (muchas iglesias han hallado el modo de burlar también estos requisitos), y de fornicación, la única de estas acciones que los cristianos todavía consideran que sea contra la voluntad de Elohim. Por lo tanto, si las cosas están en este modo, los gentiles, debiendo observar sólo estos cuatro consejos ‒o bien sólo uno de éstos‒, por el resto pueden usar el Nombre del Eterno en vano, violar el Shabat, deshonrar al padre y a la madre, matar, robar, dar falso testimonio, codiciar la mujer y los bienes del prójimo, y por qué no también emborracharse, consumir substancias alucinógenas, dedicarse al juego de azar, estafar, y todo lo que se les ocurra! ¿Es esto lo que Yakov en el Concilio de Jerusalem ha querido decir? Los cristianos saben que no es así, aunque se rehúsan de considerar estas palabras en el contexto en el cual han sido dichas. En primer lugar, aquí está claro que lo que los apóstoles quieren enseñar es que no es necesario para los gentiles convertirse al judaísmo para poder ser discípulos de Yeshua, sino que pueden serlo igualmente. De hecho, la manzana de la discordia aquí no es la observancia de los mandamientos, sino la circuncisión y aquellas cosas que en la Torah son reservadas sólo al pueblo de Israel, las cuales no pertenecen a los gentiles. Por otra parte, el consejo pastoral de Yakov es aquél que todavía se pone en práctica como estrategia para la evangelización: adecuando la misma situación a nuestros días, podemos ver que, como los fariseos de esta escena, hay hermanos que cuando encuentran a las personas que están para convertirse o simpatizantes que se están acercando, les predican diciendo «si quieres unirte a nosotros, debes dejar de fumar, te debes cortar el cabello, no debes pegarle a tu mujer, debes pagar los impuestos, etc.»; luego el pastor o los ancianos le aconsejarán diciendo «hermano, no los escandalicen, predíquenle al Señor, luego tráiganlos a la iglesia, y de a poco aprenderán lo que deben hacer». Justamente, ¿por qué dice luego «Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las Sinagogas, donde es leído cada Sábado»? Precisamente porque los gentiles, una vez convertidos, habrían sido instruidos cada Shabat en la Sinagoga, y así habrían crecido en su vida espiritual a través de la lectura de las Escrituras, que, les hago recordar aún, consistían sólo en los libros del llamado ʹAntiguo Testamentoʹ. Sí, porque estos gentiles no iban el domingo a la iglesia, sino el Shabat a la Sinagoga, donde también los discípulos de Yeshua tenían su culto, como todos los otros Judíos.
En nuestros días, habría necesidad de otro Concilio de Jerusalem que explique a los cristianos que no deben pretender que los Judíos mesiánicos abandonen el Pacto eterno y se hagan como los gentiles para poder ser salvados. Al contrario, aquellos que tienen tales pretensiones desprecian las palabras de Yeshua, que dijo: «Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una yod ni una tilde pasará de la Torah, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el Reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el Reino de los cielos». Por lo tanto, aquellos que enseñan tales cosas serán muy pequeños en el Reino, siempre que logren entrar. Lamentablemente, así como aquellos discípulos ‒nuevos en la fé‒ no habían entendido que la salvación es independiente de la circuncisión, los cristianos modernos ‒después de dos milenios‒ no entienden que la salvación no autoriza absolutamente a violar la observancia de los Pactos, al contrario, nos alienta a cumplir la voluntad de Elohim en modo más completo, siguiendo Su Ley y no aquellas leyes inventadas por los hombres.

«Shimon ha contado cómo Elohim primero visitó a los Gentiles, para tomar de entre ellos pueblo para Su Nombre; y con esto concuerdan las palabras de los Profetas, como está escrito: “Después de esto volveré y restauraré la habitación de David, que estaba caída; y repararé sus ruinas, y la volveré a levantar; para que el resto de los hombres busque a Adonay, y todos los Gentiles, sobre los cuales es llamado Mi Nombre”, dice Adonay que hace todas estas cosas». (Hechos 15:14-18)

Esta acotación del apóstol Yakov es esencial para entender el rol de estos gentiles en el plan de redención: “para tomar de entre ellos pueblo para Su Nombre”, y luego: “volveré y restauraré la habitación de David”. Veamos con qué texto de las Escrituras Hebraicas esta declaración puede ser relacionada:

«Desde el día que saqué Mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las Tribus de Israel para edificar casa donde estuviese Mi Nombre, ni he escogido varón que fuese príncipe sobre Mi pueblo Israel; mas a Jerusalem he elegido para que en ella esté Mi Nombre, y a David he elegido para que fuese sobre Mi pueblo Israel». (2Crónicas 6:5-6)

«Hijos de Israel, ¿no me sois vosotros como hijos de Etíopes?» dice HaShem. «¿no hice Yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los Filisteos de Caphtor, y de Chîr a los Arameos? He aquí los ojos de HaShem, de Elohim, están contra el reino pecador, Y yo lo asolaré de la faz de la tierra: mas no destruiré del todo la casa de Yakov», dice HaShem. «Porque he aquí Yo mandaré, y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en un harnero, y no cae un granito en la tierra... «En aquel día Yo levantaré el tabernáculo de David, caído, y cerraré sus portillos, y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; Para que aquellos sobre los cuales es invocado Mi Nombre, posean el resto de Idumea, y a todas las naciones», dice HaShem que hará esto. (Amós 9:7-9,11-12)

Está claro que en el diseño de Elohim, Su pueblo, aquél que ha sido elegido para honrar Su Nombre, se llama Israel. Este pueblo debe ser traído de entre los gentiles ‒ no dice que sean gentiles, sino que es un pueblo traído de entre ellos. ¿Por qué? Porque la Casa de Israel está dispersa ente las naciones. Sin embargo, como una zaranda sirve para seleccionar los granos más finos de aquellos más grandes, así la descendencia de Israel será separada de aquella de los gentiles, de los cuales no se distingue más. Esto puede suceder sólo a través de la obra del Espíritu Santo, que conoce cuales son los hijos de Yakov aparte de los Judíos. El apóstol relaciona el ingreso de estos nuevos convertidos a una promesa: restaurar el tabernáculo de David. ¿Qué significa esto? Restaurar implica restablecer, volver al estado original, “como en el tiempo pasado”. Por lo tanto, es necesario identificar cuál era el ʹtabernáculo de Davidʹ, y qué relación pueden tener los gentiles con esta. David fue el Rey que reinó sobre todas las Tribus de Israel, y el primero que extendió su dominio también sobre los gentiles ‒ no obstante, éstos constituían una parte minoritaria de su Reino y eran sólo súbditos y nunca fueron considerados como parte de Israel. David de hecho fue Rey de Judá, luego de todo Israel, y seguidamente conquistó Moav, Ammon, Edom, Fenicia y Siria, naciones que permanecieron bajo la soberanía hebrea durante el reino de Shlomo, pero que sucesivamente, con la división de los dos Reinos obtuvieron la independencia. Recordemos que en el tiempo en que ocurrieron las conversiones de los primeros gentiles, es decir, cuando Shimon, Shaul y los otros discípulos iniciaron su misión de evangelizarlos, el único componente reconocible del tabernáculo de David era la Casa de Judá -los Judíos-, mientras la Casa de Israel estaba entre los gentiles, de los cuales esta debía ser traída, reconducida como el hijo pródigo a la Casa del Padre. Como dijo el Profeta Oseas: “Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: «Vosotros no sois pueblo Mío», les será dicho: «Sois hijos de El Hai»”‒ Hoshea 1:10. También aquí como en Amós 9:9, los hijos de Israel son comparados con granos de arena, y su número no se puede contar... ¿Quiénes son, entonces, estos hijos de la Casa de Israel, los cuales no son más el pueblo que Elohim ha elegido para honrar Su Nombre, y que son rescatados de entre los gentiles, y separados de ellos como los granos que la zaranda separa de los otros? Para que el tabernáculo de David sea restaurado, es indispensable que la Casa de Judá y la Casa de Israel sean reunidas bajo una única tienda, dentro la cual hay también lugar para una parte de gentiles. Sin embargo, sólo el Eterno puede saber quiénes son los hijos de Israel los cuales son considerados como ʹLo-Ammiʹ, ʹno-pueblo Míoʹ, para que estos puedan volver a ser los hijos del Altísimo. Esto es precisamente lo que está escrito en Hechos 2:47: “Y el Señor añadía cada día a la asamblea aquellos que habían de ser salvados”. Elohim es Quien añade aquellos que deben entrar en la asamblea de los redimidos, porque Él les conoce. Yeshua mismo declaró haber venido sólo por las ovejas perdidas de la Casa de Israel ‒ dejando de todos modos las "migajas" a los gentiles (Mateo 15:27). Ahora nos preguntamos: ¿eran estos convertidos ʹgentilesʹ realmente gentiles?


Shaul de Tarso, llamado Pablo

Del capítulo 16 del libro de los Hechos hasta el final, la escena es casi monopolizada por este personaje controvertido, el cual es un reformador y no obstante sus cartas constituyen la base para las especulaciones más fundamentalistas de la doctrina cristiana; un hombre que reconoce muchas veces el hecho de expresar una opinión suya personal que no necesariamente es Palabra de Elohim (no como los Profetas, los cuales escriben: «la Palabra del Eterno vino a mí»), y sin embargo sus escritos logran eclipsar incluso al Evangelio en cuanto a autoridad según los parámetros de la iglesia. A menudo malentendido, aparece a veces como un revisionista o bien como un conservador, como un renegado o bien como un ortodoxo. Su enseñanza puede estar en contraste con la de Yeshua, porque ambos representan dos corrientes de pensamiento diversas, cosa que es típicamente judaica ‒ como las escuelas de Shammai e Hillel. Sin embargo, no hay una incoherencia tan marcada en lo que ha escrito, si interpretado correctamente, o entre lo que ha dicho y lo que ha hecho, entre aquél Shaul que recomienda de no circuncidarse (1Corintios 7:18) mientras él mismo circuncida a un discípulo suyo (Hechos 16:3), o entre aquél que aparentemente desacredita la Torah mientras en cambio la observa puntualmente...
Cuando se presenta un pasaje de las Escrituras que no favorece al punto de vista cristiano, un vicio consuetudinario de la iglesia es afirmare que “eso era válido entonces, para los Hebreos”, mientras sostiene con vehemencia la validez de un texto (casi siempre fuera del contexto) de cualquier epístola paulina. Sería oportuno notar que en muchas ocasiones, lo escrito por Shaul tiene una referencia específica a una situación determinada, y se podría decir también que “eso era válido entonces, para los Romanos, o para los Corintios, o para los Gálatas, o para los Efesios...”. Sin embargo, en este estudio veremos que además de las propias auto-refutaciones, las palabras de Shaul son muchas veces mal traducidas.

Desde el inicio de su carrera apostólica, Shaul cumple diversos actos que demuestran, en primer lugar, su observancia de la Torah:

Hechos 16:1 Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; 16:2 y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. 16:3 Quiso Shaul que éste fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares; aunque todos sabían que su padre era griego...
16:13 Y en el día de Shabat salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido... 16:20 y presentándolos a los magistrados, dijeron: «Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad, 16:21 y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos».
17:1 Pasando por Amfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una Sinagoga de los Judíos; 17:2 y Pablo, según su costumbre, fue a ellos, y por tres días de Shabat razonó con ellos sobre las Escrituras... 17:10 Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la Sinagoga de los Judíos. 17:11 Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Como se puede confirmar por estos pasajes y otros sucesivos, Shaul seguía observando la Torah, y no sólo aquella escrita, sino también los preceptos rabínicos ‒ como por ejemplo, considerar Judío al hijo de madre Judía aunque el padre no lo sea, y aparentemente, el hecho que Timoteo no haya sido circunciso no causaba escándalo a ninguno de los Judíos, al menos hasta cuando este Timoteo no debía ser iniciado en el ministerio en la asamblea. Hemos ya hablado del hecho que Shaul como todos los apóstoles y discípulos observaba el Shabat, como era costumbre de todos ellos. Además, ellos eran considerados por los gentiles no como un grupo distinto, sino simplemente como Judíos, los cuales conducían el mismo modo de vivir de todos los Judíos y predicaban la observancia de ʹcostumbresʹ judaicas ‒ no rituales ʹcristianosʹ!
Loa creyentes de Berea deberían ser imitados por todos los cristianos: ellos no se conformaban con lo que se les predicaba, sino que cotejaban todas las cosas con las Escrituras... ¿Cuáles Escrituras leían estos discípulos de Berea? ¿Las cartas de Pablo? ¿Los Evangelios? Ciertamente no, porque la única Escritura de la que disponían era la Torah, los Profetas y los Escritos. ¿Piensan ustedes que quizás habrían aceptado el mensaje de alguno que les hubiese dicho «hermanos, ya no tenemos que observar la Torah»? ¿En qué pasaje de las Escrituras habrían encontrado una justificación a tal insolente sugerencia? Evidentemente, ni Pablo ni ningún otro podía haber proclamado el llamado "mensaje de la gracia" en la manera en que es anunciado por la iglesia cristiana de hoy! Los bereanos seguramente no lo habrían aceptado.

Hechos 18:12 Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los Judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal, 18:13 diciendo: «Este persuade a los hombres a honrar a Elohim en modo contrario a la Torah»... 18:18 Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto. 18:19 Y llegó a Efeso, y los dejó allí; y entrando en la Sinagoga, conversaba con los Judíos, 18:20 los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió. 21:20 Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Elohim, y le dijeron: «Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la Torah. 21:21 Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los Judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres. 21:22 ¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido. 21:23 Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto; 21:24 tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la Torah»... 21:26 Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el Templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse el sacrificio por cada uno de ellos.

Indudablemente Shaul, como quienquiera que se dedica a una misión o profesión, era un hombre que recibía críticas, pero tenía también sus adeptos. Por una parte, aquellos que lo calumniaban, por la otra, aquellos que le rogaban que permaneciera con ellos; ambas facciones eran Judíos ‒ sin embargo, es usual que en las iglesias se enfatice el hecho que aquellos que lo perseguían eran Judíos, mientras no se tiene en cuenta que aquellos que lo sostenían eran también Judíos. Es perfectamente lícito que al interno de un pueblo o un partido o movimiento haya corrientes opuestas. Es también razonable que la iglesia esté de la parte de una de estas facciones, pero no es absolutamente lícito deformar la naturaleza de ésta para subrayar el carácter de la otra, o sea, no es legítimo decir que los adeptos de Shaul eran ʹcristianosʹ, mientras sus opositores eran Judíos: ambos grupos eran Judíos, ambos observantes de la Torah.
Las acciones cumplidas por Shaul para demostrar a los Judíos que lo que se decía de él era falso son difíciles de explicar para los teólogos cristianos, porque hay sólo dos posibilidades: o era verdaderamente lo que mostraba, un observante de la Torah en todos sus puntos, o era un perfecto hipócrita! Shaul, siendo ya un apóstol de Yeshua y predicador de la salvación por gracia, bien dos veces había hecho votos, los cuales son preceptos que pertenecen a la Ley y que, según los cristianos deberían ser abandonados por este mismo motivo. Shaul en cambio, no sólo los ha hecho sino también cumplido, junto con otros creyentes en Yeshua! Ellos debían raparse, según prescribe la Ley, seguir el ritual de purificación, y no sólo eso, sino también ofrecer el sacrificio! Esto es realmente desconcertante para la teología cristiana; de hecho, este verso nunca es comentado en las iglesias, al punto tal que para muchos lectores esta puede ser la primera vez que leen que los creyentes en Yeshua todavía sacrificaban en el Templo! Y como está escrito, y todos lo pueden leer (aunque en la mayoría de las versiones de la Biblia el término sacrificio ha sido reemplazado per aquél más suave y ambiguo de ofrenda), no hay nada más que discutir sobre este argumento. La única conclusión posible es que los discípulos de Yeshua seguían observando la Torah, incluidas las ofrendas sacrificiales.

Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino. Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: «Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero». Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: «¡Grande es Diana de los efesios!»... Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería hablar en su defensa ante el pueblo. Pero cuando le conocieron que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: «¡Grande es Diana de los efesios!» (Hechos 19:23-28,33-34)

Nos parece estar en pleno ambiente católico-romano... Cierto, después fue justamente en el concilio de Éfeso que el culto de Artemisa/Diana/María ha sido introducido oficialmente en el cristianismo, de la cual se venden todavía estatuillas, y que gran parte del mundo sigue adorando. Esta vez son los gentiles que se oponen a Shaul y a Alexandros, los cuales son Judíos que predican, como buenos Judíos, que se debe observar el segundo mandamiento del judaísmo. ¿Y por qué? ¿No bastaba decir a los gentiles que debían abstenerse de sangre y de fornicación? Parece que no, también la Torah se debe observar, con sus mandamientos...

Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Éfeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Shavuot, si le fuese posible, en Jerusalem. (Hechos 20:16)

Según parece, el apóstol Pablo tenía mucho interés en celebrar las festividades judaicas... ¿Pero no había sido ya salvado por gracia?

«Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos». (Hechos 20:29-30)

Ya entonces Shaul preveía que habría venido la apostasía y que falsos maestros habrían distorsionado la verdad, enseñando doctrinas de hombres, contrarias a la Torah e invalidando las Escrituras que Shaul mismo predicaba. Esto dijo en Éfeso, la ciudad donde luego nació la iglesia de los gentiles con todas sus doctrinas que los cristianos se traen arrastrando hasta el día de hoy.

Hechos 21:39 Entonces Pablo dijo: «Yo de cierto soy hombre judío de Tarso, ciudadano de una ciudad no insignificante de Cilicia; pero te ruego que me permitas hablar al pueblo». 21:40 Y cuando él se lo permitió, Pablo, estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo. Y hecho gran silencio, habló en lengua hebrea, diciendo: 22:1 «Varones hermanos y padres, oíd ahora mi defensa ante vosotros». 22:2 Y al oír que les hablaba en lengua hebrea, guardaron más silencio. Y él les dijo 22:3 «Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la Torah de nuestros padres, celoso de Elohim, como hoy lo sois todos vosotros»... 22:25 Pero cuando le ataron con correas, Pablo dijo al centurión que estaba presente: «¿Os es lícito azotar a un ciudadano romano sin haber sido condenado?» 22:26 Cuando el centurión oyó esto, fue y dio aviso al tribuno, diciendo: «¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es ciudadano romano». 22:27 Vino el tribuno y le dijo: «Dime, ¿eres tú ciudadano romano?» 22:28 Y él dijo: «Sí». Respondió el tribuno: «Yo con una gran suma adquirí esta ciudadanía». Entonces Pablo dijo: «Pero yo lo soy de nacimiento». 22:29 Así que, luego se apartaron de él los que le iban a dar tormento; y aun el tribuno, al saber que era ciudadano romano, también tuvo temor por haberle atado... 23:1 Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: «Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Elohim hasta el día de hoy». 23:2 El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. 23:3 Entonces Pablo le dijo: «Elohim te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la Torah, y quebrantando la Torah me mandas golpear?» 23:4 Los que estaban presentes dijeron: «¿Al sumo sacerdote de Elohim injurias?» 23:5 Pablo dijo: «No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: "No maldecirás a un príncipe de tu pueblo"». 23:6 Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: «Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga». 23:7 Cuando dijo esto, se produjo disensión entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió. 23:8 Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas. 23:9 Y hubo un gran vocerío; y levantándose los escribas de la parte de los fariseos, contendían, diciendo: «Ningún mal hallamos en este hombre; que si un espíritu le ha hablado, o un ángel, no resistamos a Elohim».

La versatilidad de este hombre es una virtud que no todos logran tener. Verdaderamente, era un Judío que hablaba hebreo y afirmaba su observancia de la Torah, pero si se trataba de la propia integridad física era también un romano que hablaba griego. Era también un fariseo de fariseos, de pura estirpe, y estaba orgulloso de serlo, sobre todo si de ésto podía sacar alguna ventaja. Conocedor de las usanzas judaicas, un hombre de su altura no podía no saber cuál de estos hombres reunidos en el Sanhedrin era el sumo sacerdote! Es como si hoy uno va al vaticano y viendo al papa, no lo reconoce. Luego, evidentemente, no puso la otra mejilla ‒ pero esta acción de maldecir a quien lo había golpeado, no ha contradicho la enseñanza de Yeshua, como ya he explicado qué significa ʹponer la otra mejillaʹ en el capítulo ʹYeshua, “el fariseo”ʹ. Además, en cuanto al motivo por el cual él era juzgado... evidentemente, era una media verdad; no exactamente “por causa de la resurrección de los muertos” es que él era contrastado. Es un hecho usual en las iglesias cristianas que se critique a Avraham por haber dicho una “media verdad” en cuanto a su mujer Sarai, que era realmente su hermana (Génesis 20:12), pero nadie se atreve a criticar al santísimo Pablo, presunto padre de su teología, por haber hecho lo mismo. Shaul era no sólo un misionero, sino también un político.

Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré. Esperaba también con esto, que Pablo le diera dinero para que le soltase; por lo cual muchas veces lo hacía venir y hablaba con él. Pero al cabo de dos años recibió Félix por sucesor a Porcio Festo; y queriendo Félix congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo. (Hechos 24:25-27)

También Félix era un político, pero un político italiano...


La Carta a los Romanos

Parte I

De todas las epístolas paulinas, la carta de Shaul a los Romanos es su obra maestra teológica y literaria, alcanzando el ápice en la alegoría de los dos olivos. En esta él explica exactamente el contrario de lo que la doctrina de la iglesia entiende... Esta es una carta en la que el apóstol considera los opuestos según una óptica mesiánica y explica el plan de salvación para la humanidad, enfatizando la misión salvífica de Israel.

A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Elohim para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Elohim se revela por fe y para fe, como está escrito: “Mas el justo por la fe vivirá”. (Romanos 1:14-17)

Con estas frases Shaul comienza a presentar las parejas de opuestos (o de términos complementarios), los cuales se repiten en esta y otras sus epístolas: griegos/bárbaros, sabios/ignorantes, judío/griego ‒ subrayando en este caso que el judío tiene la precedencia. En este contexto, nombra también a los Romanos, no oponiéndolos a ninguno. Él les anuncia el Evangelio: ¿Pero cuál era el Evangelio que Shaul proclamaba? ¿Eran las Escrituras, o alguna enseñanza nueva? ¿Qué había recibido de Yeshua? En la introducción de esta carta, Shaul dice a los Romanos que “el Evangelio de Elohim, que Él había prometido antes por Sus Profetas en las Santas Escrituras... para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de Su Nombre” (1:1,2,5) es aquél que él anuncia. Por lo tanto, no un nuevo mensaje, sino aquél que ya estaba escrito en la Torah, los Profetas y los Escritos ‒ ese era el ʹEvangelioʹ, porque, reitero, lo que nosotros conocemos hoy con el mismo nombre no había sido aún escrito, o bien, estaba en proceso de escritura. El mensaje que él anuncia a los Romanos se funda sobre el verso que encendió la mecha de inspiración a la Reforma Protestante: “e justo vivirá por la fé”. Ésta declaración que constituye el fundamento de toda la doctrina evangélica, está escrito en Havakuk 2:4 ‒ no es un verso original del Nuevo Testamento, sino que pertenece al patrimonio del judaísmo! por lo tanto, lo que Shaul predica a los gentiles no es otra cosa que la fé judaica, la misma que Yeshua practicó y enseñó. Es en este sentido que el Evangelio es poder de Elohim per la salvación de los Judíos, porque ellos ya lo habían recibido en la Torah y han sido los primeros en conocer la redención por la fé en el Omnipotente de Israel, su Salvador (1Shmuel 14:39; 2Shmuel 22:3; Salmo 18:2; Yeshayahu 43:3,11; 45:15,21; 49:26; 60:16; Hoshea 13:4), y no como pretenden los cristianos, que los Judíos deban aceptar el ʹEvangelioʹ neo-testamentario, el cual llegó después a los gentiles para que también ellos pudieran conocer la gracia de Elohim, como está escrito, revelada por fé y para fé, o sea, de la fé mosaica de Israel a la fé mesiánica universal.

A continuación, el apóstol explica el origen de la injusticia universal y la condena de los gentiles por su desobediencia, y la elección y responsabilidad de los Judíos.

1:18 Porque la ira de Elohim se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19 porque lo que de Elohim se conoce les es manifiesto, pues Elohim se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues habiendo conocido a Elohim, no le glorificaron como a Elohim, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Elohim incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 Por lo cual también Elohim los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad de Elohim por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amen.

Aquí el apóstol explica toda la humanidad había conocido a Elohim y sin embargo han preferido hacerse sus propios ídolos, por este motivo los gentiles han sido desheredados y excluidos de los Pactos ‒ no porque Él no se haya manifestado a ellos, sino porque ellos no Lo han querido recibir. Uno de los problemas insolubles para la soteriología cristiana concierne a la salvación de los pueblos que no han tenido la posibilidad de oír el mensaje del Evangelio (por ejemplo, los nativos de América antes de la llegada de los europeos): ¿Puede Elohim condenarles porque no han recibido el Evangelio? Ciertamente, no. Sin embargo, existen parámetros en base a los cuales Elohim hace Su justo juicio: en cada pueblo siempre hubo unos pocos que no se han alineado con la idolatría oficial, aquellos que conservaban todavía el conocimiento del Creador. Cuando de estos pocos ya no había más, era decretado el fin de aquél pueblo (tenemos un ejemplo en Sodoma y Gomorra, en las cuales no había más ningún justo, o en los Cananeos, los cuales debían ser combatidos sólo cuando su impiedad hubiese alcanzado el límite ‒ Génesis 18:26-33; 15:16). Estos eran juzgados según la Ley que el Eterno había dado al hombre desde la Creación, por la cual el hombre es capaz de discernir el bien y el mal.

1:26 Por esto Elohim los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 28 Y como ellos no aprobaron retener el conocimiento de Elohim, Elohim los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen, 29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Elohim, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31 necios, desleales [a los Pactos], sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 32 quienes habiendo entendido el juicio de Elohim, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Generalmente se piensa que la Torah fue revelada a Mosheh: por lo tanto, en los tiempos precedentes, ¿como hacía Elohim para juzgar? En realidad, la Torah fue dada por escrito al pueblo de Israel para que no se olvidara de la Ley eterna de Elohim como los otros pueblos habían hecho, pero esta ya existía, y había sido revelada desde la Creación. No ha sido Mosheh el primero que estableció el mandamiento de no matar, sino que ya Caín lo conocía, y sabía de ser culpable por haber matado a su hermano Hevel. Noaj sabía cuales animales eran puros y cuales impuros antes de hacerles entrar en el arca. Por eso también los gentiles, aún no habiendo recibido la Torah de Mosheh, son igualmente responsables. La humanidad entera, conociendo la Ley, ha elegido libremente de desobedecer a los mandamientos y de poner en práctica todo lo que es contrario a la Torah. Es reafirmado el concepto que tenían conocimiento de Elohim y de Su juicio, y que no tuvieron fé en los Pactos (la traducción "desleal" significa en hebreo "sin fe en el Pacto", "sin fé en la Ley"). No han respetado el Pacto Noájico, al cual está sujeta la entera humanidad ‒ y por este motivo se requiere a los gentiles de observar al menos éste Pacto («Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Elohim es hecho el hombre» ‒ Génesis 9:4-6); los descendientes de Avraham, a excepción de los Judíos, no tuvieron fé en el Pacto Avrahamico y pasaron a ser gentiles; los cristianos aún no tienen fé en el Pacto Mosaico y piensan ser justificados transgrediendo la Torah.

2:4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Elohim, 6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad; 8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia. 9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego; 10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 11 porque no hay acepción de personas para con Elohim.

Elohim dará la vida eterna a aquellos que perseveren en las buenas obras buscando la gloria! ¡Pero cómo! ¡¿No es que la salvación se obtiene por gracia y no por obras para que nadie se gloríe?! (Efesios 2:8-9) Es necesario que Shaul se ponga de acuerdo consigo mismo, o bien que se explique mejor, o quizás, que los cristianos lo sepan interpretar... De hecho, no hay incoherencia entre estas dos afirmaciones, porque también aquí dice que la benignidad de Elohim lleva al arrepentimiento ‒esta es la gracia, que no viene de vosotros, sino que es don de Elohim, como dice en Efesios 2:8‒, pero el arrepentimiento implica reconocer de haber transgredido la Torah, porque el pecado es la violación de la Torah (1Yohanan 3:4), luego es necesario no pecar más (Yohanan 5:14; 8:11), por lo tanto no violar la Torah, o sea, observar la Torah. Haciendo así, quien se ha arrepentido por gracia obtiene fé, por lo tanto pondrá en práctica las buenas obras en lugar de considerarse “libre de la Ley”. Efectivamente, el conocimiento de la Torah coloca al Judío en el primer puesto, conocimiento que llega al Griego a través de la predicación, por lo tanto después, y por este motivo lo eleva a la misma posición del Judío. Y como delante de Elohim no hay acepción de personas, el Griego ya no tendrá más la excusa de no conocer la Torah, sino que será juzgado en el mismo modo que el Judío. Lamentablemente, los cristianos pretenden desclasar al Judío a la posición de transgresor de la Torah para ponerlo al mismo nivel de ellos, en lugar de tratar de elevarse ellos.

2:12 Porque todos los que sin la Torah han pecado, sin la Torah también perecerán; y todos los que bajo la Torah han pecado, por la Torah serán juzgados; 13 porque no son los oidores de la Torah los justos ante Elohim, sino los hacedores de la Torah serán justificados. 14 Porque cuando los gentiles que no tienen Torah, hacen por naturaleza lo que es de la Torah, éstos, aunque no tengan Torah, son ley para sí mismos, 15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.

“Los que han pecado sin la Torah”... ¿Pero cómo se puede pecar sin la Torah? ¿No dice el mismo Shaul que “por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20), y “pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado” (Romanos 5:13)? Entonces, ¿por qué estos pobres gentiles, que han pecado sin la Torah, perecerán? Notar la diferencia: aquellos sin la Torah perecerán, aquellos con la Torah serán juzgados en base a esta. Aquellos sin la Torah ya han sido condenados, sin un juicio! En realidad el hombre sin la Torah no existe, porque ya desde el primer hombre se tiene conocimiento del bien y del mal, por lo tanto, de la Torah eterna, en base a la cual todos serán juzgados. Aquellos que están sin la Torah lo están porque han voluntariamente decidido ignorar la Torah y por eso perecerán. Analizando el contexto, encontraremos que estos sin la Torah son aquellos que no se han preocupado en mantener el conocimiento de Elohim, por este motivo han perdido toda relación con la verdad y han sido abandonados a una mente reprobada.
Shaul afirma que la justificación proviene de la observancia de la Torah, mientras en otra parte sostiene que la justificación se obtiene por la fé: ¿hay en esto una contradicción, o bien se pueden conciliar ambos conceptos? De hecho, la justificación que inicia con la fé, debe ser luego completada con la observancia de la Torah. La gracia no nos libera de la Torah, nos libera sólo de la condena, la cual es de todos modos inevitable si después de haber recibido la gracia se insiste en el transgredir la Torah ‒ como un reo que haya sido agraciado, esto no significa que él sea libre de la ley y pueda seguir transgrediéndola, porque en ese caso será juzgado por la ley con el agravante de la reincidencia.

2:17 He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la Torah, y te glorías en Elohim, 18 y conoces su voluntad, e instruido por la Torah apruebas lo mejor, 19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, 20 instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad; 21 tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? 22 tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? 23 tú que te jactas de la Torah, ¿con infracción de la Torah deshonras a Elohim?

Aquí Shaul llama en causa al Judío ‒y también lo hacen los cristianos, pero esta vez ignorando que “no hay Judío ni Griego porque delante de Elohim no hay acepción de personas”‒ en cuanto conocedor de la verdad, no en cuanto a su ser Judío, porque las mismas cosas que él reclama pueden ser también demandadas a quienquiera se jacte de ser un servidor de Elohim y no hace Su voluntad. Podremos hoy parafrasear este pasaje diciendo: “he aquí, tú tienes el sobrenombre de cristiano, y te apoyas en el Evangelio, etc. y predicas que no se ha de robar, robas, etc.?”. En aquél tiempo, lógicamente, Shaul no podía tomar como ejemplo a los cristianos porque no existían, por lo tanto ha dado el único posible, el Judío. Lo que cuenta es que él enfatiza el hecho que se deshonra a Elohim transgrediendo la Torah.
¿Son estos ejemplos válidos sólo para los Judíos o también para los cristianos? ¿Pueden quizás los cristianos predicar una cosa y hacer otra? ¿Pueden ellos decir «no robar» y luego robar? ¿O censurar el adulterio, y luego cometerlo? Si no es así, entonces surge una pregunta: ¿deben los cristianos observar la Torah o no?

2:24 Porque el nombre de Elohim es blasfemado por causa de vosotros entre los Gentiles, como está escrito. 25 Porque la circuncisión en verdad aprovecha, si guardares la Torah; mas si eres rebelde a la Torah, tu circuncisión es hecha incircuncisión. 26 De manera que, si el incircunciso guardare las justicias de la Torah, ¿no será tenida su incircuncisión por circuncisión? 27 lo que de su natural es incircunciso, guardando perfectamente la Torah, te juzgará a ti, que con la letra y con la circuncisión eres rebelde a la Torah. 28 Porque no es Judío el que lo es en manifiesto; ni la circuncisión es la que es en manifiesto en la carne: 29 Mas es Judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Elohim.

En este pasaje, Shaul exalta el valor de la Torah por encima de la circuncisión y de las pertenencias étnicas. Continuando con el ejemplo precedente, el apóstol enfatiza el valor del obrar más bien que de las formalidades y apariencias. Muchos cristianos resaltan la presunta “circuncisión del corazón” como una excusa, sin entender aquello que el apóstol explica claramente: que aquél que es circunciso en el corazón observa los preceptos de la Torah! Así como es inútil tener la circuncisión y la forma externa del judaísmo sin ponerlo en práctica, es también inútil tener la forma del cristiano y no observar los mandamientos. El Nombre de Elohim ha sido blasfemado entre los gentiles simplemente porque la Casa de Israel había dejado de observar la Torah. Ahora los cristianos pretenden hacer lo mismo sin procurase el juicio divino.

3:1 ¿Qué pues, tiene más el Judío? ¿o qué aprovecha la circuncisión?, 2 Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, que la palabra de Elohim les ha sido confiada. 3 ¿Pues qué si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿la incredulidad de ellos habrá hecho vana la verdad de Elohim? 4 En ninguna manera; antes bien sea Elohim verdadero, más todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando de ti se juzgare.

No es como los cristianos dicen, que no se deba más practicar la circuncisión ‒ no es necesaria para los gentiles, pero es obligatoria para los Judíos, independientemente del hecho que hayan reconocido Yeshua como Mesías o no. De hecho, los oráculos de Elohim, las profecías, Su Palabra, no fueron dadas a los gentiles, sino sólo a los Judíos. El hecho de que haya Judíos que no han creído en la Torah, no invalida la Torah.

3:19 Empero sabemos que todo lo que la Torah dice, a los que están en la Torah lo dice, para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete a Elohim: 20 Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado. 27 ¿Dondé pues está la jactancia? Es excluída. ¿Por cuál ley? ¿de las obras? No; mas por la ley de la fe. Así que, concluímos ser el hombre justificado por fe, aparte de las obras de la Torah. 29 ¿Es Elohim solamente Elohim de los Judíos? ¿No es también Elohim de los Gentiles? Cierto, también de los Gentiles. 30 Porque uno es Elohim, el cual justificará por la fe la circuncisión, y por medio de la fe la incircuncisión. 31 ¿Luego deshacemos la Torah por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la Torah.

Aquí Shaul explica a los Romanos aquello que después de dos milenios se debe todavía explicar a los cristianos: ellos (no conociendo el judaísmo) creían que bastaba hacer el bien para obtener la justificación. Habiendo luego entendido que la salvación se obtiene por gracia, por lo tanto a través de la fé, ellos pensaban que no fuera más necesario observar la Torah. Este concepto, sostenido por la iglesia, ha condicionado también a las traducciones, que muchas veces presentan el verso 28 como sigue: “el hombre es justificado mediante la fé, sin las obras de la Torah”; el término ʹsinʹ, en sí mismo ambiguo, ha sido interpretado como ʹreemplazandoʹ, como si la fé tomara el lugar de la Torah, mientras que la traducción correcta es ʹseparadamenteʹ, ʹaparte deʹ, o sea, no substituyendo sino completando, como escribió Yakov en su epístola: “De hecho, como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fé sin las obras es muerta” (Yakov 2:26). No se puede alcanzar la perfección a través de las obras de la Torah sin tener fé, ni se la puede obtener sólo por fé, sin observar la Torah. De hecho, como Shaul explica claramente, mediante la fé NO se anula la Torah, sino que se la confirma, se la establece sólidamente! ¿Por qué este concepto es tan difícil de asimilar para los cristianos?...
Una ulterior dificultad surge de la inexacta traducción de la palabra Torah, que viene siempre traducida como Ley, sin luego poder distinguir de la otra palabra correctamente traducida ley. Esta última es apropiada en los términos "ley de las obras" y "ley de la fé", porque no hacen referencia específica a la Torah.

4:2 Que si Abraham fué justificado por las obras, tiene de qué gloriarse; mas no para con Elohim. 3 Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Elohim, y le fué atribuído a justicia. 4 Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda. 5 Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia. 6 Como también David dice ser bienaventurado el hombre al cual Elohim atribuye justicia sin obras, 7 Diciendo: «Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. 8 Bienaventurado el varón al cual el Señor no imputó pecado».

La doctrina de la salvación per fé no fu revelada en la llamada “dispensación de la gracia” ‒concepto antibíblico‒, sino que pertenece al patrimonio del judaísmo, y también en los tiempos precedentes, del conocimiento que el hombre había recibido de Elohim.

4:9 Porque decimos que a Abraham fue contada la fe por justicia. 10 ¿Cómo pues le fue contada? ¿en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. 11 Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión: para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que también a ellos les sea contado por justicia; 12 Y padre de la circuncisión, no solamente a los que son de la circuncisión, más también a los que siguen las pisadas de la fe que fue en nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

Una vez que Avraham ya había sido justificado por fé, ¿por cuál motivo ha debido después circuncidarse? Justamente porque habiendo creído, debía seguir las obras de justicia, sin las cuales él habría perdido su justificación por fé. Los cristianos no deben ilusionarse que después haber creído son ya libres de toda responsabilidad delante de su Salvador, al contrario, tienen el deber de hacer Su voluntad, que antes no eran capaces de cumplir. Avraham es puesto como ejemplo para los gentiles, para que así como él, una vez justificados per fé puedan imitarlo haciendo la voluntad del Eterno, y para los Judíos para que así ellos no sólo lleven el sello de la justicia externamente sino que tengan fé en las promesas. Como resulta evidente, no hay elementos que se excluyan uno a otro, sino componentes que se integran recíprocamente.

6:1 ¿Pues qué diremos? Perseveraremos en pecado para que la gracia crezca? 2 En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que es muerto, justificado es del pecado. 8 Y si morimos con el Mesías, creemos que también viviremos con él; 9 Sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñoreará más de él. 10 Porque el haber muerto, al pecado murió una vez; mas el vivir, a Elohim vive. 11 Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos a Elohim en el Mesías Yeshua Señor nuestro. 12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias; 13 Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumento de iniquidad; antes presentaos a Elohim como vivos de los muertos, y vuestros miembros a Elohim por instrumentos de justicia.

Parece suficientemente claro que la gracia no concede licencia para pecar. Por lo tanto, aunque se sea salvados por gracia, mediante la fé, es necesario no pecar. ¿Y qué es pecar? Debo dar todavía la definición bíblica, neo-testamentaria? Pecar es violar la Torah. Por lo tanto, quien es salvado por gracia, mediante la fé, debe observar la Torah! Si no, como se hace para ser muertos al pecado? Solamente no pecando. Para no pecar, es necesario no transgredir la Torah. No hay alternativa posible. El viejo hombre ha sido crucificado con Yeshua, y aquellos que son resucitados en él, viven para Elohim ‒¿hay alguien que cree que Yeshua después su resurrección habría anulado la Torah, comportándose en manera diversa de cómo él se comportó durante su vida? Si los gentiles, que han sido excluidos de las promesas porque no observaron la Torah habiendo preferido seguir los propios caminos, ahora tienen la posibilidad de ser readmitidos a través del Mesías para que el pecado no reine más sobre ellos, significa quizás que deben todava continuar viviendo como gentiles? Si fuese así, en qué consistiría su cambio de vida? cómo pueden morir al pecado? Justamente, así como Avraham fue justificado siendo todavía un gentil para que pudiese sucesivamente hacer la voluntad de Elohim, en el mismo modo los gentiles tienen la posibilidad de entrar en el Pacto para servir a Elohim como Él quiere.

6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. 15 ¿Pues qué? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo de la ley, sino bajo de la gracia? En ninguna manera. 16 ¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecer le, sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, ó de la obediencia para justicia? 17 Empero gracias a Elohim, que aunque fuistes siervos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual sois entregados; 18 Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.

Este es uno de los versos predilectos de los cristianos usados como pretexto para la desobediencia: “no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia”. ¿Qué quiere decir Shaul con esto? En primer lugar, a quiénes lo dice, a los Judíos o a los Romanos? La carta es dirigida a los Romanos. ¿Estuvieron alguna vez los Romanos bajo la Torah? No. ¿Entonces a cuál ley se refiere? ¿Por qué los cristianos, tomando como de costumbre los textos fuera del contexto, interpretan que esta “ley” sea la Torah? Esta era totalmente desconocida para los Romanos. ¿Por qué no quieren entender lo que resulta claro desde el inicio del discurso, que se trata de la ley de la muerte, que es universal, a la cual está sometida toda la humanidad? Como explica en 6:9, «sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñoreará más de él», y por lo tanto, aquellos que creen en él no están más bajo esta ley.
Aquí Shaul explica muy bien el objetivo de la redención, que consiste no en una liberación de la Torah, sino en una sumisión a la Torah ‒ de hecho hay dos posibilidades: o se es siervo de la injusticia, por lo tanto de la ley del pecado, o se es siervo de la obediencia, o sea de la Torah ‒ para lo cual es necesario ser liberados del pecado. La palabra Torah de hecho es más coherente con Enseñanza que con Ley. Esta enseñanza se recibe para poder servir a Elohim, obrando la justicia. ¿Cómo se puede obrar la justicia sin cumplir la Torah? Sobre qué parámetro se puede discernir lo que es justo y lo que no lo es? Una ley debe haber, y es la que nos ha sido transmitida por el Eterno, escrita con Su dedo, de la cual, según Yeshua, no pasará ni siquiera una yod.

6:20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado, erais libres acerca de la justicia. 21 ¿Qué fruto, pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? porque el fin de ellas es muerte. 22 Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos a Elohim, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna.

¿Quieren ser libres de la Torah? Serán siervos del pecado, porque como dice el apóstol, cuando eran siervos del pecado, eran libres de la justicia, por lo tanto, eran libres de la Torah porque no podía juzgarlos. Aquellos que han sido libertados de la ley del pecado, ahora pasan a ser siervos de Elohim, haciendo Su voluntad, no transgrediendo más su Ley.

7:1 ¿Ignoráis, hermanos, (porque hablo con los que saben la ley) que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? 2 Porque la mujer que está sujeta a marido, mientras el marido vive está obligada a la ley; mas muerto el marido, libre es de la ley del marido. 3 Así que, viviendo el marido, se llamará adúltera si fuere de otro varón; mas si su marido muriere, es libre de la ley; de tal manera que no será adúltera si fuere de otro marido. 4 Así también vosotros, hermanos míos, estáis muertos a la ley por el cuerpo del Mesías, para que seáis de otro, a saber, del que resucitó de los muertos, a fin de que fructifiquemos a Elohim. 5 Porque mientras estábamos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando para muerte. 6 Mas ahora estamos libres de la ley, habiendo muerto a aquella en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de letra. 7 ¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás. 8 Mas el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado está muerto. 9 Así que, yo sin la ley vivía por algún tiempo: mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí. 10 Y hallé que el mandamiento, a intimado para vida, para mí era mortal: 11 Porque el pecado, tomando ocasión, me engañó por el mandamiento, y por él me mató. 12 De manera que la Ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno.

También este capítulo es descaradamente tergiversado por los cristianos que odian la Torah, y lo interpretan en el modo más atroz, sin razonar. ¿Cuál es la ley que se enseñorea del hombre mientras él vive? ¿La Torah? Estaban los Romanos sujetos a la Torah? Estaban los gentiles sujetos a ella? O más bien aquí Shaul habla de una ley universal a la cual TODOS los hombres están sujetos? ¿No son todos los seres humanos sujetos al pecado, y por lo tanto a la muerte, aún sin haber sentido nunca acerca de la Torah? Resulta evidente que el apóstol continúa hablando de la ley de la muerte, de la cual se es librados obteniendo la vida eterna, y no de la Torah. Porque él explica en modo claro, que no se puede conocer el pecado si no a través de la ley ‒ pregunto a los cristianos, que afirman de no estar más bajo la ley: ¿Pueden ellos entonces hacer cualquier cosa, porque no estando más bajo la ley tampoco saben qué es el pecado? Aquí Shaul afirma que el hombre no habría conocido el pecado si no fuera por la ley‒ ¿Y quién dijo que esta ley era la Torah? no sabía ya Caín que matar era pecado? ¿No vino el Diluvio per causa de la maldad universal siglos antes de que Mosheh recibiera la Torah en el Monte Sinai? ¿No fueron destruidas Sodoma, Amorah, Admah y Tzevoyim por sus pecados antes de que fuera dada la Torah? ¿Y por qué Elohim castigó al pueblo que se construyó un becerro de oro e festejó mientras Mosheh estaba en el Monte, si el pueblo no podía conocer el pecado no habiendo todavía recibido la Torah? En verdad, la Torah no agregó nada de nuevo al conocimiento del pecado que ya existía antes, excepto algunas reglas que conciernen al incesto, que fue extendido las relaciones entre hermano y hermana y otras que antes eran lícitas ‒ reglamentos de la Torah que los cristianos consideran todavía vigentes. Por lo tanto, en qué sentido ha sido la Torah responsable de nuestro conocimiento del pecado? En ninguno.
Shaul nos dá también el ejemplo de cual haya sido el “mandamiento” que ha causado la caída del hombre: «no codiciar», lo que significa «no desear lo que es ilícito» ‒ ¿A quién fue dado este mandamiento?

El Eterno Elohim dió al hombre este mandamiento: «De todo árbol del huerto comerás; Mas del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás». (Génesis 2:16 -17)

Desde ese momento, como dice el apóstol, el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento produciendo el deseo:

Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dió también a su marido, el cual comió así como ella. (Génesis 3:6)

Por lo tanto, el pecado revivió, y el hombre murió:

«En el día que de él comieres, morirás». (Génesis 2:17)
«Que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre ». Y el Eterno Elohim sacólo fuera del huerto de Edén. (Génesis 3:22-23)

De hecho, así el pecado engañó al hombre por el mandamiento, y por él lo mató:

Y dijo la mujer: «La serpiente me engañó, y comí». (Génesis 3:13)

No existen dudas sobre la ley a la cual Shaul se refiere, que es la ley del pecado, que conduce a la muerte, ley de la cual se puede ser libre sólo a través de la redención. Esta interpretación armoniza con el contexto, como podemos leer:

5:12 Así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron...

Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo: Quién era este hombre? Mosheh, que nos ha dado la Torah? O Adam? Quién introdujo, entonces, la ley del pecado que conduce a muerte?

5:13 Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley. 14 No obstante, reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la rebelión de Adam; el cual es figura del que había de venir. 15 Mas no como el delito, tal fué el don: porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, mucho más abundó la gracia de Elohim a los muchos, y el don por la gracia de un hombre, Yeshua Mesías. 16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, así también el don: porque el juicio a la verdad vino de un pecado para condenación, mas la gracia vino de muchos delitos para justificación. 17 Porque, si por un delito reinó la muerte por uno, mucho más reinarán en vida por un Yeshua Mesías los que reciben la abundancia de gracia, y del don de la justicia. 18 Así que, de la manera que por un delito vino la culpa a todos los hombres para condenación, así por una justicia vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida. 19 Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituídos pecadores, así por la obediencia de uno los muchos serán constituídos justos. 20 La ley empero entró para que el pecado creciese; mas cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia; 21 Para que, de la manera que el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna por Yeshua Mesías Señor nuestro.

¿Por qué los cristianos incriminan a la Torah, de la cual Shaul no hace mención, sino que expone claramente que el pecado existía ya antes de Mosheh? Quién fue aquél que introdujo la muerte con su pecado? Fue Mosheh? Por el error de quién la condena fue extendida a todos los hombres? Por el error de Mosheh? de quién fue la desobediencia que constituyó pecadores a todos los hombres? Fue quizás Mosheh, cuando trajo la Torah escrita con el dedo de Elohim? Hasta prueba contraria, no fue Mosheh, sino Adam. ¿Por qué entonces, los cristianos llaman en causa la Torah, que no tiene nada que ver con todo esto? Simplemente, porque se rehúsan de aceptar la voluntad de Elohim, y quieren continuar en el camino del paganismo.
Shaul continúa su exposición diciendo:

7:13 ¿Luego lo que es bueno, a mí me es hecho muerte? No; sino que el pecado, para mostrarse pecado, por lo bueno me obró la muerte, haciéndose pecado sobremanera pecante por el mandamiento. 14 Porque sabemos que la Ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido a sujeción del pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago. 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la Ley es buena. 17 De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí (es a saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. 19 Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el mal que mora en mí. 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la Torah de Elohim: 23 Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte? 25 Gracias doy a Elohim, por Yeshua Mesías Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la Torah de Elohim, mas con la carne a la ley del pecado.

Shaul repite más veces que la Ley de Elohim, o sea la Torah, es espiritual, es buena, en la cual él se deleita como el Salmista, y él mismo, que ya no está más bajo la ley, declara de servir a la Ley de Elohim! Luego reconoce también que hay otra ley, da la cual es necesario ser liberados, que es la ley del pecado, la cual habita en todo hombre porque ha sido introducida por el primer hombre, y es de ésta ley que el Mesías nos hace libres, no de la Ley de Elohim! ¿Es tan difícil entenderlo?

8:1 Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Yeshua Mesías, los que no andan conforme a la carne, mas conforme al espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Yeshua Mesías me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

¿Es todavía necesario explicar de cuál ley el Mesías nos hacee libres? Quien no lo entiende, es porque no quiere entenderlo...

8:4 Para que la justicia de la Torah fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme á la carne, mas conforme al espíritu... 7 Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Elohim; porque no se sujeta a la Torah de Elohim, ni tampoco puede.

La redención tiene un objetivo: que los mandamientos puedan ser cumplidos, no ignorados! Cristianos, si no quieren estar bajo la Ley de Elohim, sepan que son enemigos de Elohim! ‒ Si están verdaderamente en la gracia, están bajo la Torah.

Antes de continuar con la segunda parte de la carta a los Romanos, quisiera concluir este argumento diciendo que la situación de aquellos cristianos que afirman de no estar bajo la Ley es extremadamente paradójica: ellos afirman que estando en la gracia no están más bajo la Torah (como si lo hubiesen estado alguna vez), confundiendo la Torah con la ley por medio de la cual hemos recibido conocimiento del pecado; todavía, ellos siguen teniendo conciencia de culpa si cometen pecados (en muchos casos, pecados declarados tales por la iglesia, no por las Escrituras) ‒por lo tanto, no han sido liberados‒, y se han sometido a otra ley, que no es aquella establecida por el Eterno ni observada por Yeshua, sino establecida por los hombres. Han abolido algunos mandamientos de la Torah (los cuales Yeshua declaró de no abolir ni entonces ni nunca) y los han reemplazado con otros que las Escrituras no mencionan. Naturalmente, la eliminación de la Torah en su teología ha dejado un enorme vacío que debe ser colmado con otras leyes, preceptos y prohibiciones, a los cuales se someten con gusto y les dan el nombre de “gracia”... Ellos consideran los mandamientos de Elohim gravosos, contradiciendo las propias Escrituras (1Yohanan 5:3), afirmando que son imposibles de observar. Sin embargo, se empeñan en observar otros preceptos que son igualmente o más rígidos y además inútiles. Y lo que es aún más grave, es que pretenden que los Judíos que creen en Yeshua se hagan gentiles como ellos, despreciando el Pacto, la Torah y las promesas!


Parte II: Israel - los Dos Olivos

En los capítulos 9, 10 y 11 de esta carta, Shaul revela a los Romanos el misterio de Israel y su rol fundamental en la redención de los gentiles. Notar que hasta este momento Israel no ha sido mencionado en la epístola, mientras que en estos tres capítulos es nombrado diez veces ‒más de cuanto lo sea en todas las otras cartas neo-testamentarias juntas‒, y también Shaul se define a sí mismo Israelita más bien que Judío, como él se identifica en otras ocasiones (Hechos 21:39; 22:3). Un motivo para esta particular nomenclatura en esta sección de la epístola debe haber, y es fundamental para la comprensión de todo su mensaje.

9:2 Que tengo gran tristeza y contínuo dolor en mi corazón. 3 Porque deseara yo mismo ser apartado del Mesías por mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; 4 Que son Israelitas, de los cuales es la adopción, y la gloria, y el pacto, y la proclamación de la Torah, y la adoración, y las promesas; 5 Cuyos son los padres, y de los cuales es el Mesías según la carne, el cual es sobre todas las cosas, Elohim sea bendito por los siglos. Amén. 6 No empero que la palabra de Elohim haya faltado: porque no todos los que son de Israel son Israelitas.

Shaul comienza hablando de sus hermanos en la carne, los cuales son Israelitas, y aclara que no todos los descendientes de Israel son Israel. ¿Qué quiso decir con esto? Usualmente, los cristianos interpretan esta frase en base a su doctrina extra-bíblica del Israel espiritual, diciendo que el verdadero Israel no está constituido por los Israelitas en la carne (o no por todos ellos). En realidad, aquí Shaul está diciendo otra cosa: que no todos aquellos que son descendientes de Israel son reconocidos como Israel, o bien se puede decir “Israel no es todo Israel”, porque una parte se ha perdido entre las naciones y no es más reconocible como Israel. Por lo tanto, aparte del Israel visible, hay un Israel invisible, ambos constituyen toda la descendencia de Israel. Esta interpretación es coherente desde el punto de vista lingüístico y armoniza con todo el contexto. Shaul de hecho, dice que quisiera que todos aquellos descendientes carnales de Yakov que no son más Israel sean salvados, considerándolos perdidos en medio de los gentiles. Si esto se refiriera a los Judíos, como quieren los cristianos, Shaul estaría in neta contradicción con lo que había dicho a Agripa:

Y ahora soy sometido a juicio por la esperanza de la promesa hecha por Elohim a nuestros padres: que nuestras doce tribus esperan alcanzar al servir fielmente a Elohim noche y día. Y por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos. (Hechos 26:6-7)

Si las doce Tribus esperan servir a Elohim fielmente noche y día, per cuál motivo estaría él tan entristecido a causa de Israel? ¿No será que aquél Israel que preocupa tanto al apóstol no es más reconocido en las doce Tribus? ¿Por qué Shaul hace presente en este momento que el Israel en la carne no es todo Israel (en el sentido que es mucho más de cuanto se conoce como Israel)? De hecho, hay doce Tribus (Yehudah, Levi, Binyamin por entero, más parte de las otras diez) que se reconocen en la Casa de Judá, o sea, los Judíos, los cuales sirven a Elohim, mientras hay todavía un Israel en la carne que no es más “Mi pueblo” sino que es “Lo-Ammi”, disperso entre los gentiles, el cual está compuesto de la parte de las diez Tribus que componen la Casa de Israel ‒ las Tribus perdidas. Este es el ʹmisterioʹ del cual habla en 11:25, que veremos más adelante. El hecho que aquí Shaul enfatice que se trata de Israel ʹen la carneʹ tiene un significado preciso. Él explica bien claramente que es a Israel que pertenecen las promesas, la adopción, los Pactos, los patriarcas ‒ no a un hipotético Israel espiritual, sino a aquél en la carne; no a los gentiles, sino a Israel! ¿Por qué les debía decir estas cosas a los Romanos? ¿Quiénes eran estos Romanos para que esta revelación les pudiera interesar?
Shaul continúa con su exposición sobre la heredad que pertenece al Israel que ha recibido las promesas, el cual es la descendencia física de Yakov:

9:7 Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente. 8 Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de Elohim; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación. 9 Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendré, y tendrá Sara un hijo. 10 Y no sólo esto; mas también Rebeca concibiendo de uno, de Isaac nuestro padre, 11 (Porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Elohim conforme a la elección, no por las obras sino por el que llama, permaneciese); 12 Le fué dicho que el mayor serviría al menor. 13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. 14 ¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Elohim? En ninguna manera.

¿Por qué toda esta disquisición genealógica? Justamente para demostrar que lo que cuenta es la promesa. Aunque fue hecha a Avraham, esta pasó no a todos sus hijos, sino sólo a Yitzhak; a su vez, no fue para ambos hijos de Yitzhak, sino sólo Yakov la recibió, porque fue elegido en lugar de su hermano. Aquí se insinúa la doctrina de la predestinación que Shaul pareciera sugerir... esta sirve para explicar que el Israel que ha recibido las promesas es aquél que él ahora trata de rescatar, y que se encuentra en medio de los gentiles ‒ propiamente, los hijos de la promesa, no más reconocidos como Israel físico.

9:16 Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Elohim que tiene misericordia. 17 Porque la Escritura dice de Faraón: «Que para esto mismo te he levantado, para mostrar en tí Mi potencia, y que Mi nombre sea anunciado por toda la tierra». 18 De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere, endurece. 22 ¿Y qué, si Elohim, queriendo mostrar la ira y hacer notoria su potencia, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira preparados para muerte, 23 Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, mostrólas para con los vasos de misericordia que él ha preparado para gloria; 24 Los cuales también ha llamado, es a saber, a nosotros, no sólo de los Judíos, mas también de los Gentiles? 25 Como también en Oseas dice: «Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mío; y a la no amada, amada».

Shaul explica a los Romanos en qué consiste la predestinación (argumento que ha hecho discutir a diversas facciones de la iglesia durante siglos): que Elohim ha elegido un pueblo para Su gloria, y a otros Él ha declarado ʹvasos de iraʹ. Esto no tiene un valor a nivel individual -excepto algunos casos como el del Faraón del Éxodo- sino a nivel de nación: Él ha predestinado a Israel para su gloria, y a otros pueblos en cambio maldijo, como Amalek (Éxodo 17:14), los Cananeos (Éxodo 23:23), etc. Esto no incide sobre el hecho de que a nivel individual haya redimidos también de estos pueblos, como también hay condenados en Su pueblo porque no han observado los mandamientos (Éxodo 31:14; Levítico 7:21; etc.). Por lo tanto, la complicada cuestión de la predestinación se resuelve simplemente entendiendo que esta se refiere a un pueblo elegido en relación a otros, no a individuos, los cuales tienen la facultad de decidir autónomamente y serán juzgados en base a sus propias decisiones, ya sea que pertenezcan al pueblo elegido o a otro.
En cuanto concierne al argumento principal de este estudio, lo que nos interesa es aclarar los siguientes puntos:
- Shaul indica con la expresión «mis hermanos», que él se refiere a los Israelitas, de quienes habla desde el inicio de su discurso (9:2-4) llamándoles parientes en la carne;
- por lo tanto, dice en modo explícito y unívoco que los vasos de misericordia son el pueblo de Israel, preparados para la gloria, los cuales son llamados «no sólo entre los Judíos, mas también entre los Gentiles»!
- Israelitas entre los gentiles? no a caso, el apóstol cita Hoshea, che, como ya hemos visto en el estudio sobre los Profetas, anunció la dispersión de la Casa de Israel entre las naciones, su pérdida de la identidad hebraica y su rescate cuando serán “Lo-Ammi”. Hoshea no ha dado alguna profecía sobre los gentiles, sino sólo sobre la Casa de Israel. ¿Por qué Shaul identifica a estos elegidos ʹgentilesʹ con aquél pueblo del cual profetizó Hoshea?
- Shaul reitera que es esta casa que ya ha sido anteriormente “preparada para la gloria”, por lo tanto llamada desde el lugar donde se decía de ellos “no sois mi pueblo”. Ellos son los elegidos entre los gentiles, la progenie física de Yakov, aquellos que en la Era Mesiánica serán nuevamente reunidos a la Casa de Judá, y será así restaurada la tienda de David. En este modo, las profecías armonizan plenamente con el mensaje paulino.

9:27 También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena de la mar, las reliquias serán salvas: 28 Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra abreviada, hará el Señor sobre la tierra.

Aquí Shaul se refiere a la siguiente profecía:

Las reliquias se convertirán, las reliquias de Jacob, al Elohim fuerte. Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas de la mar, las reliquias de él se convertirán: la destrucción acordada rebosará justicia. Pues el Señor Eterno de los ejércitos hará consumación y fenecimiento en medio de la tierra. Por tanto el Señor Eterno de los ejércitos dice así: «Pueblo mío, morador de Sión, no temas de Assur. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera de Egipto». (Yeshayahu 10:21-24)

Esta profecía no es dirigida a los Judíos, sino a la Casa de Israel, como emerge de los particulares:
- El número de ellos, como la arena del mar, es la misma expresión que encontramos en Hoshea 1:10 en referencia a la Casa de Israel ‒ Yeshayahu y Hoshea eran contemporáneos.
- Solamente un resto de la Casa de Israel retornó a la propia tierra, la gran mayoría permaneció en el exilio hasta hoy (mientras los Judíos regresaron de Babilonia y reconstruyeron su nación, y también aquellos que no retornaron mantuvieron su identidad y su relación con Jerusalem).
- La referencia a Assur es pertinente sólo a la Casa de Israel, porque ha sido el reino de Samaria que fue deportato por los Asirios, no los Judíos (quhe lo fueron por Babilonia, pero regresaron después de 70 años). Todas estas referencias, y las precedentes, dan una indicación precisa de que este Israel del cual habla Shaul no son los Judíos, y sin embargo, se trata del Israel físico, la descendencia carnal de Yakov.

9:30 ¿Pues qué diremos? Que los Gentiles que no seguían justicia, han alcanzado la justicia, es á saber, la justicia que es por la fe; 31 Mas Israel que seguía la ley de justicia, no ha llegado á la ley de justicia. 32 ¿Por qué? Porque la seguían no por fe, mas como por las obras de la ley: por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo, 33 Como está escrito: He aquí pongo en Sión piedra de tropiezo, y piedra de caída; Y aquel que creyere en ella, no será avergonzado.

El apóstol sigue haciendo referencia al Profeta Isaías, especificando que el error de la Casa de Israel fue hacerse la propia justicia, cuando separándose de Judá se creó una propia ley ‒ así como hizo la iglesia! Dejando aparte la Torah, se dió una ley substitutiva, no teniendo fé en la Torah. El pasaje de las Escrituras que Shaul cita es Isaías 8:14, el cual es parte del discurso que contiene el’ anuncio de redención para las Tribus del Norte, diciendo: «Pero no habrá más oscuridad para la que estaba en angustia. Como en tiempos pasados El afligió a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, pero después la hará gloriosa por el camino del mar al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz; a los que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz resplandeció sobre ellos» (Isaías 9:1-2). El Profeta va más allá, anunciando la hostilidad de la Casa de Israel contra los Judíos: «Menasheh devora Efrayim, y Efrayim a Menasheh; y ambos están contraYehudah» (Isaías 9:21). Esta profecía ilustra en modo patente la actitud de los cristianos hacia los Judíos: aunque entre ellos están divididos y se combaten mutuamente (sobre todo por cuestiones doctrinales), tienen un sentimiento unánime contra los Judíos (o por lo menos, contra el judaísmo). Para profundizar, consultar en este estudio Yeshayahu 8:13 y sucesivos.

10:3 Porque ignorando la justicia de Elohim y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Elohim.

Shaul es muy explícito cuando dice que “ignorando la justicia de Elohim, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Elohim”‒ hay una justicia de Elohim y otra establecida por el hombre: la justicia de Elohim está expresada in todas las Escrituras, con mandamientos precisos, o sea, la Torah; aquella de los hombres ha sido creada para no someterse a la justicia de Elohim, y es justamente lo que ha hecho el cristianismo. Este verso se puede bien parafrasear sin alterar mínimamente el sentido en este modo: “ignorando la Torah, y procurando establecer la propia ley, no se sometieron a la Torah”.

10:4 Porque el cumplimiento de la ley es el Mesías, para justicia a todo aquel que cree.

Este pasaje es uno de aquellos que los cristianos usan en modo errado para justificar la inobservancia de la justicia de Elohim; esto en parte no es atribuible a la mayoría de ellos sino a los traductores, que voluntariamente o no, han escrito ʹtérmino de la leyʹ o ʹfin de la leyʹ en lugar de ʹ cumplimientoʹ (como aparece correctamente en algunas traducciones fieles al texto original). Con esto tratan de decir que aceptando al Mesías, no están más sometidos a la Ley –que ellos confunden con la Torah–, por lo tanto en teoría, pueden usar el Nombre de Elohim en vano, adorar otros dioses, violar el Shabat, deshonrar a los padres, matar, cometer adulterio, etc. ¿no es así? Entonces, en qué sentido debe ser interpretado el ʹfinʹ de la Ley? en el sentido que Yeshua mismo ha declarado: «No penséis que yo he venido para abolir la Torah o los Profetas; yo he venido no para abolir sino para llevar a cumplimiento. Porque en verdad os digo: hasta que no hayan pasado el cielo y la tierra, ni una yod o una tilde de la Torah pasará sin que todo sea cumplido». Por lo tanto, el objetivo del aceptar al Mesías no es ignorar la Ley, sino lograr llevarla a cumplimiento, como él mismo ordenó! Yeshua ha sido muy claro cuando dijo: «Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando» (Yohanan 15:14) ‒ no basta sólo creer, sino hacer lo que él ha comandado, y lo que ha comandado es la observancia de la Torah, como resulta bien claro en el sermón del monte y de toda su enseñanza. En una parábola, Yeshua ilustró el comportamiento que sus discípulos deben tener hacia el obrar, porque no basta creer: «Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña”. Y respondiendo él, dijo: “No quiero”; mas después, arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: “Yo, señor, voy”. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: “El primero”» (Mateo 21:28-31). Así también los cristianos, dicen de hacer lo que Yeshua ha dicho, pero en realidad no lo hacen, mientras los Judíos observantes de la Torah, que no creen en Yeshua, hacen lo que él ha dicho. De hecho Shaul aquí dice que el cumplimiento de la Ley es el Mesías, porque aquellos que creen puedan alcanzar la justicia. Creer implica no sólo aceptar que Yeshua ha pagado el precio del rescate, sino hacer lo que él ha mandado.

10:12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan.

“No hay diferencia entre Judío y Griego”‒ esta declaración se repite tres veces en las epístolas paulinas: aquí, en Gálatas 3:28 y Colosenses 3:11. Substancialmente, en estos tres pasajes el apóstol quiere comunicar la misma cosa: que no hay diferencia en cuanto a dignidad, lo que no implica que no subsistan las diversidades en lo que concierne a las promesas y al papel que cada uno debe cumplir (por otra parte, el mismo Shaul en esta carta dice: “el Judío primero, y después el Griego” ‒ 1:16; 2:9,10). Para poder analizar esta afirmación, conviene asociar este verso con aquellos paralelos:

Y revestidos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme a la imagen del que lo creó; donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre; mas el Mesías es el todo, y en todos. (Colosenses 3:10-11)

No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Mesías Yeshua. (Gálatas 3:28)

En estas listas de términos opuestos, Shaul ilustra la igualdad en cuanto a la condición de imagen del Creador y a la redención, que todos pueden obtener. Sea el Judío que el Griego son imagen de Elohim, como lo son el hombre y la mujer, y todos los seres humanos de cualquier etnia o condición social. Lamentablemente, los cristianos interpretan que los Judíos que han reconocido a Yeshua como el Mesías de Israel, no deban más ser Judíos, abandonando la Torah! En cambio Shaul dá estos ejemplos bien específicos, que hacen claro el concepto de que en realidad la fé en Yeshua no cambiará ni la naturaleza ni los roles de cada creyente. Así como es imposible para el circunciso hacerse incircunciso, el Judío no podrá nunca hacerse gentil; el bárbaro no podrá cambiar su etnia, ni podrá hacerlo el escita; en cuanto al esclavo, Shaul mismo recomienda que si puede hacerse libre lo haga, pero si permanece siervo esto no altera su fé; y luego nos dá el ejemplo más significativo: “no hay ni varón ni hembra” ‒ significa quizás que no existe más la distinción de sexo? Si verdaderamente los cristianos creen que una vez convertidos a Yeshua no existan más las diferencias, entonces por qué en sus iglesias no abaten el muro que separa los servicios higiénicos de los hombres y de las mujeres, visto que ya no hay ni varón ni hembra, y así van todos juntos al mismo baño? Y se algún hermano, no logrando más distinguir un sexo del otro establece relaciones particulares, ¿por qué escandalizarse? Evidentemente, si estos términos opuestos son de por sí irreconciliables en cuanto a la imposibilidad de eliminar las diferencias, lo que Shaul pretende diciendo que no hay Judío ni Griego como no hay ni varón ni hembra no implica que uno deje de ser lo que es para pasar a ser otra cosa. El Judío, sea creyente en Yeshua o no, es siempre Judío, y como tal está obligado a cumplir la Torah, porque está sometido a los Pactos que lo hacen Judío, como el hombre está obligado a comportarse como hombre, y la mujer como mujer.

10:13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 14 ¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán á aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: «Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!»

En sus citaciones del Profeta Isaías, Shaul señala puntualmente aquellas que hacen referencia a la Casa de Israel. En este caso se trata de Isaías 52:7, verso que conviene leer en su contexto original para poder interpretarlo correctamente:

Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalem; suéltate de las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sión. Porque así dice el Eterno: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados. Porque así dijo el Señor el Eterno: Mi pueblo descendió a Egipto en tiempo pasado, para peregrinar allá; y el Assur lo cautivó sin razón. Y ahora ¿qué a Mí aquí, dice el Eterno, ya que Mi pueblo sea llevado sin por qué? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice el Eterno, y continuamente es blasfemado Mi nombre todo el día. Por tanto, Mi pueblo sabrá Mi nombre por esta causa en aquel día: porque Yo mismo que hablo, he aquí estaré presente. Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salud, del que dice a Sión: Tu Elohim reina! Voz de tus atalayas! alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que el Eterno vuelve a traer a Sión. (Yeshayahu 52:2-8)

El Profeta Isaías desarrolló su ministerio durante los reinos de Uzziyah, Yotam, Achaz y Hizkiyahu sobre la Casa de Judá (Yeshayahu 1:1), la cual estaba en la propia tierra. En este periodo, la Casa de Israel fue oprimida por los Asirios, vendida y llevada en cautividad. No hay dudas que el Profeta no podía in algún modo hablar de los Judíos con estas palabras, porque ellos no estaban ni oprimidos por los Asirios, ni vendidos y llevados en cautividad. El apóstol aplica esta profecía al Israel del cual él habla, es decir, a ese pueblo que él quisiera rescatar de en medio a los gentiles.

10:16 Mas no todos obedecen al evangelio; pues Isaías dice: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?»

Esta exclamación se encuentra en Isaías 53:1; citémosla con su contexto original:

El Eterno desnudó el brazo de su santidad ante los ojos de todas las gentes; y todos los términos de la tierra verán la salud del Elohim nuestro. Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que lleváis los vasos del Eterno. Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque el Eterno irá delante de vosotros, y os congregará el Elohim de Israel. Empero él rociará muchas gentes: los reyes cerrarán sobre él sus bocas; porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído. ¿Quién ha creído á nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo del Eterno? (Yeshayahu 52:10-12,15; 53:1)

El mensaje que ha sido anunciado es dirigido a las naciones (en hebreo: Goyim, o sea, los gentiles); todavía, en medio a estas naciones está la Casa de Israel, que es aquella que es llamada a salir y purificarse, orden que repite dos veces. Este pasaje es la continuación del precedente, en el que ya hemos especificado que el Israel del cual habla el Profeta son los exiliados del Reino de Samaria, no los Judíos.

10:19 Mas digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: «Yo os provocaré a celos con gente que no es mía; con gente insensata os provocaré a ira».

Para confirmar lo que estamos diciendo sobre la identidad del Israel del cual Shaul habla en estos capítulos, vayamos a la fuente original para conocer el contexto al cual él ha hecho referencia:

Ellos me movieron a celos con lo que no es Elohim; hiciéronme ensañar con sus vanidades: Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, con gente insensata los haré ensañar. (Deuteronomio 32:21)

En el tiempo de los apóstoles, cuando también esta carta fue escrita, la última cosa que podía decirse de los Judíos es que tuvieran ídolos: ellos eran, como lo son todavía, celosísimos enemigos de la idolatría. La Casa de Israel en cambio, era como los gentiles, como aquellos que son “no pueblo Mio”.

10:20 E Isaías determinadamente dice: Fuí hallado de los que no me buscaban; Manifestéme a los que no preguntaban por mí. 21 Mas acerca de Israel dice: «Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor».

Vayamos de nuevo al texto escrito por el Profeta:

Fuí buscado de los que no preguntaban por mí; fuí hallado de los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí. Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos; Pueblo que en mi cara me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y ofreciendo perfume sobre ladrillos; Que se quedan en los sepulcros, y en los desiertos tienen la noche; que comen carne de puerco, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas; Que dicen: Estáte en tu lugar, no te llegues a mí, que soy más santo que tú: éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día. He aquí que escrito está delante de mí; no callaré, antes retornaré, y daré el pago en su seno, Por vuestras iniquidades, y las iniquidades de vuestros padres juntamente, dice el Eterno, los cuales hicieron perfume sobre los montes, y sobre los collados me afrentaron: por tanto yo les mediré su obra antigua en su seno. Así ha dicho el Eterno: Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, que bendición hay en él; así haré yo por mis siervos, que no lo destruiré todo. Mas sacaré simiente de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí. (Yeshayahu 65:1-9)

De este texto emergen detalles muy interesantes: este pueblo que no lleva Mi Nombre ‒“Lo-Ammi”‒, ofrece sacrificios en lugares no consagrados (no en el Templo, sino en jardines y sobre ladrillos), está en lugares impuros (sepulcros) y come carne de cerdo! Pueden ellos ser los Judíos? Imposible, absolutamente! Desde el retorno del exilio en Babilonia, los Judíos no han más cometido tales pecados, y se han aferrado a la Torah más que nunca antes. Un pueblo que hace y come cosas impuras, no puede ser otro que un pueblo gentil. Sin embargo, Shaul afirma que se trata de Israel ‒ y también el Profeta, porque habla de la Casa de Israel, no de la de Yehudah. Como en Isaías 52:10-12, son invitados a purificarse porque ellos habían profanado el Pacto y la Torah, haciéndose impuros, y son llamados a retornar sobre sus pasos. Curiosamente, hay un pueblo que a pesar de hacer todas estas cosas contra el Eterno y su Ley, se considera más santo que los otros... no quiero dar nombres. Ellos dicen que no hay más necesidad de la Torah, y comen cosas impuras... Ciertamente, no son los Judíos.
En la conclusión de este pasaje, el Profeta nombra a Yehudah como una comunidad separada, anunciando una progenie de Yakov, pero una heredad que proviene de Yehudah, a la cual pertenecen los Montes de Israel. Los teólogos cristianos sostenían que los Judíos no podían retornar a su tierra sin antes haberse convertido en cristianos. Han debido retractarse de frente a los hechos, porque los Judíos han ya recibido su heredad y ya hemos visto cumplida la profecía de su retorno a los Montes de Israel. Debemos todavía ver el retorno de la iglesia a sus orígenes, a la enseñanza de Yeshua, el Mesías de Israel.

11:1 Digo pues: ¿Ha desechado Elohim a su pueblo? ¡En ninguna manera! Porque también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2 No ha desechado Elohim a su pueblo, al cual antes conoció.

El capítulo 11 de la carta a los Romanos es una verdadera piedra de tropiezo para la exégesis cristiana, justamente porque sin el conocimiento del lenguaje bíblico en lo que concierne a Israel y Judá, no puede ser comprendido. En la introducción de este argumento (9:2), él no habla de Judíos sino de Israelitas, y él mismo se identifica como tal. Cierto, un Israelita puede también ser un Judío, pero no necesariamente, mientras que todos los Judíos son Israelitas ‒ por lo tanto, es lícito a Shaul decir que lo es también él. El apóstol afirma de nuevo la predestinación de Israel, por la cual debe ser rescatado y redimido. Después de los reclamos proféticos que Shaul ha citado, debe aclarar que Elohim no ha terminado con Su pueblo, y no lo ha rechazado como podría parecer. El apóstol toma referencia nuevamente de Isaías:

Mas tú, Israel, siervo mío eres, tú, Jacob, a quien yo escogí, simiente de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú, te escogí, y no te deseché. No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Elohim que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Yeshayahu 41:8-10)

Luego Shaul continúa dando un ejemplo claro sobre cuál es el Israel de quien él está hablando desde el principio:

11:2 No ha desechado Elohim a su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Eliyahu la Escritura? cómo hablando con Elohim contra Israel dice: 3 Señor, a tus profetas han matado, y tus altares han derruído; y yo he quedado solo, y procuran matarme. 4 Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. 5 Así también, aun en este tiempo han quedado reliquias por la elección de gracia. 6 Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

¿Por qué Shaul menciona al Profeta Eliyahu? ¿Quién quería su vida? Eliyahu fue el más grande Profeta, y desarrolló su ministerio enteramente en la Casa de Israel, sin nunca haberlo hecho en la Casa de Judá. Él vivió cuando en el Reino de Israel reinaban los malvados Achav e Izevel, y luego Achazyah su hijo. En ese mismo periodo, sobre la Casa de Judá reinaban Asa y luego Yehoshafat, ambos fueron reyes que sirvieron a Elohim y no toleraron la idolatría. Por lo tanto, es claro una vez más, que Shaul se está refiriendo siempre al mismo pueblo, la Casa de Israel y no los Judíos.
¿Quién había demolido los altares del Eterno? ¿Quién había matado a Sus profetas? La Casa de Israel que después fue llevada al exilio e no volvió más per su impenitencia. No obstante, hubo siempre un grupo de personas que no se complacieron con la idolatría oficial, aquellos que conservaban todavía el conocimiento del Creador (como ya se ha dicho sobre los pueblos gentiles que no tuvieron la posibilidad de oír el mensaje del Evangelio). Por causa de estos elegidos, la gracia llega a toda la Casa de Israel y a los gentiles entre los cuales habita. Ciertamente, éstos no han hecho alguna cosa para meritar la gracia divina, porque esta es, justamente, gracia ‒ que no es un concepto opuesto a Torah, sino que es el elemento necesario para que la Torah pueda ser cumplida.

11:7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas la elección lo ha alcanzado: y los demás fueron endurecidos; 8 Como está escrito: Dióles Elohim espíritu de remordimiento, ojos con que no vean, y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. 9 Y David dice: Séales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y en paga: 10 Sus ojos sean obscurecidos para que no vean, y agóbiales siempre el espinazo.

Cuando Shaul dice que aquello que Israel buscaba no lo ha alcanzado, especifica que ha sido el remanente elegido que lo obtuvo: ¿Cuál es este remanente elegido? La iglesia? No! ¿Por qué quitar este verso del contexto? El apóstol ha apenas dicho que este remanente elegido es de la Casa de Israel! (11:4-5), aquellos siete mil que no se han arrodillado ante los ídolos! no habla de personas que estaban en la idolatría y se han convertido!
El remanente de Israel en las Escrituras se refiere siempre a las Tribus que se separron de Judá:

Aborreced el mal, y amad el bien, y poned juicio en la puerta: quizá el Eterno, Elohim de los ejércitos, tendrá piedad del remanente de Yosef. (Amos 5:15)

Seguidamente, Shaul habla de los ʹotrosʹ que han sido endurecidos para que no puedan entender. ¿Quiénes son estos ʹotrosʹ? Él los identifica con los enemigos de David, citando el siguiente verso:

Sea su mesa delante de ellos por lazo, y lo que es para bien por tropiezo. Sean oscurecidos sus ojos para ver, y haz siempre titubear sus lomos. (Salmo 69:22-23)

¿Quiénes eran los enemigos de David? Ciertamente no los Judíos! Sus enemigos eran gentiles, o bien en algunos periodos también aquellos de la Casa de Israel, como el Rey Shaul que lo perseguía; luego David no fue reconocido como rey de la Casa de Israel por siete años que reinó en Hevron; y luego también Avshalom, que pasó a ser su enemigo, se apoyó no en Yehudah sino en la Casa de Israel (2Shmuel 15:2-6) ‒ recuerden que en los libros de Shmuel se habla siempre de Yehudah e Israel como dos realidades separadas, como hemos visto en la primera sección de este estudio.
Como emerge de todos los textos de las Escrituras citados por Shaul, y de sus propias palabras, él no ha nombrado a los Judíos como el Israel del cual habla en estos capítulos. En aquellos tiempos, el pueblo y también los destinatarios de la carta tenían bien claro el concepto de Israel como una nación dividida en Israelitas Judíos e Israelitas no-Judíos. También el historiador Josefo Flavio testimonia que existían las Tribus dispersas, las cuales no eran Judíos. Lamentablemente, tal conocimiento se perdió desde el momento en que los Judíos creyentes en Yeshua fueron expulsados de la asamblea que pasó a ser la iglesia cristiana.

Y ahora el apóstol nos presenta el misterio de Israel en la alegoría de los olivos, que constituye la esencia del mensaje de esta carta:

11:11 Digo pues: ¿Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas por el tropiezo de ellos vino la salud a los Gentiles, para que fuesen provocados a celos. 12 Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos la riqueza de los Gentiles, ¿cuánto más el henchimiento de ellos? 13 Porque a vosotros hablo, Gentiles. Por cuanto pues, yo soy apóstol de los Gentiles, mi ministerio honro. 14 Por si en alguna manera provocase a celos a mi carne, e hiciese salvos a algunos de ellos. 15 Porque si el extrañamiento de ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será el recibimiento de ellos, sino vida de los muertos? 16 Y si el primer fruto es santo, también lo es el todo, y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17 Que si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo acebuche, has sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva; 18 No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 19 Pues las ramas, dirás, fueron quebradas para que yo fuese ingerido. 20 Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme. 21 Que si Elohim no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco no perdone. 22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Elohim: la severidad ciertamente en los que cayeron; mas la bondad para contigo, si permanecieres en la bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán ingeridos; que poderoso es Elohim para volverlos a ingerir. 24 Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste ingerido en la buena oliva, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán ingeridos en su oliva?

Lo que los teólogos cristianos no logran explicar en manera coherente, sino sólo elaborando hipótesis no convincentes, es por qué la caída de Israel era necesaria para la salvación de los gentiles. Si, como ellos sostienen, este Israel se refiere a los Judíos, los cuales no han recibido Yeshua como Mesías, qué habría cambiado para los gentiles si los Judíos a su vez lo hubieran aceptado? ¿No podía el Evangelio ser predicado a los gentiles lo mismo, si todos los Judíos hubieran sido creyentes en él? ¿Qué impedía que también los gentiles creyeran al mensaje apostólico? ¿No fue Shaul llamado a ser el apóstol de los gentiles cuando todavía todos o casi todos los discípulos de Yeshua eran Judíos, y muchos Judíos seguían agregándose a la asamblea? Evidentemente, la explicación cristiana dispensacionalista y otras similares no tienen ningún sentido y están completamente fuera del contexto histórico y cultural de los escritores bíblicos y del mensaje que ellos han querido transmitir. Los teólogos olvidan que aquellos que han escrito la Biblia eran Hebreos, con una cultura hebraica, una personalidad hebraica, una herencia hebraica, una mentalidad hebraica, con una completa conciencia de la existencia de las dos Casas de Israel y la diversidad de las profecías para una y otra.
Si en cambio si logra aferrar el concepto que es la dispersión de la Casa de Israel en medio a los gentiles lo que ha llevado bendición a todos los pueblos, porque para cumplir el mandamiento de Yeshua de buscar primero las ovejas perdidas de la Casa de Israel ha sido absolutamente necesario predicar el Evangelio a todos, porque la Casa de Israel no es identificable. Así todo el discurso de Shaul se hace perfectamente coherente y comprensible.
Bíblicamente, el olivo es figura de Israel. Algunas ramas de este olivo han sido cortados per causa de su rechazo: ¿Cuándo sucedió este rechazo, y hacia quién? el Profeta Hoshea lo dice claramente, que mientras Elohim ha tenido compasión de la Casa de Judá, no la tuvo de la de Israel, y Él no fue más su Elohim, ni ellos Su pueblo (Hoshea 1:6-9). También el Salmista escribió: «Y desechó el tabernáculo de Yosef, y no escogió la tribu de Ephraim. Sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sión, al cual amó» ‒ Salmo 78:67-68. Entonces la Casa de Israel ha sido rechazada, y se ha mezclado con los gentiles, como una torta cocida sólo de un lado (Hoshea 7:8), sin más una identidad, todavía, con una promesa de rescate (Zekharyah 10:6). No hay ningún pasaje en las Escrituras que hable de un rechazo de la Casa de Judá, sino solo de las Tribus que eligieron separarse de ella. Ecs entonces cuando estas ramas han sido cortadas del olivo, cuando una de las dos Casas fue llevada al exilio para no retornar nunca más, para no ser más Su pueblo, hasta cuando en medio a los gentiles serán redimidos y nuevamente llamados hijos del Elohim viviente, por lo tanto, re-injertados en el olivo original. Estas ramas han sido cortadas por su incredulidad: ¿A quién no han creído? A sus Profetas, los cuales han predicado para que retornaran a la Torah, pero ellos no quisieron escucharlos, y fueron deportados por los Asirios. Estos, que eran ramas naturales, han sido cortados por su desobediencia, no los Judíos, que son aquellas ramas que permanecen en el olivo ‒ porque no todas loas ramas han sido cortadas, sino algunas, como Shaul dice en modo claro e irrefutable.
En el olivo, que representa a todo el pueblo de Israel, son injertados los gentiles redimidos: esto es también evidente y fuera discusión. ¿Por qué entonces, la iglesia pretende que sean los Judíos a ser injertados en ella? ¿Por qué quiere que las ramas del olivo cultivado, las cuales no han sido cortadas, sean cortadas para ser injertadas en el olivo silvestre? ¿No dice Shaul exactamente lo contrario, que los gentiles convertidos deben ser injertados en Israel? ¡Cómo ha logrado la teología cristiana a alterar el sentido de las Escrituras hasta el punto de hacerles decir exactamente lo contrario de lo que dicen! El apóstol de hecho, lanza una advertencia a los gentiles para que ellos no hagan lo que la iglesia ha hecho, ensoberbecerse contra las ramas cortadas. La iglesia ha incluso ido más allá, porque lo ha hecho no sólo contra las ramas troncadas, sino también contra las naturales que quedaron y contra todo el árbol, y pretende llevar la raíz (o quizás cortarla también)!
La advertencia de Shaul concierne particularmente al cristianismo y sus doctrinas, sobre todo aquellas que sostienen que la salvación no si puede perder. El apóstol dice justo lo contrario: Cuidado de no ser cortados, lo que puede ser hecho mucho más fácilmente de cuanto lo fue para aquellos de la Casa de Israel, porque ellos pertenecen a la progenie de los elegidos, mientras los gentiles son injertados contra natura!

11:25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles; 26 Y así todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad; 27 Y este es mi pacto con ellos, cuando quitare sus pecados.

Aquí Shaul devela un misterio. ¿Qué significa esta palabra? Del griego mysterion, y esta de mýstes, “iniciado”, del verbo mýein, “cerrar”, representa una verdad sobrenatural que no puede ser conocida por medio de la inteligencia, un fenómeno inexplicable racionalmente (definición del “Vocabolario della Lingua Italiana” di Nicola Zingarelli). Cosa arcana o muy recóndita, que no se puede comprender o explicar (definición de la RAE). Un misterio es una realidad cerrada al conocimiento general. Si la interpretación de estas revelaciones de Shaul fuera como propuestas por la teología cristiana, no habría algún motivo para llamarla ʹmisterioʹ. Además, la explicación cristiana convencional no tiene sentido: esta consiste en la teoría que cuando se haya cumplido el número de todos los gentiles que deben ser salvados, entonces Elohim restablecerá su relación con los Judíos, los cuales serían la parte de Israel que se endureció. Toda esta especulación surge de una distorsión de los términos y de una interpretación forzada:
- Un endurecimiento parcial de Israel no es lo mismo que un endurecimiento [total] de una parte de Israel. En otras palabras: no es que una parte de Israel, o sea los Judíos, han sido endurecidos no aceptando a Yeshua como Mesías (mientras una minoría de ellos lo ha aceptado) para que así pudieran entrar los gentiles ‒tesis que no tiene ninguna lógica‒, sino más bien que todo el pueblo de Israel, Judíos y no, ha sido parcialmente endurecida hacia la contraparte, no reconociéndose recíprocamente. Los eventos históricos han de hecho causado este endurecimiento recíproco. En el periodo apostólico, en el ambiente Judío existía una conciencia de la Casa de Israel en exilio, la cual ha perdido importancia cuando los mismos Judíos han sido obligados a vivir en la Diáspora y de consecuencia, olvidando casi completamente la existencia del otro Israel que vive como los gentiles entre los gentiles; los Judíos pasaron a ser los únicos representantes legítimos de todo Israel. En cuanto al aspecto religioso, los discípulos de Yeshua, o sea los nazarenos, eran una corriente interna del judaísmo de entonces, pero el ingreso de los gentiles y la sucesiva exclusión de los Judíos mesiánicos de la iglesia, han provocado una ruptura definitiva e irreconciliable entre Judíos y cristianos (entre los cuales se encuentra la Casa de Israel), como fue profetizado:
«Y quebré mi segundo cayado, Unión, para romper la hermandad entre Judá e Israel» ‒Zekharyah 11:14.
- «Hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles, y así todo Israel será salvo»: Esta frase no dice “hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles, y luego [después, seguidamente, sucesivamente] todo Israel será salvado (convirtiéndose al cristianismo)”, sino que dice en cambio “hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles, y así [de esta manera, por esto] todo Israel será salvado”. La redacción de la frase es unívoca, indicando no un advenimiento (la salvación de todo Israel) que sucede a la conclusión de otro precedente (la entrada de los gentiles), sino que se cumple contemporáneamente, a través de esto, el cual es el método, la manera en que se realiza, y no un episodio separado. En esto está contenida la esencia del misterio de Israel: el hecho que con la entrada de los gentiles en la redención es posible rescatare todo Israel. La expresión “plenitud de los gentiles” en hebreo es melo ha-Goyim, y en las Escrituras Hebraicas la encontramos en la bendición de Yakov a Efrayim en Génesis 48:19, que dice: «su hermano menor será más grande que él, y su simiente será plenitud de gentes / multitud de naciones» ‒ las expresiones “plenitud de los gentiles” y “plenitud de gentes” (RV) o “multitud de naciones” (LBLA) corresponden a una única expresión en hebreo: melo ha-Goyim. Por lo tanto, la revelación de Shaul en este verso se puede entender parafraseando como sigue: « hasta que haya entrado la descendencia de Efrayim, y así todo Israel (o sea, Yehudah y Efrayim) será salvado».
Hemos leído en Hoshea que sólo la Casa de Israel, con Efrayim a la cabeza, ha sido rechazada y pasó a ser “Lo-Ammi”, mientras en cambio Yehudah es salvada mediante el Eterno (Hoshea 1:7). La Casa de Judá son las ramas que quedaron en el olivo, y Efrayim, la Casa de Israel, las ramas cortadas y re-injertadas ‒ así todo Israel está de nuevo completo. De este proceso de rescate de las Tribus perdidas son beneficiarios también los gentiles, porque estas Tribus son de hecho gentiles, y para que el Evangelio pueda alcanzarlas debe ser predicado a todos. Mientras tanto, ambas partes se han endurecido parcialmente, los Judíos tienen la Torah pero no reconocen a la Casa de Israel y a su Mesías, mientras que la Casa de Israel no se reconoce a sí misma como tal (aún habiendo recibido al propio Mesías) y persiste en su dureza adorando al Eterno según sus propios parámetros y no según la Torah.

Sucesivamente, Shaul hace referencia al Salmista, cuando escribió: «Quién diese de Sión la salud de Israel! Cuando el Eterno restaure a su pueblo cautivo, se regocijará Jacob y se alegrará Israel» (Salmos 14:7 y 53:6). Y en relación a los gentiles, esta bendición se expresa en los siguientes términos: « Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte del Eterno, a la casa del Elohim de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la Torah, y de Jerusalem la palabra del Eterno.» (Yeshayahu 2.3; Mikah 4:2). Está claro que la Casa de Israel y los gentiles redimidos con ella deberán aprender la Torah, cuando su endurecimiento será quitado.

11:28 Así que, cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros: mas cuanto a la elección, son muy amados por causa de los padres. 29 Porque sin arrepentimiento son las mercedes y la vocación de Elohim.

No existen dudas de que es a causa del Evangelio que las dos Casas se han enemistado una contra la otra, como profetizado in Zacarías 11:13-14. Sin embargo, esta enemistad no influye en la redención de ambas en cuanto todos los descendientes de Israel son elegidos, y a ellos pertenecen los dones t la vocación (no a los gentiles!). Aquí Shaul nos revela otro aspecto del misterio: ¿Quiénes serán los apóstoles y los profetas en medio de la asamblea mesiánica? Tales dones no han sido concedidos a los gentiles ‒ Shaul reitera lo que había ya declarado cuando introdujo este argumento diciendo «Israelitas, a los cuales pertenecen la adopción y la gloria y los Pactos y la Torah y la adoración y las promesas» (9:4). En el Nuevo Testamento, a pesar de que hay mención de creyentes gentiles, ninguno de ellos ha sido nombrado apóstol o profeta. Esta es una exclusividad de Israel, de ambas Casas. Si en medio a los gentiles tal ministerio es dado a alguno y es auténtico, probablemente es una señal de su origen...

11:30 Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis a Elohim, mas ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos; 31 Así también éstos ahora no ha creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia. 32 Porque Elohim encerró a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.

En la conclusión de su discurso sobre el misterio de Israel, Shaul demuestra a los gentiles que han sido ellos los primeros en desobedecer, (ya en tiempos inmediatamente sucesivos al Diluvio), y por lo tanto también la Casa de Israel a través de su desobediencia (separándose de Yehudah u por lo tanto de la Torah) ha sido llevada al mismo nivel de los gentiles, para que puedan todos tener una posibilidad de redención ‒ porque sin la necesidad de rescate de la Casa de Israel esta no habría llegado a las naciones.

11:33 Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Elohim! ¬Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿ó quién fue su consejero? 35 ¿O quién le dió a Él primero, para que le sea pagado? 36 Porque de Él, y por Él, y en Él, son todas las cosas. A Él sea gloria por siglos. Amén.

Magnifica conclusión. Aunque para los gentiles resulte incomprensible la elección de Israel y todas las cosas relacionadas con ella, ha sido la voluntad de Elohim que la ha determinado, y nadie puede objetar.

Antes de pasar a la tercera parte de la carta a los Romanos, es útil meditar sobre el motivo por el cual este argumento acerca del misterio de Israel ha sido dirigido precisamente a ellos más bien que a otros. Hemos ya hablado de Cornelio, el primer gentil que entró en la asamblea mesiánica, si era verdaderamente un gentil o bien uno de los descendientes de Israel entre los gentiles. Él era el jefe de la cohorte de los Itálicos, es decir, de los pueblos de Italia centro-meridional. Los orígenes de estos pueblos son variados, no de proveniencia homogénea, pero en general llegaron allí desde las costas del Mediterráneo oriental. Por ejemplo, los Sículos eran conocidos en la antigüedad como Thekker, o Tzikal, y tenían una ciudad en el sur de Yehudah (en el territorio de Shim'on) que fue refugio del Rey David, Tziklag (Yehoshua 19:5; 1Shmuel 27:6), la cual pertenecía entonces al rey de los Filisteos, Akish (de identificar con el mitológico Aci de Sicilia). Algunos Israelitas habrían llegado a Italia junto con este pueblo. Los Sardos habitaron en Galilea, y otros Itálicos habían sido también parte de la confederación de los llamados Pueblos del Mar, en origen naciones gentiles que se mezclaron con los Cananeos y con Israel. También los Fenicios que fundaron Cádiz en España le dieron el nombre de Kedesh, ciudad de Neftalí. Sabemos que las Tribus del Norte no se dispersaron en occidente, sino en Asia, pero antes de la deportación hubo Israelitas que se asociaron con los Fenicios en sus actividades mercantiles –el mismo Rey Salomón hizo una alianza con Hiram con fines comerciales (1Reyes 10:22)–. Por otra parte, ya en ese periodo la población de Italia consistía en gran parte de siervos y libertos provenientes de las provincias orientales del imperio, es decir, del Asia Menor y Siria, entre los cuales había quienes eran de los Israelitas, además de Ismaelitas – y a esta composición étnica pareciera referirse Shaul en 4:1, llamando a Avraham “nuestro padre”, según el criterio de interpretación que se pueda dar al pronombre en primera persona del plural, si es un plural exclusivo que se refiere sólo al pueblo del escritor o bien inclusivo comprendiendo a los destinatarios. Si bien no hay todavía pruebas ciertas a nivel científico o histórico, la ciencia moderna a través del análisis del DNA ha descubierto que las características genéticas de los habitantes del Italia meridional están entre las más cercanas a los Hebreos. Quizás Shaul conocía estos misteriosos contactos, o ha sido inspirado...


Parte III

En la tercera y última parte de esta carta Shaul cambia completamente argumento, no tratando más la “cuestión hebraica” sino dedicándose a consejos éticos, los cuales gustan tanto a las iglesias para establecer doctrinas, leyes y reglamentos. Los capítulos 12, 13 y 14 pueden definirse como una versión reformada del ʹsermón del monteʹ de Yeshua, pero mucho menos incisivo y con menor autoridad, más bien como una versión adecuada a las circunstancias de la comunidad de Roma en aquél momento. Sin embargo, estos consejos paulinos ‒ porque son de hecho consejos pastorales, no mandamientos como aquellos pronunciados por Yeshua en el monte ‒ han completamente eclipsado la enseñanza de Yeshua y han sido elevados por los cristianos a la categoría de substitutos de la Torah.
Sin embargo, será oportuno habituarse a las auto-refutaciones típicas de Shaul, el cual dice «non hay ni Judío ni Griego», o bien, «el Judío primero, después el Griego»; o bien «no hay ni varón ni mujer», pero, «la mujer aprenda en silencio con toda sujeción, porque la cabeza de la mujer es el hombre»; por lo tanto, «la mujer se cubra la cabeza con un velo», no, «el cabello le es dado como velo»; o bien «ha sido alguno llamado siendo incircunciso? no se circuncide», no, mejor circuncido yo mismo a Timoteo, el cual ha sido llamado siendo incircunciso... «¿Eres soltero? no te cases, o bien, si te quieres casar, cásate»... Por lo tanto, no es de asombrarse que existan cientos de denominaciones cristianas que se excomulgan recíprocamente y todas se basan en la "doctrina" paulina!
Para encontrar una coherencia entre una enseñanza de Shaul y otra, éstas deben ser cotejadas con el resto de la Biblia, y para entender la lectura de sus cartas es necesario evaluar diversos factores:
∙ que las epístolas de Shaul, a diferencia de las otras, no son universales sino dirigidas a destinatarios específicos, con sus particulares problemas en un determinado momento;
∙ que sus afirmaciones son muchas veces circunstanciales, y él mismo se asume la responsabilidad en primera persona, diciendo por ejemplo «yo ordeno», o «yo digo por concesión, no por mandamiento», o bien «digo yo, no el Señor», etc. (1Corintios 7:6,12);
∙ que él mismo declaró de hacerse Judío con los Judíos, Griego con los Griegos, y también Romano con los Romanos! (1Corintios 9:20,21; Hechos 22:25). ¿No podía él predicar el mismo mensaje a todos? ¿Por qué debía adaptarlo según el extracto cultural de los interlocutores? De esto debemos entender que los suyos son consejos, no doctrinas universales! La doctrina universal es aquella enseñada por Yeshua de Nazaret, y esta consiste en la observancia de toda la Torah, hasta la última yod y la última tilde (Mateo 5:17-20).

Sin embargo, entre estos consejos pastorales hay algunos que son del agrado de los cristianos que no aman la Torah y buscan de cualquier manera el pelo en el huevo para abolirla (aunque Yeshua lo dijo bien claro, pero aún así no les queda claro), y creen hallar una excusa en algunas de estas palabras de Shaul, por lo tanto daremos una breve atención al siguiente pasaje, en el que trata dos argumentos diferentes, alternando uno y otro:

14:1 Recibid al flaco en la fe, pero no para contiendas de disputas. 2 Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro que es débil, come legumbres. 3 El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Elohim le ha levantado. 5 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su ánimo. 6 El que hace caso del día, lo hace para el Señor: y el que no hace caso del día, no lo hace para el Señor. El que come, come para el Señor, porque da gracias a Elohim; y el que no come, no come para el Señor, y da gracias a Elohim. 21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda o sea debilitado.

Aquí, como hemos dicho, trata con dos problemas que tenían algunos en la congregación de Roma: el de la comida (y también en la de Corinto había un dilema similar) y el de “guardar días”.
Tengamos presente que Shaul ha apenas terminado de revelar un misterio de profundo contenido teológico, por lo cual los destinatarios no eran ningunos novatos, sino que sabían ya de lo que el apóstol estaba hablando.
Abordemos primero el tema del guardar ciertos días: al cristiano dominguero (o dominguista, o como se llame) le encanta este ÚNICO versículo de toda la Biblia, porque CREE que Shaul aquí hace referencia al Shabat. (¿Adónde fue a parar ese axioma que establece que para fundar una doctrina debe haber por lo menos tres pasajes en distintos puntos de la Biblia que la afirmen? No importa…) Vayamos al punto: Como hemos dicho, esta congregación ya tenía su buena instrucción, no era neófita, y por lo tanto al tema del Shabat lo tenían bien afianzado: es uno de los diez mandamientos, o sea que es absolutamente obligatorio. A los “días” que se refiere aquí es a otros: los creyentes gentiles no están obligados a celebrar ni Pesaj, ni Shavuot, ni Yom Kippur, ni Sukkot –en la Era Mesiánica sí deberán participar en Sukkot (Zacarías 14:16-19)– porque son fiestas establecidas para Israel. Entonces, había quienes creían que debían celebrarse, y quienes no. Shaul les dice que cada uno lo haga según le parece, si lo hace para el Señor. Este es todo el problema.
Por supuesto, la congregación de Roma ya sabía, había sido instruida, que se trataba de estos días, y no de “otros” (que la mayoría de los cristianos festejan y consideran sagrados), porque sin duda no se deben celebrar fiestas paganas: “Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Elohim: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (1Corintios 10:20-21). Estos creyentes habían salido del paganismo, por lo tanto sabían perfectamente que ya no debían celebrar las fiestas en honor de Zeus, ni de Helios, ni de Afrodita. Sin embargo, los cristianos de hoy no saben que no deben festejar navidad… pero violan el Shabat.
En cuanto a la otra cuestión, la de las comidas, basta leer bien cuál es el dilema: había entre ellos quienes sólo comían legumbres, es decir, eran vegetarianos (14:2), y éstos se escandalizaban de aquellos que comían carne, como hay quienes son abstemios y creen que si uno bebe vino es un borracho perdido… por amor de esos hermanos, débiles, aconseja delante de ellos “no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece” (14:21). No está hablando en ningún momento de lo que NO es alimento. ¿Qué era lo que Shaul consideraba alimento? Lógicamente, lo que es limpio según la Torah. Lo demás para él no era considerado alimento. Si hoy nosotros vemos un perro, o una jirafa, o un elefante, no los vemos como alimentos ¿verdad? Bien, Shaul tampoco si veía un cerdo, o una almeja, los consideraba alimentos. Si usted tiene dudas, por lo menos evite la comida china.

En sus consideraciones finales, Shaul cita a los Profetas por cuanto concierne al plan de salvación para los gentiles:

15:8 Digo, pues, que el Mesías Yeshua fue hecho ministro de la circuncisión por la verdad de Elohim, para confirmar las promesas hechas a los padres, 9 Y para que los Gentiles glorifiquen a Elohim por la misericordia; como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los Gentiles, y cantaré a tu nombre. 10 Y otra vez dice: Alegraos, Gentiles, con su pueblo. 11 Y otra vez: Alabad al Señor todos los Gentiles, y magnificadle, todos los pueblos. 12 Y otra vez, dice Isaías: Estará la raíz de Yishai, y el que se levantará á regir los Gentiles: Los Gentiles esperarán en él.

No es admisible que Shaul se sirviera de textos tomados fuera del contexto para inventar nuevas doctrinas, por lo tanto, es útil examinar la fuente misma a la cual el apóstol hace referencia, y conectarla con su discurso.
No hay dudas sobre el hecho que este pasaje se refiere a la salvación de los gentiles; sin embargo, no se hace alguna mención de un pacto con ellos, o a una reforma del Pacto precedente que sea conveniente para los gentiles. Al contrario, no se nos dice tampoco que puedan formar parte plenamente del Pueblo Elegido - la salvación es un acto de misericordia, independiente de la elección, y esto resulta claro: «los gentiles han de glorificar a Elohim por su misericordia» ‒ no porque hayan sido ellos también elegidos. Este anuncio es ligado por el apóstol al sucesivo: «Alegraos, Gentiles, con su pueblo». Esta frase es muy significativa: en una parte están los gentiles, en la otra está Su pueblo ‒ hasta prueba contraria, la gramática establece que la preposición "con" es un nexo entre dos partes diversas y separadas; por lo tanto, los gentiles salvados, redimidos por misericordia, se alegran con Su pueblo, que es Israel.

En fin, el apóstol cita Isaías 11:10. Este capítulo indica claramente en qué periodo histórico se coloca este compartir la gracia entre Israel y los gentiles, y es conveniente transcribirlo completo:

Yeshayahu 11:1 Y saldrá una vara del tronco de Yishai, y un vástago retoñará de sus raíces. 2 Y reposará sobre él el espíritu del Eterno; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor del Eterno. 3 Y harále entender diligente en el temor del Eterno. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oyeren sus oídos; 4 Sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra: y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. 5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de sus riñones. 6 Morará el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostará: el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. 7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. 8 Y el niño de teta se entretendrá sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna del basilisco. 9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento del Eterno, como cubren la mar las aguas. 10 Y acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Yishai, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada de las gentes; y su holganza será gloria. 11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que el Eterno tornará a poner otra vez su mano para poseer las reliquias de su pueblo que fueron dejadas de Assur, y de Egipto, y de Parthia, y de Etiopía, y de Persia, y de Caldea, y de Amath, y de las Islas de la mar. 12 Y levantará pendón a las gentes, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro cantones de la tierra. 13 Y se disipará la envidia de Ephraim, y los enemigos de Judá serán talados. Ephraim no tendrá envidia contra Judá, ni Judá afligirá a Ephraim; 14 Mas volarán sobre los hombros de los Filisteos al occidente, meterán también a saco a los de oriente: Edom y Moab les servirán, y los hijos de Ammón les darán obediencia. 15 Y secará el Eterno la lengua de la mar de Egipto; y levantará su mano con fortaleza de su espíritu sobre el río, y herirálo en sus siete brazos, y hará que pasen por él con zapatos. 16 Y habrá camino para las reliquias de su pueblo, las que quedaron de Assur, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto.

No hay sombra de duda que este capítulo se refiere a los tiempos de la Era Mesiánica, y que las frases evidenciadas se deben da cumplir en ese periodo ‒ La imagen del león que come hierba junto al cordero es un cuadro típico que usan los cristianos para ilustrar la era en que ellos piensan reinar (todavía no se sabe bien sobre quién...). Y no hay ninguna duda de que Shaul está citando el verso 10, plenamente introducido en este contexto, y que un teólogo como él no habría usado una referencia bíblica fuera de su contexto, porque si así fuera, sería en mala fe. Esta redención de los gentiles se inserta en el plan general en el cual Israel y Judá son siempre un pueblo separado del resto de los redimidos, y que tiene la preeminencia y las promesas: ellos retornarán de todas las naciones (notar que a este punto los gentiles son aquellos que entraron en el Reino Mesiánico y están bajo el gobierno del hijo de Yishai, David el Mesías, y todavía Israel es un pueblo separado de ellos). En este periodo, la Casa de Judá y la Casa de Israel volverán a ser reunidas como un único pueblo ‒ ver comentario a Isaías 11:10.
Con esto se concluye el contenido teológico de la carta a los Romanos, lo que sigue son saludos e informaciones personales del escritor hacia los destinatarios.