ISRAEL
EL PUEBLO ELEGIDO


El Ciclo de Henoc


El “Ciclo de Henoc” consiste en una serie de escritos hoy clasificados como “Literatura de Merkabah” o “Literatura de Hekalot”, de carácter místico, sin embargo tal clasificación no sería aplicable al Libro de Henoc –el más antiguo de ellos, del cual toma el nombre toda la serie– porque pertenece a un periodo anterior al desarrollo de mencionada literatura, siendo el único de estos libros que es contemporáneo con la compilación del TaNaKh y ha sido hallado entre los Rollos de Qumran.
La definición de este género literario, “Merkabah” y “Hekalot”, es decir, “Carro” y “Palacios” respectivamente, proviene de la temática principal de este tipo de escritos, las visiones del Trono del Eterno, inspiradas en la del “Heykal” (“Templo”) en Isaías 6 y del vehículo (Merkavah) conducido por los cuatro seres vivientes en Ezequiel 1 y 10, aunque el término no está escrito en manera explícita en este último, sino sólo su descripción.
Los libros de este ciclo son:
* “Libro de Henoc”, llamado también “Henoc I” o “Henoc Etiópico”;
* “Secretos de Henoc”, llamado también “Henoc II” o “Henoc Eslavónico”;
* “Sefer Hekalot” o “Libro de los Palacios”, llamado también “Henoc III” o “Henoc Hebraico”;
* “Henoc Arameo”, fragmentos del mismo Henoc I –pertenecientes a los Rollos de Qumran–;
* “Libro de los Gigantes” y otra literatura denominada “henóquica” o “henóquico-apocalíptica”, también pertenecientes a los Rollos de Qumran.
En este espacio comentaremos solamente sobre el primero y el tercero de esta serie, es decir, el Libro de Henoc y el Sefer Hekalot.


Libro de Henoc

El Libro de Henoc era considerado parte de las Escrituras Hebreas (TaNaKh) hasta los comienzos de la Diáspora. Sucesivamente, el libro fue excluido del canon judío sin justificación alguna, simplemente porque contiene revelaciones claras con respecto al Mesías. Siendo que los Judíos siempre fueron muy escrupulosos en conservar las Escrituras, inexplicablemente este libro “se perdió”… y se lo creyó perdido hasta que fue descubierto en Etiopía, donde la comunidad judía (“Beta Israel”), aislada y prácticamente incomunicada con el resto del mundo hebreo, lo había conservado. Así también los cristianos coptos lo consideraron siempre parte de la Biblia desde que surgió la primera comunidad de creyentes en Yeshua en Etiopía, en el primer siglo EC. Sin embargo, se sembraron dudas sobre su autenticidad debido a que sólo se conocía la traducción en lengua ge’ez, pero el hallazgo del libro entre los Rollos de Qumran confirmó que el texto etiópico se había mantenido sin cambios significativos, cotejándolo con los textos arameos.

El Libro de Henoc consta de cinco libros que originalmente debieron ser volúmenes separados. Estos son:
* El Libro de los Vigilantes (capítulos 1–36)
* El Libro de las Parábolas (capítulos 37–71)
* El Libro de las Luminarias (capítulos 72–82)
* El Libro de las Visiones (capítulos 83–90)
* Libro de las Semanas [Carta de Henoc] (capítulos 91–108)

El lenguaje de Henoc contiene muchos aspectos similares a los escritos de Ezequiel y Daniel. Algunos términos frecuentes en Henoc sólo se encuentran en estos libros, por ejemplo:

· “Anciano de Días” – Atik Yomin, en referencia a Elohim:

 

Daniel 7:9 Estuve mirando hasta que se establecieron tronos, y el Anciano de Días se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana pura, su trono, llamas de fuego, y sus ruedas, fuego ardiente.

 

 

 

Henoc 60:2 El Anciano de Días estaba sentado sobre el trono de su gloria y los ángeles y los justos permanecían a su alrededor.

Henoc 71:10 Con ellos estaba el Anciano de Días, su cabeza era blanca y pura como la lana y sus vestidos eran indescriptibles.

 

 

Daniel 7:13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un Hijo de Hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de Días, e hiciéronle llegar delante de él.

 

 

 

Henoc 48:2 En ese momento ese Hijo del Hombre fue nombrado en presencia del Señor de los espíritus y su nombre ante el Anciano de Días.

 

 

Daniel 7:22 Hasta que vino el Anciano de Días y se hizo justicia a favor de los santos del Altísimo, y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino.

 

 

 

Henoc 47:3-4  En esos tiempos vi al Anciano de Días cuando se sentó en el trono de su gloria y los libros de los vivos fueron abiertos ante Él. Y el corazón de los santos se llenó de alegría, porque la oración de los justos ha sido escuchada y la sangre de los justos ha sido vengada ante el Señor de los espíritus.

 


· “Hijo de Hombre”, aunque se usa en dos maneras diferentes:
1) en referencia al Profeta, como en el Libro de Ezequiel (cf. Ezequiel 2:1; 3:1; 4:1; 5:1; etc.), ocurre una vez en Daniel (8:17) y una vez en Henoc (60:10);
2) en referencia al Mesías, como en Daniel 7:13, citado arriba, y en Henoc 46, 48, 62, 63, 69, 70, 71 – ver; “El Hijo del Hombre” en este mismo estudio, más adelante.

· “Vigilante”, es el nombre que se da en el Libro de Henoc a los “hijos de Elohim” de Génesis 6:2,4 y que corresponde a una categoría de ángeles. Este nombre se encuentra en Daniel 4:13,23 – esta vez no como rebelde sino como ángel justo:
“Veía en las visiones de mi cabeza en mi cama, y he aquí que un vigilante y santo descendía del cielo. Y cuanto a lo que vió el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo, y decía: Cortad el árbol”.

El Libro de Henoc era conocido en tiempos de Yeshua, como el mismo hermano del Mesías testifica:

Yehuda 14-15 De los cuales también profetizó Henoc, séptimo desde Adam, diciendo: «He aquí, el Señor es venido con sus santos millares, a hacer juicio contra todos, y a convencer a todos los impíos de entre ellos tocante a todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y a todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra Él».

Henoc 1:9 «Mirad que Él viene con una multitud de sus santos, para ejecutar el juicio sobre todos y aniquilará a los impíos y castigará a toda carne por todas sus obras impías, las cuales ellos han perversamente cometido y de todas las palabras altaneras y duras que los malvados pecadores han hablado contra Él».

Este pasaje menciona específicamente la fuente, pero no es el único en citar textualmente o casi textualmente otros pasajes extraidos del libro de Henoc, los cuales no tienen alguna referencia paralela en las Escrituras Hebraicas (TaNaKh). Esencialmente la carta de Yehudah es inspirada en la literatura judaica, principalmente en el libro de Henoc, como lo es también gran parte de la segunda carta de Shimon Kefa (2Pedro).

Yehuda 6-8 Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación, los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día: Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma manera que ellos habían fornicado, y habían seguido la carne extraña, fueron puestas por ejemplo: sufriendo el juicio del fuego eterno. De la misma manera también estos soñadores amancillan la carne, y menosprecian la potestad, y vituperan las potestades superiores.

2Shimon 2:4-10 Porque si Elohim no perdonó a los ángeles que habían pecado, sino que habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo viejo, mas guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados; y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir sin temor y reverencia de Elohim, y libró al justo Lot, acosado por la nefanda conducta de los malvados; (porque este justo, con ver y oír, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa con los hechos de aquellos injustos); sabe el Señor librar de tentación a los píos, y reservar a los injustos para ser atormentados en el día del juicio; Y principalmente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia é inmundicia, y desprecian la potestad; atrevidos, contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores.

Estos dos pasajes paralelos parecerían escritos por el mismo autor, resultando idénticos en el contenido. De hecho, ambos escritores han resumido conceptualmente la primera parte del Libro de Henoc (capítulos 1 al 71), de los que seguidamente citamos algunos versos relevantes:

Consideremos estas palabras: “los ángeles que no conservaron su dignidad y abandonaron su morada... que se abandonaron, como ellos (los sodomitas), a la fornicación y a los vicios contra natura... también estos visionarios contaminan la carne”; “los ángeles que habían pecado... (como) Sodoma y Amorah... aquellos que van detrás de la carne en sus deseos impuros” – Sin entrar en el argumento ya suficientemente controvertido sobre la identidad de los “hijos de Elohim” y las “hijas de los Adam” mencionados en Génesis 6:1-4, de quienes precisamente el Libro de Henoc habla específicamente, resulta evidente que el pecado del cual estos ángeles son acusados es comparable al de Sodoma, es decir, deseos carnales contra natura, y de hecho estos ángeles han “abandonado la propia dignidad angélica” para “ir detrás de la carne en sus deseos impuros”. El Libro de Henoc, en el cual ambos autores neo-testamentarios se inspiran, expone ampliamente este tema, por lo cual resulta evidente que estos discípulos aceptaban los conceptos explicados en este libro.


 

Génesis 6:1-2 Y acaeció que cuando los Adam comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, viendo los hijos de Elohim que las hijas de los hombres eran hermosas, tomáronse mujeres, escogiendo entre todas.

 

 

 

Henoc 6:1-2 Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de Adam, les nacieron hijas hermosas y bonitas; y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: «Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de Adam y engendremos hijos».

 

 

Génesis 6:4 Había Nefilim en la tierra en aquellos días, y también después que entraron los hijos de Elohim a las hijas de Adam, y les engendraron hijos: éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de nombre.

 

 

 

Henoc 7:2 Quedaron encintas de ellos y parieron Nefilim de enorme altura que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron.

 


Y luego: “Él los ha encerrado en las tinieblas y en cadenas eternas, para el gran día del juicio, los ángeles”... “Elohim de hecho no perdonó a los ángeles que habían pecado, sino que los echó al abismo, confinándolos en lugares tenebrosos para que permanezcan hasta el juicio”...

Henoc 10:4-6 Y además, el Señor le dijo a Rafael: «Encadena a 'Azazel de pies y manos, arrójalo en las tinieblas, abre el desierto que está en Dudael y arrójalo en él; tira sobre él piedras ásperas y cortantes, cúbrelo de tinieblas, déjalo allí eternamente sin que pueda ver la luz, y en el gran día del Juicio que sea arrojado al fuego». 10:11-14 Y a Mikhael le dijo el Señor: «Vé y anuncia a Shemihaza y atodos sus cómplices que se unieron con mujeres y se contaminaron con ellas en su impureza,... Encadénalos durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el gran día de su juicio. En esos días se les llevará al abismo de fuego, a los tormentos y al encierro en la prisión eterna.... Y en la época del juicio que yo juzgaré, perecerán por todas las generaciones».

Evidentemente, los escritores de estas cartas se inspiraron en el Libro de Henoc más bien que en el relato del Libro de Génesis. Además de estos pasajes, encontramos muchos otros en el Nuevo Testamento los cuales no pueden referirse a algún libro de las Escrituras Hebraicas (TaNaKh), sino al Libro de Henoc. Presentamos a continuación los más sobresalientes:


 

Nuevo Testamento

 

 

 

Libro de Henoc

 

 

Mateo 13:42 Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
13:50 Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.

 

 

 

Henoc 98:3 Con oprobio, mortandad y gran carestía, su espíritu será arrojado dentro de un horno ardiente.

 

 

Mateo 19:28 y Yeshua les dijo: «De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel».

 

 

 

Henoc 108:12,13 Exhibiré en una luz resplandeciente a quienes han amado mi nombre santo y los haré sentar en un trono. Brillarán por tiempos innumerables, pues el juicio de Elohim es justo y Él restaurará la fidelidad de los fieles en la morada de los caminos de la verdad.

 

 

Mateo 25:41 Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles!

 

 

 

Henoc 54:6 Mikhael, Gavriel, Rafael y Sariel en ese gran día los apresarán y los arrojarán en el horno ardiente, para que el Señor de los espíritus pueda vengarse de ellos por convertirse en súbditos de Satanás y descarriar a aquellos que habitan sobre la tierra.

 

 

Mateo 26:24 «A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él, mas ­ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido».

 

 

 

Henoc 38:2 Cuando el Justo se manifieste a los ojos de los justos, de los elegidos cuyas obras dependen del Señor de los espíritus; cuando la luz brille para los justos y para los elegidos que habitan sobre la tierra: ¿Dónde estará entonces la morada de los pecadores? ¿Dónde estará el lugar de descanso de quienes han renegado del Señor de los espíritus? Habría sido mejor para ellos no haber nacido!

 

 

Mateo 28:18 y, llegando Yeshua, les habló, diciendo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra».

 

 

 

Henoc 52:4 Me dijo: "Todo lo que has visto servirá para el gobierno de su Ungido, para que pueda ser fuerte y poderoso sobre la tierra".

 

 

Marcos 12:25 Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que están en los cielos.

 

 

 

Henoc 51:4 En esos días sus rostros serán como los de los ángeles del cielo.

 

 

Lucas 12:15-21 Y díjoles: «Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee». Y refirióles una parábola, diciendo: «La heredad de un hombre rico había llevado mucho; y él pensaba dentro de sí, diciendo: “¿qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos?”. Y dijo: “Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: ‹Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate›”. Y díjole Elohim: “Necio, esta noche vuelven a pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será?” Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Elohim».

 

 

 

Henoc 97:8-10 ¡Desgracia para vosotros que adquirís el oro y la plata con la injusticia! Decís: «Hemos llegado a ser ricos, a tener fortuna y propiedades y hemos conseguido lo que hemos deseado realicemos ahora nuestros proyectos, porque hemos acumulado plata, llenan nuestros depósitos hasta el borde, como agua, y numerosos son nuestros trabajadores». Como agua se derramarán vuestras quimeras, porque vuestra riqueza no permanecerá, sino que súbitamente volará de vosotros, porque la habéis adquirido con injusticia y seréis entregados a una gran maldición.

 

 

Lucas 16:9 Y yo os digo: Haceos amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando falten, os reciban en las moradas eternas.

 

 

 

Henoc 63:10 Después ellos se dirán: "Nuestras almas están llenas de riquezas injustas pero ellas no nos preservan de descender en medio del peso de la muerte".

 

 

Yohanan 5:22 Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo.

 

 

 

Henoc 69:27 Él se sentó sobre el trono de su gloria y la suma del juicio le ha sido dada al Hijo del Hombre y Él ha hecho que los pecadores sean expulsados y destruidos de la faz de la tierra.

 

 

Yohanan 8:12 Y hablóles Yeshua otra vez, diciendo: «Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida».

 

 

 

Henoc 48:4 Él será para los justos un bastón en el que puedan apoyarse y no caer; será luz para las naciones y esperanza para los que sufren.

 

 

Yohanan 14:2-3 En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

 

 

 

Henoc 39:4-8 Allí tuve otra visión: vi el lugar donde habitan los santos y el lugar de descanso de los justos. Ahí contemplé con mis ojos las moradas en medio de los ángeles de justicia y sus lugares de descanso entre los santos… En ese lugar con mis ojos vi al Elegido de Justicia y de Fe... Vi su morada bajo las alas del Señor de los espíritus; todos los justos y los elegidos brillarán frente a él como el resplandor del fuego... Yo deseaba vivir allí y mi espíritu anhelaba esa morada: esa era desde antes mi herencia, tal y como había sido establecida para mí ante el Señor de los espíritus.

 

 

Colosenses 2:3 El Mesías, en el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.

 

 

 

Henoc 46:3 Este es el Hijo del Hombre, que posee la justicia y con quien vive la justicia y que revelará todos los tesoros ocultos, porque el Señor de los espíritus lo ha escogido y tiene como destino la mayor dignidad ante el Señor de los espíritus, justamente y por siempre.

 

 

1Timoteo 6:15 La cual a su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores.

 

 

 

Henoc 9:4 Tú eres nuestro gran Señor, el Señor del mundo, el Elohim de elohim, el Señor de señores y el Rey de reyes.

 

 

1Timoteo 6:16 Quien sólo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

 

 

 

Henoc 14:21 Ningún ángel podía entrar verle la cara debido a la magnífica Gloria y ningún ser de carne podía mirarlo.

 

 

Hebreos 4:13 Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

 

 

 

Henoc 9:5 Eres tú quien todo lo ha creado y en ti reside el poder sobre todas las cosas; todo es descubierto en toda su desnudez ante ti; tú lo ves todo y nada se te puede esconder.

 

 

Apocalipsis 3:5 El que venciere, será vestido de vestiduras blancas.

 

 

 

Henoc 62:15 Los justos y los elegidos se habrán levantado de la tierra, dejarán de estar cabizbajos y se vestirán con vestiduras blancas.

 

 

Apocalipsis 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

 

 

 

Henoc 62:14 El Señor de los espíritus residirá sobre ellos y con este Hijo del Hombre comerán, descansarán y se levantarán por los siglos de los siglos.

 

 

Apocalipsis 3:21 Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

 

 

 

Henoc 51:3 El Elegido se sentará en mi trono en esos días y de su boca fluirán todos los misterios de la sabiduría y consejo, porque el Señor de los espíritus se lo ha concedido y lo ha glorificado.

 

 

Apocalipsis 5:11 Y miré, y oí voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones.

 

 

 

Henoc 71:8 Vi innumerables ángeles, miles y miles, miríadas y miríadas rodeando la casa (del Eterno).

 

 

Apocalipsis 6:9-10 Y cuando él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Elohim y por el testimonio que ellos tenían. Y clamaban en alta voz diciendo: «¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?»

 

 

 

Henoc 22:12 Esta división ha sido separada para quienes presentan su queja y denuncian su destrucción cuando fueron asesinados en los días de los pecadores.
Henoc 47:2 En tales días los santos que habitan en lo alto de los cielos se unirán en una sola voz: suplicarán, orarán, en nombre de la sangre de los justos que ha sido derramada y para que la oración de los justos no sea en vano ante el Señor de los espíritus, se haga justicia y su paciencia no sea eterna.

 

 

Apocalipsis 9:20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen a los demonios, y a las imágenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera; las cuales no pueden ver, ni oir, ni andar.

 

 

 

Henoc 99:7 Los que adoran la piedra y los que fabrican imágenes de oro, plata, madera o barro y los que adoran espíritus impuros o demonios y toda clase de ídolos sin discernimiento, a ellos ninguna ayuda les llegará.

 

 

Apocalipsis 12:10 Y oí una grande voz en el cielo que decía: «Ahora ha venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Elohim, y el poder de su Mesías; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Elohim día y noche».

 

 

 

Henoc 40:7 Y escuché la cuarta voz expulsando a los satanes e impidiendo que lleguen hasta el Señor de los espíritus a acusar a quienes viven en la tierra.

 

 

Apocalipsis 14:13 Y oí una voz del cielo que me decía: «Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen».

 

 

 

Henoc 103:3 Que todo bienestar, alegría y gloria están preparados para ellos y escritos para los que han muerto en la justicia; numerosos bienes os serán dados en recompensa de vuestros trabajos y vuestro destino será mejor que el de los vivos.

 

 

Apocalipsis 16:5 Y oí al ángel de las aguas, que decía: «Justo eres tú, oh Señor, que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas».

 

 

 

Henoc 66:2 Y el Señor de los espíritu le mandó a los ángeles que iban saliendo que no levantaran las aguas sino que las represaran, ya que estos ángeles estaban encargados de la potencia de las aguas.

 

 

Apocalipsis 20:11-12 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fue hallado el lugar de ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Elohim; y los libros fueron abiertos: y otro libro fue abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

 

 

 

Henoc 47:3 En esos tiempos vi al Anciano de Días cuando se sentó en el trono de su gloria y los libros de los vivos fueron abiertos ante Él. Todas sus huestes que habitan en lo alto del cielo y su corte estaban ante Él.

 

 

Apocalipsis 20:13 Y el mar dió los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno según sus obras.

 

 

 

Henoc 51:1-2 En esos días la tierra devolverá lo que ha sido depositado en ella; el Sheol también devolverá lo que ha recibido y los infiernos devolverán lo que deben. Por los mismos días el Elegido se levantará y de entre ellos seleccionará a los justos y a los santos, porque se acerca el día en que serán salvados.

 

 

Apocalipsis 20:15 Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.

 

 

 

Henoc 90:26 Y todas fueron juzgadas y encontradas culpables y arrojadas al abismo en semejante abismo de fuego y ellas ardieron.

 


Uno de los temas que encontramos en el Nuevo Testamento y en el Libro de Henoc en manera mucho más amplia que en el TaNaKh es el del destino final de los justos y de los impíos. Sin embargo, no se puede atribuir a los escritores del Nuevo Testamento alguna influencia no-judaica acerca de este argumento (como tampoco se le puede atribuir a Henoc), porque si bien no abundan textos referentes al mismo, ya desde el primer libro escrito, Job, se habla de un lugar de tormentos al cual el pecador desciende una vez y definitivamente, y da la idea de ser consumidos por fuego (aridez y calor – Job 24:19), y no hay ningún retorno, sólo el juicio después de la resurrección.

Job 24:19-20 La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; Y el Sheol a los pecadores. Olvidaráse de ellos el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; nunca más habrá de ellos memoria, y como un árbol serán los impíos quebrantados.

Job 7:9 La nube se consume, y se va: Así el que desciende al Sheol no subirá.

2Samuel 12:23 Mas ahora que ya es muerto, ¿para qué tengo de ayunar? ¿podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.

Daniel 12:2 Y los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.

En Daniel 12:2 encontramos toda la doctrina neo-testamentaria sobre el destino final de todo ser humano: muerte, resurrección, juicio, y dos destinos posibles. Esta ha sido la enseñanza del judaísmo antiguo y durante los primeros siglos de la Diáspora. Sólo a fines del Medioevo entró en el judaísmo, a través de algunos kabalistas, la aberración de la creencia en el “gilgul”, cuyo origen incuestionablemente se encuentra en las filosofías platónica y pitagórica, entre otras, y actualmente es una superstición aceptada en el ambiente del judaísmo jasídico y otras corrientes menos místicas. Así es como progresivamente las enseñanzas humanas fueron reemplazando a la Torah, no sólo en el cristianismo sino también en el judaísmo.
Este es uno de los motivos por los cuales el Libro de Henoc “se perdió”, y los kabalistas lo reemplazaron por el Zohar, una obra pseudo-epigráfica medioeval repleta de filosofía esotérica de origen pagano.


El Hijo del Hombre

El concepto de “Hijo del Hombre” como lo hallamos en el Nuevo Testamento no se encuentra en el TaNaKh excepto una vez, como hemos visto, en Daniel 7:13. Sin embargo, esta idea pertenecía al judaísmo antiguo, y la encontramos con frecuencia en el libro de Henoc.

Henoc 46:1 Allí vi al Anciano de Días y su cabeza era blanca como lana; con Él había otro, cuya figura tenía la apariencia de un hombre y su cara era llena de gracia como la de los santos ángeles. 2 Le pregunté al ángel que iba conmigo y que me mostraba todas las cosas secretas con respecto a este Hijo del Hombre: «¿Quién es éste, de dónde viene y por qué va con el Anciano de Días?» 3 Me respondió y me dijo: «Este es el Hijo del Hombre, que posee la justicia y con quien vive la justicia y que revelará todos los tesoros ocultos, porque el Señor de los espíritus lo ha escogido y tiene como destino la mayor dignidad ante el Señor de los espíritus, justamente y por siempre. 4 El Hijo del Hombre que has visto, levantará a los reyes y a los poderosos de sus lechos y a los fuertes de sus tronos; desatará los frenos de los fuertes y les partirá los dientes a los pecadores; 5 derrocará a los reyes de sus tronos y reinos, porque ellos no le han ensalzado y alabado ni reconocieron humildemente de dónde les fue otorgada la realeza. 6 Le cambiará la cara a los fuertes llenándolos de temor; las tinieblas serán su morada y los gusanos su cama, y no tendrán esperanza de levantarse de esa cama, porque no exaltaron el nombre del Señor de los espíritus».

Henoc 48:2 En ese momento ese Hijo del Hombre fue nombrado en presencia del Señor de los espíritus y su nombre ante el Anciano de Días. 3 Ya antes de que el sol y los signos fueran creados, antes de que las estrellas del cielo fueran hechas, su nombre fue pronunciado ante el Señor de los espíritus. 4 Él será para los justos un bastón en el que puedan apoyarse y no caer; será luz para las naciones y esperanza para los que sufren. 5 Todos los que habitan sobre la tierra se prosternarán y lo adorarán; alabarán, bendecirán y celebrarán con canciones al Señor de los espíritus. 6 Por tal razón ha sido él Elegido y reservado ante Él, desde antes de la creación del mundo y para siempre. 7 La sabiduría del Señor de los espíritus lo ha revelado a los santos y a los justos, porque Él ha preservado el destino de los justos, porque ellos han odiado y despreciado a este mundo de injusticia y han odiado todas sus obras y caminos, en el nombre del Señor de los espíritus, porque por su nombre serán salvados ellos y Él vengará sus vidas.

Como podemos entender, la idea de que el Mesías aún siendo hombre es adorado, que existe desde antes de la Creación del mundo, que en su nombre los justos son salvados, que es luz para las naciones, es perfectamente admisible en el judaísmo antiguo –pues este libro fue escrito antes de los tiempos de Yeshua– y no es un concepto de origen pagano como afirman los apologistas del judaísmo contemporáneo, que por obvios motivos han desechado gran parte de los propios Escritos y han elaborado otros con los cuales sustituyen no sólo a éstos sino también a la misma Torah escrita.

Henoc 62:7 Porque desde el principio el Hijo del Hombre fue ocultado y el Altísimo lo preservó en medio de su poder y lo reveló a los elegidos. 8 La asamblea de los escogidos y los santos será sembrada y todos los elegidos se sostendrán en pie en ese día; 9 pero los reyes, los poderosos, los gobernantes y los que dominan la tierra caerán ante Él sobre sus rostros, adorarán y pondrán su esperanza en este Hijo del Hombre, le suplicarán y le pedirán misericordia.

Henoc 69:26 Y hubo gran alegría entre ellos, bendijeron alabaron y ensalzaron al Señor, porque les ha sido revelado el nombre de este Hijo del Hombre. 27 El se sentó sobre el trono de su gloria y la suma del juicio le ha sido dada al Hijo del Hombre... 29 A partir de entonces nada se corromperá, porque este Hijo del Hombre ha aparecido y se ha sentado en el trono de su gloria, toda maldad se alejará de su presencia y la palabra de este Hijo del Hombre saldrá y se fortalecerá ante el Señor de los espíritus.

El título de Hijo del Hombre en el Libro de Henoc claramente se refiere al Mesías, el cual se sienta en su trono, juzga a las naciones, tiene toda autoridad, y es adorado. Esta idea, que en el judaísmo actual no es aceptada, era perfectamente “kosher” en el judaísmo antiguo, pues estos escritos son auténticamente judíos y preceden a los tiempos de Yeshua. Los pasajes que hemos citado están en plena concordancia con el Nuevo Testamento (cf. Hebreos 1:1-14; 1Corintios 15:23-28; Mateo 28:17-18 – textos que veremos a continuación, en la sección “Sefer Hekalot”).


Sefer Hekalot

El Sefer Hekalot fue escrito en hebreo y es una obra única dentro de la “Literatura de Merkabah”, muy interesante porque refleja aspectos del misticismo judío durante los primeros siglos de la Diáspora. Su autor afirma ser “Rabbi Yishmael”, quien sería uno de los tannaim, llamado Yishmael ben Elisha, que vivió a fines del siglo I EC y principios del siglo II EC, por lo tanto este libro fue escrito después del Nuevo Testamento. Contiene magníficas descripciones de los lugares celestiales y de los ejércitos angélicos, y constituye una joya de la literatura kabalística.
Este libro es uno de los varios que demuestran que el judaísmo antiguo compartía los conceptos que fueron aceptados por los nazarenos y sucesivamente por los cristianos gentiles, conceptos que progresivamente fueron luego excluidos del judaísmo rabínico y son hoy rechazados, porque indudablemente crean un conflicto sobre la idea del Mesías y otros aspectos que originalmente no enfrentaban a los Judíos con los creyentes en Yeshua – la brecha se fue ampliando cada vez más, hasta llegar a alejarse tanto cuanto lo están hoy el judaísmo del cristianismo, ambos habiendo dejado sus raíces y fundamentos en las Escrituras a cambio de enseñanzas y preceptos humanos.

Aunque su composición es posterior a la de la Epístola a los Hebreos, es recomendable leer el Sefer Hekalot para comprender mejor los conceptos de los cuales habla el autor de la epístola –que debía ser un esenio, o probablemente sus destinatarios eran esenios–, en cuanto son ideas que pertenecen a la mística judía de aquél tiempo.
El protagonista principal del Sefer Hekalot es Henoc, quien es exaltado en los cielos como Metatron, nombre cuya etimología no se ha podido determinar con certeza y hay divergencias de opiniones entre los estudiosos y expertos – Jellinek, Odeberg, Scholem, Alexander, entre otros, no han llegado a una conclusión, y por lo tanto no nos detendremos en analizar lo que este nombre puede significar. Más bien veremos las características que se le atribuyen.
Metatron ya es mencionado en escritos anteriores y su nombre hebreo es “Yehuel”, contracción de “YHVH-EL”, y por lo tanto equivalente al nombre y título del mismo Elohim.

Metatron/Yehuel es identificado con el Ángel de Éxodo 23:20-23 en Sefer Hekalot 12:5 «Él me llamó YHVH Menor ante toda Su corte celestial, pues se ha dicho: ‹Porque Mi Nombre está en él›».

Éxodo 23:20 He aquí yo envío el Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. 21 Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión: porque mi nombre está en él. 22 Pero si en verdad oyeres su voz, e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo a tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. 23 Porque mi Ángel irá delante de ti.

Cf. Hebreos 3:15 Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
– referente al Salmo 95:7,8.

Sefer Hekalot 4:1 ¿Por qué eres llamado con el Nombre del Creador?
48d:1 Setenta nombres tiene Metaron, los cuales tomó el Santo bendito sea, de Su propio Nombre, y se los puso a él. Tales nombre son: Yehuel Yah, etc. ... YHVH Menor – según el nombre de su Señor, «porque mi Nombre está en él»
48d:5 Estos setenta nombres son un reflejo de los nombres que están en la Merkavah, grabados sobre el trono de la gloria, los cuales tomó el Santo, bendito sea, de sus propios nombres inefables, y los puso sobre Metatron.

Ahora bien, el autor de Sefer Hekalot, judío del periodo de la Diáspora, admite la existencia de un “YHVH Menor”, aunque el TaNaKh no habla explícitamente de él, sino simplemente de YHVH. Sin embargo, YHVH en Éxodo 23 delega toda Su autoridad a éste Ángel, que obra y actúa por cuenta de YHVH. Aquí encontramos un paralelismo entre Metatron/Yehuel y Yeshua:

Sefer Hekalot 12:5 «Él me llamó YHVH Menor ante toda Su corte celestial, pues se ha dicho: ‹Porque Mi Nombre está en él›».
5:11 ¿Por qué has dejado lo más elevado de los altos cielos, la morada de tu glorioso nombre y el excelso y elevado trono que está en lo alto de Arabot y has venido a pernoctar con los hijos de Adam, y ellos te han igualado?
10:3 «Este es Metatron, mi siervo, al que he colocado como príncipe y soberano sobre todos los príncipes… todo ángel y todo príncipe que tenga algo que decir ante mí, vaya a él y a él se lo diga. Y toda palabra que él os diga en mi nombre, la observaréis y la cumpliréis».

Cf. Yohanan 10:30 Yo y el Padre somos uno. 14:28 Porque el Padre mayor es que yo.
Filipenses 2:6 El cual, siendo en forma de Elohim, no tuvo por usurpación ser igual a Elohim: 7 Sin embargo, se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 Y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Elohim también le ensalzó a lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; 10 Para que en el nombre de Yeshua se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; 11 Y toda lengua confiese que Yeshua el Mesías es el Señor, a la gloria de Elohim Padre.

El “YHVH Menor” de Sefer Hekalot es el mismo que se llama “Hijo” en el Nuevo Testamento. Y es también el Ángel que “lleva el Nombre de YHVH”, con el cual es identificado en este mismo escrito, y de quien habla Éxodo 23:20-23 – cf. Mateo 28:18 Yeshua les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Yohanan 14:13-14 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
Entonces, si Moisés en el Éxodo claramente expresa que el Eterno delega Su autoridad al Ángel que lleva Su nombre, al cual se debe obedecer, y el autor de Sefer Hekalot, judío del periodo posterior al de los escritores del Nuevo Testamento, sigue admitiendo que existe un “YHVH Menor” que ejerce toda la autoridad de YHVH, y que siendo un ser celestial, “descendió y se hizo hombre, y después de haber cumplido su misión fue elevado y glorificado”, nos indica que no había conflicto alguno en el judaísmo antiguo en concebir esta idea. El judaísmo actual la rechaza no en base a las evidencias escritas, sino por causa de un enfrentamiento que mantiene con el cristianismo, justamente, por culpa exclusivamente del cristianismo, que no ha mantenido la fidelidad a las Escrituras sino que ha combatido a los Judíos, haciéndose odioso a ellos, y haciéndoles odioso también el Mesías de Israel, a quien transformaron en el Jesús cristiano desfigurando al auténtico Yeshua Judío.

Metatron/Yehuel es identificado con el Ángel de YHVH:

Sefer Hekalot 27:1 “Metatron el Ángel de YHVH, el Príncipe de la Presencia”.

En el TaNaKh tenemos varios pasajes en los cuales el misterioso “Ángel de YHVH” actúa en nombre y por cuenta del mismo YHVH, aunque aparece como un ser visible. Él da a Avraham una contraorden (Génesis 22:11-12) sobre una orden que Avraham había recibido directamente de YHVH (Génesis 22:1-2), por lo cual tiene toda la potestad del mismo Elohim.

Metatron/Yehuel es identificado con el Hijo:

Sefer Hekalot 3:2 «Tengo setenta nombres… todos ellos basados en el Nombre del Rey, el Santo, bendito sea, pero Él me llama “Joven”».

Él es “YHVH Menor” y es llamado “Joven”… es decir, que es equivalente al Hijo en el Nuevo Testamento.
Pero este “Joven”, que el autor judío de Sefer Hekalot reconoce como el más encumbrado de los seres celestiales, sería un hombre que vivió sobre la Tierra:

Sefer Hekalot 4:1 «Por qué siendo tú llamado con el Nombre del Creador, y siendo tú el más grande de todos los príncipes, el más elevado de todos los ángeles, el más amado de los siervos, el más honorable entre los ejércitos y el más excelso, magnífico y glorioso de los poderosos, te llaman “Joven”?» 2 Respondió [Metatron] diciéndome: «Porque soy Henoc ben Yared».

Otra vez vemos que en el judaísmo antiguo no existía conflicto entre la idea del Elohim Ejád y la existencia de un ser divino que desciende y se hace hombre (cf. 5.11), o la exaltación de un hombre al punto de ser puesto por encima de todo, llevar el Nombre del Eterno y ejercer toda Su autoridad. Este Yehuel, cuyo nombre es equivalente a “YHVH Elohim”, sería Henoc glorificado. Este Henoc habría sido exaltado y coronado en los cielos:

Sefer Hekalot 12:1 Porque el Santo, bendito sea, me amó con un amor mayor que a todos los seres celestiales, hizo para mí un vestido de gloria, … 2 hizo para mí un manto de honor, … 3 hizo para mí una corona real, … 4… y la ciño sobre mi cabeza.
13:1 “Porque el Santo, bendito sea, me amó con un amor mayor que a todos los seres celestiales, escribió con su propio dedo, con fuego, sobre la corona que estaba en mi cabeza, las letras por las cuales fueron creados los cielos y la tierra”…
48c:5 … «Engrandecí su trono por la majestad de mi trono, y su gloria por el honor de mi gloria».
48c:7 «Le hice partícipe de mi honor y majestad y del esplendor de mi gloria. Lo llamé YHVH Menor, Príncipe de la Presencia, conocedor de secretos, pues todo le revelé como su Padre».
48c:9 «Setenta príncipes puse en sus manos, para que él encomendara mis preceptos y mis palabras en cada lengua, para abatir por su palabra a los soberbios, para elevar por los dichos de su boca a los humildes, para herir a los reyes por su palabra y apartar a los reyes de sus sendas, para establecer a los que gobiernan en su dominio, como se ha dicho, ‹Él es quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes›».
(cf. Daniel 2:21; 4:34-47)
48c:10 Metatron da cumplimiento a los decretos del Santo, bendito sea.
48d:9 «Yo me complací en Metaron, mi siervo, porque él es el único entre todos los seres celestiales».

Es decir, que en este hombre el Eterno encontró complacencia, lo amó más que a todos los seres celestiales, lo exaltó por encima de los ángeles y compartió con él Su gloria. El autor de Sefer Hekalot expresa conceptos muy similares a los que encontramos en el Nuevo Testamento, por ejemplo:

Mateo 17:5 Y estando aún él hablando, he aquí una nube de luz que los cubrió; y he aquí una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento: a él oíd. (cf. Mateo 3:17; Marcos 1:11; 9:7; Lucas 3:22; 9:35)
Hebreos 1:4 Hecho tanto más excelente que los ángeles, cuanto alcanzó por herencia más excelente nombre que ellos. 5 Porque ¿á cuál de los ángeles dijo Elohim jamás: «Mi hijo eres tú, hoy yo te he engendrado»? Y otra vez: «Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo»? 6 Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en la tierra, dice: «Y adórenle todos los ángeles de Elohim».


Metatron/Yehuel es el Príncipe de la Presencia:

Éste es el título más recurrente en todo el libro, solo o acompañado con otros títulos:
“Metatron, el Príncipe de la Presencia”… (1:9; 5:1; 8:1; 9:1; 10:1; 12:1; 19:1; 20:1; 22b:1; 22c:1).
“Metatron el ángel, el Príncipe de la Presencia”… (3:1; 6:1; 7:1; 11:1; 14:1; 21:1; 22:1; 23:1; 25.1; 26.1; 28:1; 29:1; 30:1; 31:1; 32.1; 33.1: 34.1; 35.1; 36:1; 37:1; 39:1; 44:1).
“Metatron el ángel, su siervo, el Príncipe de la Presencia”… (1:4).
“Metatron el ángel, el Príncipe de la Presencia, la gloria de todos los cielos”… (13:1; 15.1; 17:1; 18:1; 24.1).
Hasta llegar a una serie de títulos inefables en 48d:6 “Metatron el ángel, el Príncipe de la Presencia, el ángel, el Príncipe de la Torah, el ángel, el Príncipe de la sabiduría, el ángel, el Príncipe del entendimiento, el Príncipe de los reyes,… el Príncipe de la gloria,… el Príncipe de los príncipes en el cielo y en la tierra”…
Este título “Sar HaPanim”, literalmente “Ministro del Rostro”, en particular denota la unicidad de Metatron/Yehuel como ministro que está directamente en presencia del Eterno y que vé Su rostro.

Metatron/Yehuel es el Príncipe de la Torah:

Además del pasaje apenas citado, 48d:6, leemos en 48d:3-4 “Todos esos tesoros fueron abiertos por él a Moisés en el Sinaí… la Torah en los setenta aspectos de las setenta lenguas… Llamó el Santo, bendito sea, a Yefifyah, el príncipe de la Torah, y por medio de él todo fue entregado a Moisés”. Evidentemente, existía una tradición en los tiempos apostólicos de que la Torah haya sido entregada por medio de ángeles, cosa que no encontramos en el TaNaKh, pero sí en Hechos 7:53 “Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis” – cf. Hechos 7:38.
También el Libro de los Jubileos dice que Elohim le dictó la Torah a Moisés a través del “Ángel de la Presencia” (Jubileos 1:27 etc.).

Metatron/Yehuel es el Kohen del tabernáculo celestial:

Sefer Hekalot 15b:1 …“Metatron, el Príncipe de la Presencia y Príncipe sobre todos los príncipes, el que permanece ante el que se eleva sobre todos los elohim, el que entra al trono de gloria y tiene un tabernáculo de luz en lo alto”…

El tabernáculo celestial no se encuentra en el TaNaKh, sino que pertenece a las literaturas de Henoc y de Merkabah, en las cuales Henoc/Metatron es presentado como Kohen sin haberlo sido en la Tierra (Libro de Henoc, 14). También en la Genizah y en el Zohar, Metatron es llamado Kohen celestial. Este mismo ministerio es el de Yeshua en la Carta a los Hebreos:

Hebreos 8:1 Así que, la suma acerca de lo dicho es: Tenemos tal kohen que se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos; 2 Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor estableció, y no hombre. 4 Así que, si estuviese sobre la tierra, ni aun sería kohen, habiendo aún los kohanim que ofrecen los presentes según la Ley; 5 Los cuales sirven de bosquejo y sombre de las cosas celestiales, como fue respondido a Moisés cuando había de acabar el tabernáculo, y dice: Mira, haz todas las cosas conforme al diseño que te ha sido mostrado en el monte.

En conclusión, la figura de Yehuel/Metatron y su identificación con Henoc pertenecen al patrimonio espiritual del judaísmo antiguo. Como observa el experto Gershom Scholem, hay dos tradiciones paralelas, la de Yehuel/Metatron, que es un ser angélico y divino que existe desde antes de la Creación de todas las cosas, y la de Henoc/Metatron, en la cual el patriarca siendo humano es exaltado hasta ser el YHVH Menor. Ambas se pueden combinar en una misma, el Yehuel preexistente desciende y toma forma humana, para ser nuevamente recibido en el cielo y coronado con mayor gloria de la que tenía. También resalta la figura de Metatron como abogado celestial, y de redentor que carga los pecados de su pueblo sobre sí mismo. Philip Alexander también comparte este criterio, viendo a Metatron como el redentor, el segundo Adam a través de quien la humanidad es restaurada. Como podemos entender, el concepto de un redentor humano que es exaltado y partícipe de la naturaleza divina no es un invento del cristianismo ni una derivación pagana, sino que pertenece a la más profunda espiritualidad judía del periodo del segundo Templo y primeros siglos de la Diáspora.


 

 

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